MIRA: El plan de la oposición de Venezuela para cuidar los votos el 28 de julio y el papel clave de los testigos de mesa
Este domingo, finalmente, se podría dar la tan esperada vuelta de tuerca en las elecciones presidenciales. Una oposición cohesionada en torno a María Corina Machado y el candidato presidencial, Edmundo González Urrutia, estaría a punto de hacer realidad lo que ha parecido imposible durante tantos años: sacar al chavismo del poder.
La expectativa está al tope. Casi una decena de encuestas dan una apabullante ventaja a la candidatura opositora -de 20 hasta 35 puntos de diferencia- frente a Nicolás Maduro. “En otras elecciones la diferencia era mucho menor, hasta de error estadístico, pero ahora por primera vez ellos ven el real peligro de perder”, cuenta a este Diario el analista político venezolano Luis Nunes, afincado en nuestro país.
Pero las dudas y los temores no dejan de aflorar. ¿Se concretará la victoria en las urnas? ¿El régimen respetará la voluntad popular? ¿Habrá, de nuevo, muertos y heridos en las calles?
Los venezolanos están acostumbrados a las artimañas del gobierno y saben que no aceptará una derrota fácilmente. Entonces, el panorama que se espera para el domingo es de incertidumbre total. Maduro ya lo anticipó y advirtió de un “baño de sangre”, una frase que ya le costó la distancia de presidentes que nunca fueron críticos con él, como el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, el chileno Gabriel Boric o el exmandatario argentino Alberto Fernández, que incluso fue impedido de ser veedor en los comicios.
“El gobierno de Maduro está muy desgastado en lo que respecta al apoyo en América Latina. En la misma región es cuestionado por dirigentes que están más cercanos a su ideología”, señala a El Comercio Carolina Galindo Hernández, profesora de la Escuela de Ciencias Humanas de la Universidad del Rosario en Bogotá.
“Esas amenazas ya no asustan a nadie. Ya no tenemos miedo”, ha dicho con firmeza María Corina Machado, la figura que ha hecho posible que la oposición se haya mantenido unida y que apostó por no bajar la guardia, pese a que fue inhabilitada y el régimen hizo todo lo posible por no aceptar la candidatura de la Plataforma Unitaria Democrática (PUD), que ahora abandera el embajador González Urrutia. El diplomático, que con su hablar pausado y conciliador hubiese sido en otras circunstancias un postulante imposible para una carrera electoral de este calibre, ha sabido endosar el apoyo mayoritario que consiguió Machado en las primarias.
“Para que aquí haya una guerra tiene que haber enemigos y aquí no hay enemigos, nosotros hemos logrado unir al país en un movimiento de redención para la liberación”
“La oposición venezolana está más clara que nunca en su objetivo de un cambio de régimen. Habíamos visto a otros líderes en el pasado, como Henrique Capriles, Leopoldo López o Juan Guaidó, pero hay que reconocer el valor de este resurgimiento de María Corina Machado”, opina Galindo.
“Pero también está el agotamiento de la propia población venezolana frente a un modelo que ha destruido familias, que ha llevado a millones de personas valiosas fuera del país, que ha acabado con el capital humano de dos generaciones, y sobre todo que le ha hecho mucho daño a la idea de un modelo redistributivo alternativo al capitalismo”, añade.
La participación será clave
Justamente, por las ganas de cambio que tienen los venezolanos, la masiva participación que se espera y la incertidumbre por los resultados, los ojos del mundo están puestos otra vez en el país caribeño.
Las encuestadoras estiman que la participación de la población [el voto es voluntario] rondará entre el 65% y 75%. Como detalla France 24, el padrón electoral en Venezuela es de 21,6 millones de ciudadanos inscritos. Tras la masiva migración de los últimos años, se estima que el número se ha reducido a 17 millones. Con una participación estimada del 77%, eso equivaldría a unos 13 millones de electores.

Por eso, la oposición se ha enfocado en alentar la participación, mientras que el régimen prefiere que el ausentismo sea alto para así acortar las diferencias.
Voto en el exterior
- 69.211 venezolanos en el extranjero serán los únicos que podrán ejercer su voto, pese a que hay 5 millones de electores fuera del país.
- 660 venezolanos residentes en el Perú son los únicos que podrán votar, pese a que en nuestro país viven 1,5 millones de venezolanos.
“Estamos hablando de un esquema totalitario y ellos pueden cambiar los centros de votación a última hora, poner barreras para impedir que la gente acuda a votar. Los observadores internacionales, que son pocos, no tienen suficientes libertades. Así que vemos a un Maduro que no aceptará los resultados pase lo que pase”, dice Nunes.
En base a ese plan, el chavismo se dedicó a poner muchas barreras para que el voto de los venezolanos en el extranjero sea mínimo. De los 7,7 millones de venezolanos que han salido en los últimos años, apenas podrán votar 69 mil. Una cifra irrisoria, pero que ayuda al régimen pues la mayoría de los migrantes son opositores.
“Uno de los temas más importantes en estas elecciones tiene que ver con la diáspora venezolana. Hay un temor de que, si el chavismo se mantiene en el poder, la diáspora va a aumentar”, expresa Galindo. Según una encuesta de ORC Consultores, cerca del 18% de venezolanos se iría del país si no gana el candidato de su preferencia.
Ases bajo la manga
Pero pese a que Machado repita como un mantra que el miedo se acabó, es un hecho que el régimen tendrá varias alternativas listas para no conceder la derrota, si así lo confirman las urnas. Ya lo han hecho antes, además.
La campaña no ha estado exenta de represión. La ONG Foro Penal registró que 102 personas vinculadas a la campaña de González Urrutia fueron detenidas, mientras que el jefe de seguridad de Machado, Milciades Ávila, fue detenido violentamente a mediados de julio. Además, ciudadanos que brindaban alojamiento, comida o facilidades a Machado y González Urrutia en sus recorridos por el país, terminaron siendo sancionados.
Maduro: en el poder desde el 2013
- Nicolás Maduro ganó sus primeras elecciones en el 2013, poco después de la muerte de Hugo Chávez. La diferencia con Capriles fue de apenas 220 mil votos.
- En el 2018 la principal coalición opositora decidió no participar. Maduro ganó con el 67% de los votos.
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“Ya son 25 años engañando a la gente y ellos han hecho una campaña de miedo, de amedrentamiento”, comenta Nunes. “Ellos tienen la sartén por el mango, porque tienen todos los poderes del Estado en su mano, incluyendo las Fuerzas Armadas”, explica.
Justamente, la fidelidad de los militares al régimen ha permitido que Maduro continúe en el poder pese a todo. En estos años se ha hablado incluso de vínculos con el narcotráfico y negocios oscuros que permiten esta simbiosis entre el régimen y las fuerzas armadas. Y todos saben que, si los militares deciden dar un paso al costado, Maduro no tendrá otra alternativa que salir del gobierno.
“Estamos en el reino de la especulación, porque la incertidumbre es total, pero se están planteando escenarios de una salida del país para Maduro, bajo unas condiciones que lo protejan judicial y políticamente. No creo que él y su cúpula entreguen el poder tan fácilmente si no tienen garantías”, afirma Galindo. Por eso, el cuestionado presidente venezolano se ha dedicado a fortalecer sus relaciones con Rusia, China, Irán y Turquía.
Más allá del resultado, estas elecciones serán un parteaguas para el chavismo, que definitivamente no podrá ser el mismo. Como finaliza Nunes: “Ahora hay otra Venezuela. Ya no el mismo país dividido, derrotado y reprimido. Pase lo que pase, el régimen sabe que el país ya cambió”.


