jueves, octubre 15

Por Jaicec Espinoza, secretario del Instituto Presidente Alan García y militante del Apra

Cada vez que hay elecciones se hace un llamado a la juventud para que asuma un rol protagónico en la política esperando que, milagrosamente y sin haber recibido mayor formación política, solucione en meses lo que años de antipolítica y transfuguismo generaron.

Sin embargo, la verdad es que ni en la vida ni en la política existen soluciones instantáneas y el verdadero desafío para los jóvenes que entren a la arena política será esquivar las trampas que atraparon a sus predecesores.

El Parlamento funciona mal porque no cumple con sus funciones. Además, la representación política tradicional se ha convertido en un significante vacío debido a la era digital que nos ha llevado a un mundo de instantaneidad y comunicación directa. 

Es así como nuestros futuros jóvenes representantes deberán enfocarse en dos objetivos. Primero, bajar el nivel de polarización, priorizando los temas en que hay más puntos en común, antes que seguir debatiendo en callejones sin salida.

Y segundo, reinventar la representación política estableciendo canales constantes y horizontales con la sociedad, para así dejar de lado el rol tradicional y convertirse más bien en un mediador y articulador entre los diversos sectores ciudadanos. Todo esto, sin dejarse arrastrar por la marea “coyuntural” que nos tiene entrampados en el cortoplacismo y no nos permite respirar para ver el futuro.

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