El ministro británico de Relaciones Exteriores, David Lammy, denunció este viernes en un comunicado la hambruna que sufre Gaza, que calificó como “escándalo moral” y “totalmente evitable”, después de que Naciones Unidas declarara el estado de emergencia en el territorio palestino.
“La confirmación de la hambruna en la ciudad de Gaza y los barrios circundantes es absolutamente horrenda y totalmente evitable”, afirma Lammy en el texto.
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El jefe de la diplomacia británica añade que “la negativa del gobierno israelí a permitir la entrada de ayuda suficiente en Gaza ha provocado esta catástrofe provocada por el ser humano. Es un escándalo moral”.
En el texto, Lammy insta al gobierno de Israel a “actuar de inmediato para evitar que la situación siga deteriorándose. Debe permitir de forma inmediata y sostenida el acceso sin obstáculos de alimentos, suministros médicos, combustible y todo tipo de ayuda a quienes la necesitan con desesperación”.
El canciller británico insiste también en el texto en la necesidad de “un alto el fuego inmediato que permita la entrega de ayuda a la máxima velocidad y en la escala necesaria. Esto incluye detener la operación militar en la ciudad de Gaza, que es el epicentro de la hambruna”.

¿Por qué se ha declarado la hambruna?
Lo que el informe publicado hoy por la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria (CIF), el sistema internacional independiente sobre seguridad alimentaria más reconocido, concluye es que es “verosímil” que se haya alcanzado la hambruna (fase 5) en la Gobernación de Gaza (la zona más habitada) y que el sur, Jan Yunis y Deir el Balah, están en situación de emergencia (fase 4) y podrían entrar en hambruna pronto también.
Esto indica que un total de 1,6 millones de gazatíes sufren hambre, de los que una tercera parte (más de medio millón) de manera crítica al padecer de una privación extrema de alimentos, mientras que el resto de la población se encuentra en situación de “crisis alimentaria”.
Para considerar una hambruna es necesario que falten alimentos en al menos uno de cada cinco hogares, lo que resulta en niveles críticamente altos de desnutrición aguda (al menos el 30 %) y mortalidad.




