lunes, mayo 4

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

Gonzalo Falcone, CEO de Sura Investments, inició el año con una tradición muy arraigada en la cultura corporativa norteamericana, aún atípica entre compañías a nivel regional: escribió una carta destinada a sus inversionistas (la carta del CEO), de acceso libre a quien desee leerla, con el objetivo de delinear las oportunidades de inversión y de crecimiento en un entorno aún retador.

En esta entrevista, Falcone brinda detalles sobre las perspectivas de la gestora de activos, así como el desempeño que esperan registrar en el mercado peruano y las puertas que se abren para impulsar nuevos segmentos de mercado.

Esa incertidumbre, como bien dices, puede haber aumentado, pero la verdad es que, cuando uno mira los mercados de capitales, la incertidumbre y la volatilidad casi que son condiciones inherentes. El rol de compañías como Sura Investments es fundamental en este escenario, de cara a nuestros clientes. Hoy tenemos una base de aproximadamente 100.000 clientes en la región. En Perú son algo más de 9.000 clientes. Al final, esa incertidumbre nos llama a estar cerca del cliente para llevarle información, recomendaciones y acompañarlo, y nuestro elemento diferenciador es justamente ese: apostamos por la asesoría a las personas que confían en nuestros servicios. Eso implica, primero, conocer muy bien no solo su perfil de riesgo, sino qué objetivos buscan. […] En general, nosotros le decimos al cliente: “Quédese”. Si su portafolio está estructurado acorde a sus objetivos, estos no son momentos para hacer movimientos grandes. […] Hoy no es un buen momento para tomar decisiones de cambio de portafolio, porque hay demasiada incertidumbre y volatilidad.

Obviamente se ha introducido tensión a nivel de expectativas de mayor inflación, en medio del alza de precio de los combustibles; tanto en Estados Unidos como en el caso particular del Perú, donde, además, está el posible impacto del Fenómeno de El Niño. Ambos factores hacen que observemos la inflación. A eso se suma toda la incertidumbre política hasta que se resuelva el proceso electoral. Hoy nuestra visión respecto al Perú es neutral, tanto en renta fija como en acciones. Estamos neutrales para ese mercado en particular, pero con una visión constructiva que seguimos manteniendo en términos de crecimiento económico. Y, al mismo tiempo, monitoreamos de cerca estos eventos, sobre todo el impacto inflacionario y el efecto en la cadena de suministro.

Como compañía presente en los mercados donde operamos —y, particularmente, siendo una compañía de origen latinoamericano—, tenemos una visión de largo plazo. Somos inversionistas de largo plazo en los países donde estamos. De hecho, vemos mucha oportunidad para el crecimiento de nuestro negocio en el Perú. Los procesos políticos y electorales son parte natural de cómo cada país, con su institucionalidad, resuelve la elección de sus autoridades. Estos procesos se dieron hace año y medio o dos años en México, en Chile el año pasado; y tenemos ahora a Colombia y el Perú. En el caso particular peruano, la expectativa era tener resultados de la primera vuelta antes; ahora hay que esperar un poco. Pero en la carta hacía hincapié, también, en cómo ha habido un desacople entre procesos políticos y desempeño económico, y creo que el Perú es un ejemplo muy claro. […] Te diría que es el caso más paradigmático en la región.

Si uno mira a la región como un todo, puede considerarla la cuarta economía del mundo si la ve integrada —por población y recursos naturales—, pero además está la institucionalidad y la estabilidad macroeconómica que se ha ido construyendo Latinoamérica en las últimas dos décadas. El Perú es un ejemplo claro de eso. Y creo que la figura del presidente del Banco Central de Reserva (Julio Velarde), nombrado hace más de 20 años, y que ha pasado por varios períodos de gobierno, es una señal muy clara de institucionalidad. […] Cuando uno habla con un inversionista global, estas cosas las valora mucho, porque tiene una perspectiva comparada: en otros lugares del mundo los regímenes de organización política son distintos y las condiciones macro no están tan bien como acá.

Venimos con una trayectoria incluso un poco por encima de lo esperado. El número de activos bajo manejo ha sorprendido al alza, y el tipo de cambio influye mucho cuando uno consolida todo en dólares. Pero, mirando la trayectoria de crecimiento y el objetivo de duplicar el negocio hacia finales de esta década, nos vemos bien encaminados. Hoy el Perú representa aproximadamente el 10% de nuestra operación y tenemos una expectativa de crecimiento fuerte en el país, particularmente en el negocio de Wealth Management.

Gonzalo Falcone, CEO de SURA Investments, describe en esta nota al inversionista de alto patrimonio peruano. (Foto: Jesus Saucedo/GEC)

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En Sura Investments gestionamos tres líneas de negocio que suman esos US$26.000 millones mencionados: Wealth Management (WM), con algo más de US$10.000 millones; Investment Management, también con algo más de US$10.000 millones; y Corporate Solutions, que completa el resto. Las dos primeras líneas están presentes en el Perú y la más relevante es WM. De los US$2.500 millones que gestionamos en el país, US$2.100 millones corresponden a WM. Nuestra aspiración hacia 2029-2030 es alcanzar alrededor del 10% del mercado de gestión de alto patrimonio en el Perú. No hay una métrica única, pero construimos un universo de clientes objetivo y competidores, y vemos una oportunidad clara. Estamos trabajando fuerte para capturar esa oportunidad en el mercado peruano. Vamos en buena trayectoria.

También tenemos la línea de Investment Management en el Perú, con clientes institucionales. Operamos también a través de un ‘joint venture’ con Credicorp, mediante un gestor que se llama Unión para la Infraestructura. Hace poco, a inicios de este año, hicimos el primer cierre de un nuevo fondo de infraestructura ‘equity’.

Es parte del desarrollo y, desde nuestra visión, conecta mucho con cómo Sura Investments puede apoyar al desarrollo del mercado de capitales. En el mercado de capitales se encuentran quienes buscan recursos y quienes los tienen disponibles. A través de nuestras capacidades de gestión de activos y con este fondo, lo que hacemos es conectar proyectos que tienen necesidades de desarrollo o que están buscando financiamiento con inversionistas que tienen el apetito y, en este caso, el horizonte temporal adecuado. La infraestructura es de largo aliento, y esto genera, idealmente, impacto en crecimiento económico, generación de empleo de calidad y formalización. En el Perú, en particular, el tema de la formalización laboral es muy relevante. Ojalá no solo el sector privado, sino también el sector público pueda dar esas certezas y ayudar a impulsar el crecimiento económico desde este frente.

Hace un par de años lanzamos en Colombia un fondo de deuda privada, una estrategia de ‘direct lending’, con inversionistas institucionales, también dentro de lo que es Investment Management. Ahí nos acompañan, incluso, organismos multilaterales, para generar financiamiento para empresas. En ese caso incluimos también a pymes, y se incorporó un componente de impacto. […] Es un fondo que lanzamos hace unos años y ahora estamos trabajando en una segunda versión, que esperamos concretar hacia mediados de este año. Es complementario al financiamiento bancario tradicional, ya sea porque ofrece plazos más largos o porque atiende sectores que están subatendidos. Ha sido una solución muy bien acogida por inversionistas institucionales, y se explora también en el mercado peruano. Creemos que tenemos las capacidades [para implementarlo]. Esto sería un vehículo dedicado para inversionistas institucionales, que apoye el financiamiento a empresas de determinados segmentos como alternativa al financiamiento bancario.

Creo que en el segundo semestre tendremos mayor claridad. Hay capital para invertir; lo que hay que ver es si existen las iniciativas adecuadas para colocar esos recursos. En el segundo semestre deberíamos poder evaluar si es una posibilidad concreta también para Perú.

Llegar al 10% implica alcanzar cerca de US$3.000 millones de ese segmento local. Hay alrededor de US$30.000 millones -estimados no oficiales- en el mercado de gestión de alto patrimonio de nuestros clientes objetivo en el Perú, que son los de patrimonios superiores a US$100.000. Además, dentro de WM en Perú tenemos muy bien desarrollado un negocio que llamamos “personas jurídicas”: clientes cuyo patrimonio empresarial muchas veces se mezcla con el personal. Ahí tenemos un desarrollo muy sólido y es parte de nuestra línea de acción y de nuestras posibilidades de crecimiento. En ese tipo de cliente estamos cercanos a los US$1.000 millones en activos bajo manejo, y vemos potencial para crecer. Creo poder decir con claridad que somos, entre las gestoras no bancarias, líderes en ese segmento de clientes, incluso por encima de algunas bancarias, que tienen detrás un banco con mucha relación empresarial. El año pasado crecimos cerca de 27% en este segmento. Vemos al Perú con mucho potencial.

«De los US$2.500 millones que gestionamos en el país, US$2.100 millones corresponden a Wealth Management. Nuestra aspiración hacia 2029-2030 es alcanzar alrededor del 10% del mercado de gestión de alto patrimonio en el Perú».

Gonzalo Falcone, CEO de Sura Investments

En Chile tenemos un negocio de aproximadamente US$7.500 millones; el triple del Perú en términos relativos. Es una operación muy relevante. Tenemos las dos líneas de negocio que operan en Perú, pero en Chile la operación de Wealth Management es nuestra principal operación dentro de todo Sura Investments: de esos US$7.500 millones, cerca de US$6.800 millones son de WM. Vale resaltar que aunque Chile es nuestra principal operación de Wealth, la segunda más importante es la peruana.

En Chile vemos buenas perspectivas de crecimiento. Al cierre de 2025 logramos el liderazgo en dos rankings públicos: fondos mutuos APV (ahorro previsional voluntario), que es un mercado muy desarrollado, con incentivos fiscales para el ahorro previsional, y seguros de vida con ahorro.

Hay una estadística que aplica tanto para el Perú como para Chile: aún vemos montos relevantes de activos en depósitos bancarios. En los últimos años, esa cifra creció bastante por los procesos inflacionarios que vinieron desde la pandemia y por las subidas de tasas de los bancos centrales. Esas alzas se trasladaron al sistema bancario con ofertas muy competitivas en depósitos, y muchos clientes eligieron esa vía. Claramente, no es el producto más idóneo cuando uno quiere armar un portafolio de inversión diversificado. Ahí vemos una gran oportunidad en todos los mercados. Esto también pasó en Colombia y en México: en todos ellos ves una masa de clientes que aún permanece en depósitos bancarios y que podría migrar hacia la industria del mercado de capitales, sea fondos mutuos o corredoras de bolsa.

El retorno de Asia el año pasado fue muy bueno; pero incluso Latinoamérica, en términos agregados, rindió más que Asia emergente, y eso fue muy positivo. En nuestra visión, ambas regiones siguen con viento de cola.

Seguimos privilegiando tanto a Latinoamérica como a Asia emergente como opciones para estar invertidos, con características distintas. Latinoamérica tiene un componente de commodities mucho más grande, mientras que Asia tiene un componente más tecnológico. En Latinoamérica, el buen desempeño del año pasado tuvo que ver con la captura de valorizaciones que estaban rezagadas. Nuestra visión positiva hacia adelante es que sigan desarrollándose, pero ya apoyadas en el desempeño propio de los negocios, la generación de dividendos, entre otros.

Una particularidad es que si tomas Latinoamérica como un todo, Brasil pesa algo más del 60%. Es uno de los países con la tasa de interés más alta todavía. Hace unos meses pensábamos que ahí había espacio importante para recortar tasas, pero con todo lo de Medio Oriente hay que ver si Brasil tiene aún el espacio que esperábamos. Si puede hacerlo, sería un catalizador para las acciones latinoamericanas. En Asia, en cambio, la dependencia del petróleo de Medio Oriente es más relevante, y eso también pesa.

Photographer: Patricia Monteiro/Bloomberg

Photographer: Patricia Monteiro/Bloomberg

/ Patricia Monteiro

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La guerra va a implicar un cambio de perspectivas.

Sí. Hoy seguimos con una visión constructiva en emergentes y, en particular, con ambas regiones que mencionas, aunque esto está en revisión permanente. Y un punto clave es la renta fija. Una parte muy alta de los activos que manejamos está ahí, y la gestionamos en toda la región. Cuando ajustas las tasas reales por inflación y por riesgo (vía CDS, credit default swap), se ve que hay oportunidades de retorno en renta fija latinoamericana muy interesantes respecto de Asia emergente. Por ejemplo, el Perú, que era el país con menor ‘spread’ en ese sentido, con una tasa real cercana a 2,5%, estaba al nivel del mejor país de Asia emergente en ese retorno de la renta fija. Si mirabas Colombia, México y Brasil, los retornos eran bastante superiores. ¿Qué intento transmitir con esto? Que en un portafolio globalmente diversificado, la renta fija latinoamericana tiene mucho sentido.

Tenemos, desde hace años, una estrategia de deuda corporativa latinoamericana. Estructuralmente, muchas empresas latinoamericanas están sujetas al techo de la calificación soberana de sus países, pero son compañías —en muchos casos exportadoras— con ingresos en dólares y estados financieros incluso más sólidos que diversos emisores estadounidenses. Nuestra estrategia permite capturar buenas oportunidades en Latinoamérica, mejorando el retorno del portafolio de un cliente sin elevar el riesgo tanto como podría pensarse. Vuelvo al espíritu de la carta: cuando miras el contexto desde el balcón todo parece complejo, pero la invitación es a bajar a la calle y tomar las oportunidades que sean buenas para el portafolio.

Nadie tiene el dato puntual del activo ganador. Mi recomendación, sobre todo para aquellos clientes cuyo único producto hoy es el depósito bancario, es que hay oportunidades. Hay una oferta interesante —y Sura Investments es uno de los oferentes destacados— para apostar por productos balanceados o multiactivos (conservadores, moderados o agresivos) a través de fondos mutuos ajustados a su perfil de riesgo; y para aspirar a una rentabilidad superior a la que pueden obtener en su cuenta bancaria.

Si alguien quiere algo mucho más conservador, los productos de renta fija a lo largo de toda la curva de tasas me parecen un destino natural para un inversionista que explora por primera vez. Esa es la puerta de entrada para quien aún no ha explorado el mercado de capitales o las inversiones más allá del producto bancario tradicional.

Para quienes ya están invertidos, hay una tendencia global relevante: incorporar ciertos activos alternativos en el portafolio. En los porcentajes adecuados para el perfil de riesgo, estos permiten reducir volatilidad, porque no cotizan públicamente como los activos tradicionales, y acceder a retornos algo superiores. Ese mix, en su justa medida, agrega valor a la diversificación.

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