viernes, mayo 22

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En el escenario de la Sala Alzedo (Teatro Segura), se abren las puertas gigantes de un retablo andino. Los violines de la orquesta en vivo acompañan el ruido de una guerra malaventurada, donde el capitán don Álvaro de Ataide atiende a su obsesión por la hija de Pedro Crespo, Isabel. Allí tiene lugar uno de los clásicos de la temporada teatral de mayo en Lima: “El alcalde de Zalamea”, de Pedro Calderón de la Barca, dramaturgo español del Siglo de Oro.

En el escenario de la Sala Alzedo (Teatro Segura), se abren las puertas gigantes de un retablo andino. Los violines de la orquesta en vivo acompañan el ruido de una guerra malaventurada, donde el capitán don Álvaro de Ataide atiende a su obsesión por la hija de Pedro Crespo, Isabel. Allí tiene lugar uno de los clásicos de la temporada teatral de mayo en Lima: “El alcalde de Zalamea”, de Pedro Calderón de la Barca, dramaturgo español del Siglo de Oro.

Planes en Lima

Fin de semana

  • La obra de teatro “El alcalde de Zalamea” tendrá las últimas funciones el 22, 23 y 24 de mayo en la Sala Alzedo del Teatro Segura, Centro de Lima. Las entradas están disponibles en Joinnus.

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La tesis doctoral de Arguedas es uno de los puntos de partida de “El alcalde de Zalamea”. Es un estudio antropológico comparativo entre comunidades campesinas del valle del Mantaro, en el Perú, y del norte de Zamora, en España. A partir de esa investigación, el director José A. Rodríguez Garrido concibe la puesta en escena de la obra.

«Este teatro, sea de Lope de Vega, de Calderón de la Barca y otros autores significativos de aquel tiempo, fue la base del desarrollo teatral durante más de un siglo en el Perú»

José A. Rodríguez, director de teatro

En la adaptación, un padre humillado (interpretado por Mario Velásquez) se ve obligado a defender la honra de su hija (Samantha Headrington). Lo hace en medio de una feroz disputa de poder entre las fuerzas militares y la autoridad civil de un pueblo perdido. El oficial obsesionado con la joven está a cargo de Gabriel González, mientras el rol del gobernante local recae en Alfonso Dibós. Si bien se mantiene la trama de Calderón de la Barca, el clásico vuelve a las tablas limeñas más de 40 años después con una puesta en escena rural andina que reivindica la identidad mestiza y un contexto de conflicto, violencia, política, duelos y venganzas.

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“El teatro que llamamos del Siglo de Oro fue representado a los dos lados del Atlántico –explica Rodríguez, el director–. Pocos teatros en esa época podían tener esa cualidad de estar en dos continentes simultáneamente. En Lima y luego en otras grandes ciudades, se fueron estableciendo corrales de comedias, que eran los espacios dedicados exclusivamente a las representaciones públicas. En Perú, los primeros manuscritos del dramaturgo Lope de Vega llegaron con fines de representación a finales del siglo XVI. Un empresario —un ‘autor de comedias’, como se le llamaba— tenía manuscritos del dramaturgo Lope de Vega y los guardaba celosamente para su difusión. Este teatro, sea de Lope, de Calderón y otros autores significativos de aquel tiempo, fue la base del desarrollo teatral durante más de un siglo en nuestro país”.

Samantha Headrington, José A. Rodriguez y Mario Velásquez en el escenario de la Sala Alzedo del Teatro Segura, Centro de Lima. (Foto: EL COMERCIO)

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El actor, catedrático y político peruano Luis Peirano tiene una participación especial en el contexto final de la obra, cuando los personajes auguran la justicia. Interpreta al rey de una región no especificada en el imaginario arguediano, que sería en el Ande. La mirada se voltea hacia Peirano, de 79 años, cuando dice que “El alcalde de Zalamea” es su “ritual de despedida como actor”. “¡No! Cuando digo eso, no exagero. En el camerino, cuando me preparo para actuar, tengo presentes a grandes intérpretes, como Carlos Gassols, Enrique Victoria, Pablo Fernández e incluso Ricardo Blume, a quien dirigí ya mayor. Están ahí, dándome ánimos. Porque la pasión del teatro nos acompaña para toda la vida. Efectivamente, es difícil que alguien llame a un actor mayor para hacer un papel. Al mismo tiempo, que este actor tenga la estamina suficiente para llevarlo a cabo. Si habrá otra obra… eso nunca se sabe, pues”, dice.

Alfonso Dibós y Luis Peirano posan en la Sala Alzedo del Teatro Segura en el Centro de Lima. (Foto: EL COMERCIO)

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El pueblo se levanta en busca de justicia y honor, tras la vejación de la hija del alcalde. Con un monólogo de versos que dura casi 10 minutos y una preparación de cuatro meses, Samantha Headrington se ve atravesada por la voz de una mujer que se alza para hacer soportable lo insoportable. “Significa mucho para mí que se sigan haciendo obras como esta, debido a los temas que toca”, dice la actriz de 30 años.

“Es una gran responsabilidad lo que hacemos en cada función: visibilizar problemáticas que aún son una realidad en nuestro país, como la normalización del abuso o los conflictos de una víctima al momento de denunciar y también hablar de la dignidad humana”, sostiene.

La obra de teatro «El alcalde de Zalamea» tiene sus últimas funciones en el Centro de Lima. (Foto: EL COMERCIO)

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No se puede decir que el teatro en verso se haya perdido por completo en esta modernidad de asistentes inteligentes y enjambres de ciberopiniones, pero cada vez se ve menos sobre los escenarios. Por eso, esta puesta en escena se erige como un entretenimiento —porque risas hay—, pero, ante todo, en homenaje al Siglo de Oro que muchos todavía desconocen.

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