En el Perú, el acceso al crédito sigue siendo una barrera para millones de emprendedores. Según el Instituto Peruano de Economía (IPE), en 2026 solo una de cada cuatro microempresas accede a crédito formal, mientras que más de la mitad de las pequeñas y medianas empresas sí lo logra. Esta diferencia evidencia una brecha estructural que limita el crecimiento de millones de emprendedores.
En el Perú, el acceso al crédito sigue siendo una barrera para millones de emprendedores. Según el Instituto Peruano de Economía (IPE), en 2026 solo una de cada cuatro microempresas accede a crédito formal, mientras que más de la mitad de las pequeñas y medianas empresas sí lo logra. Esta diferencia evidencia una brecha estructural que limita el crecimiento de millones de emprendedores.
Las microfinanzas cumplen un rol clave en el desarrollo del país. Acompañan a miles de microempresarios que sostienen la economía desde sus negocios, generan empleo y dinamizan sus comunidades. La inteligencia artificial puede ser un aliado decisivo para potenciar ese impacto.
La inteligencia artificial puede marcar un punto de inflexión. A través del uso de data alternativa —como patrones de pago, comportamiento transaccional o información no tradicional— es posible construir modelos de evaluación más precisos e inclusivos. Esto permite incorporar a emprendedores que históricamente han sido invisibles para el sistema financiero, no por falta de capacidad, sino por falta de información.
El desafío de fondo no es tecnológico, sino estratégico. Una mala implementación de inteligencia artificial puede generar el efecto contrario al buscado: profundizar la exclusión. Modelos mal calibrados o con sesgos pueden terminar restringiendo el acceso al crédito o promoviendo decisiones que no reflejan la realidad del cliente.
Durante el Seminario Internacional de Microfinanzas – Arequipa 2026, uno de los principales consensos fue que las microfinanzas deben avanzar sin deshumanizar el servicio. La tecnología no puede reemplazar la cercanía, debe fortalecerla; permitirnos entender mejor las necesidades y acompañar con mayor precisión.
El reto es para el sector en su conjunto. La transformación digital no puede avanzar de manera aislada. Requiere coordinación, estándares comunes y una visión compartida sobre cómo utilizarla para ampliar el acceso, sin generar nuevas barreras.
En Caja Arequipa, entendemos que innovar no tiene sentido si no nos acerca más a nuestro propósito. Por ello, venimos incorporando tecnología con un enfoque claro: usarla para conocer mejor, acercarnos más, decidir mejor y, sobre todo, con mecanismos que nos permitan incluir a más clientes en el sistema financiero.




