La Dirección de Hidrografía y Navegación (DHN) de la Marina de Guerra del Perú descartó la generación de un tsunami en el litoral peruano tras el sismo de magnitud 4.8 registrado la mañana de este miércoles 19 de agosto frente a la costa de Lima.
La Dirección de Hidrografía y Navegación (DHN) de la Marina de Guerra del Perú descartó la generación de un tsunami en el litoral peruano tras el sismo de magnitud 4.8 registrado la mañana de este miércoles 19 de agosto frente a la costa de Lima.
Según informó la Marina de Guerra a través de sus redes sociales, el movimiento telúrico ocurrió a las 5:28 a.m. y no reunió las condiciones necesarias para generar un tsunami que afecte la costa peruana.
El Instituto Geofísico del Perú (IGP) señaló que el epicentro del sismo se ubicó a 42 kilómetros al suroeste de Lurín, en la provincia y región Lima. El movimiento tuvo una profundidad de 42 kilómetros.
De acuerdo con el Centro Sismológico Nacional, el sismo alcanzó una intensidad de III en Lurín. El movimiento fue percibido por la población de ese distrito y otros sectores de Lima.
El Perú forma parte del Cinturón de Fuego del Pacífico, una zona de alta actividad sísmica y volcánica en la que ocurre alrededor del 80% de los terremotos del planeta. Esta ubicación mantiene al país expuesto a sismos de gran magnitud y tsunamis.
El presidente ejecutivo del IGP, Hernando Tavera, ha señalado que Lima y Callao presentan un alto riesgo sísmico debido al silencio sísmico que se mantiene desde 1746. Según sus declaraciones, esta situación podría generar un sismo de magnitud superior a 8.5, seguido de un tsunami.
Tavera también ha explicado que la profundidad de un sismo influye en la forma en que sus ondas se propagan. Los movimientos registrados a mayor profundidad pueden ser percibidos en ciudades ubicadas a cientos de kilómetros del epicentro, aunque con menor intensidad.
Para explicar este fenómeno, el especialista ha utilizado el ejemplo de una linterna: mientras más cerca del suelo se encuentre, mayor será el área que ilumina. De manera similar, los sismos más profundos pueden extender sus ondas a una mayor distancia.
Según esta explicación, los movimientos superficiales, de unos 30 kilómetros de profundidad, presentan una propagación distinta a los sismos ocurridos a 110 o 120 kilómetros. En tanto, los terremotos de entre 500 y 700 kilómetros de profundidad son frecuentes en la frontera del Perú con Brasil y Bolivia.



