viernes, septiembre 25

Más que ilusión, efímera y por eso mismo impredecible, la selección peruana Sub 20 que acaba de obtener el bronce en los Odesur, me provoca alegría. El rostro de los muchachos, una cierta paz. Hecho de retazos, con clubes en ruinas y una Liga 1 que se juega también en los juzgados, el fútbol peruano tiene por fin una buena noticia. Fue 2-1 sobre Chile, contra quien no hay que jugar, solo ganar.

Más que ilusión, efímera y por eso mismo impredecible, la selección peruana Sub 20 que acaba de obtener el bronce en los Odesur, me provoca alegría. El rostro de los muchachos, una cierta paz. Hecho de retazos, con clubes en ruinas y una Liga 1 que se juega también en los juzgados, el fútbol peruano tiene por fin una buena noticia. Fue 2-1 sobre Chile, contra quien no hay que jugar, solo ganar.

Y aunque somos -mea culpa- usualmente ingratos con ellos, pocas veces cubrimos sus entrenamientos, no entendemos los procesos y mucho menos las carencias y, sobre todo, les pedimos respuestas de adultos cuando apenas han terminado el colegio, su optimismo es tan colectivo que en su mesa de festejos hay sitio para todos.

No alcanza, sin embargo, con felicitarlos y publicar sus fotos radiantes. Hace falta acompañarlos -la verdadera prueba de fuego es el Sub 20 de enero- y exigir: es escalofriante que ningún jugador de esta selección sea titular en un equipo de Primera -ni siquiera la figura del equipo, Piero Cari, olvidado en Matute-, y que solo sea Sporting Cristal quien realmente proteja una política de exposición y crecimiento de su cantera: Jair Moretti, Josémaría Mellan -la personalidad que tiene-, Duham Ballumbrosio o Gerson Castillo, cuatro megatitulares del equipo de Thiago Kosloski, tienen minutos en la Liga 1 y, en su postura, su juego, su físico, se nota.

La Sub 17 de Oré, los medallistas de Nanjing y ahora ellos. Tres buenas campañas de menores en veinte años no alcanza y no alcanzará si se repiten los mismos errores: clubes de corto plazo, dirigentes débiles y reporteros que nos metemos hasta su desayuno.

Bastante sólido en defensa, solidario en el medio y quizá demasiado cuidadoso contra rivales que se presentan superiores -el partido contra Argentina de semis- el equipo peruano se suma a la legión de ganadores de estos Odesur. Que la alegría dure hoy y mañana todo sea triple exigencia.

SOBRE EL AUTOR

Estudió Comunicaciones en la Universidad de San Martín de Porres (USMP). Ingresó a El Comercio en el 2004, y trabajó diez años para Deporte Total. En el 2015 se mudó al equipo web del diario para formar parte de Mesa Digital y la revista Somos. Hoy es subjefe de Gestión Digital de El Comercio.
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