Luego de escuchar el mensaje, que resalta avances en la reactivación económica, y el cumplimiento de objetivos poco alineados con las necesidades reales, considero que es urgente plantear un enfoque más robusto y concreto para impulsar una verdadera recuperación con sostenibilidad fiscal. De lo contrario, solo tendremos una economía «con punche, pero a punta de esteroides», es decir, inflada. La estabilidad política es importante, pero insuficiente. Si queremos alcanzar a las demás economías que ya crecen a tasas de 3%, se deben fortalecer a las MYPES, que generan empleo.
Para ello, son urgentes medidas que las incentiven a la formalidad, como créditos con garantía nacional con tasas competitivas, a través del sector microfinanciero, acceso a programas de compras del Estado, acceso al mercado internacional, entre otros. Asimismo, se debe impulsar la creación de zonas económicas especiales, una herramienta que puede ser un motor de crecimiento si se implementa adecuadamente, y que definitivamente debe considerar al centro del Perú.
Lamentablemente, la inversión en agua y saneamiento anunciada no resulta ser suficiente, toda vez que, el estrés hídrico es un riesgo dentro de las megatendencias mundiales, no se mencionó un solo megaproyecto, ni una sola obra de infraestructura para el valle del Mantaro, ni la selva central en la región Junín. Debe existir un compromiso de revisar y fortalecer los mecanismos de intervención que garanticen el acceso al agua potable y a precios justos en las zonas rurales y más alejadas.
Asimismo, el nuevo censo nacional debe priorizar la agricultura familiar y sus necesidades, para garantizar la seguridad alimentaria. Es crucial vigilar los acuerdos gobierno a gobierno con China. Finalmente, considero que el mensaje ha dejado vacíos importantes en anuncios como las reformas en infraestructura, en donde insisto en que la eficiencia del gasto público debe ser siempre la prioridad.


