viernes, septiembre 25

Las empresas no financieras y de infraestructura calificadas de Perú afrontan los próximos dos años desde una posición de fortaleza general, con una mejora de la actividad económica impulsada por una fuerte inversión privada y una demanda sostenida de las exportaciones mineras del país, según un informe de Moody’s.

Sin embargo, un episodio históricamente intenso de calentamiento asociado a El Niño en el océano Pacífico hasta principios de 2027 amenaza con interrumpir la actividad minera y la generación de energía, entre otros sectores.

“La mejora de la actividad económica, la fuerte inversión privada y la demanda sostenida de exportaciones mineras respaldan a las empresas no financieras y de infraestructura de Perú hasta 2027. El nuevo gobierno preservará el marco macroeconómico actual del país y mantendrá sus principales fortalezas institucionales, incluyendo la independencia del banco central, lo que reduce la probabilidad de importantes disrupciones de políticas”, indicó la calificador internacional en su último reporte.

Por otro lado, precisó que las empresas no financieras y de infraestructura peruanas seguirán generando un flujo de efectivo libre (FCF, por sus siglas en inglés) positivo hasta 2028, lo que refleja su enfoque general en la rentabilidad, y su liquidez sigue siendo adecuada en términos generales.

Asimismo, Moody’s remarcó que el entorno político y regulatorio de Perú apoya la construcción continua de grandes inversiones mineras. “Los fundamentos del cobre cuentan con el respaldo del mercado a largo plazo derivado de las necesidades de electrificación y transición energética, además del apoyo del nuevo gobierno de Fujimori. La mejora de la confianza de los consumidores en Perú y el mantenimiento de un poder adquisitivo aún sólido también seguirán apoyando a las empresas orientadas al consumo”, señalaron.

Además, la mejora de la confianza tras las elecciones y el crecimiento económico fortalecerán a las empresas de energía e infraestructura en 2026-2027. El aumento de la demanda interna de electricidad, la renovación de la inversión privada y un mayor enfoque en la ejecución de proyectos de infraestructura favorecen el consumo de energía, particularmente en actividades mineras, de construcción e industriales que consumen mucha energía. Las oportunidades de infraestructura incluyen la generación de energía renovable, infraestructura de transmisión y redes de gas natural. Las empresas generadoras y distribuidoras se beneficiarán de una mayor demanda, mejores perspectivas de despacho y, eventualmente, precios más favorables.

Respecto al fenómeno de El Niño, advirtieron que la intensificación de las condiciones del FEN hasta principios de 2027 representa un riesgo clave a corto plazo para la economía y el entorno crediticio de Perú en 2026-2027.

“Los riesgos derivados de las disrupciones climáticas son particularmente importantes para los sectores que dependen en gran medida de la infraestructura y patrones climáticos estables, como la pesca, la agricultura, el turismo, la minería, la infraestructura y el transporte. Una menor generación hidroeléctrica aumentaría la dependencia de la generación de energía con gas e incluso con diésel en condiciones de estrés, lo que incrementaría la volatilidad de los precios al contado y pondría a prueba la fortaleza del suministro de combustible y de la red de transmisión”, finalizó Moody’s.

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