domingo, mayo 31

Hay triunfos que se celebran y otros que simplemente sirven para cerrar una puerta. El de Universitario sobre Sport Huancayo fue de esos segundos. El 2-1 en el Monumental no alteró ninguna historia grande: el Torneo Apertura ya estaba perdido, la eliminación de la Copa Libertadores aún dolía y la temporada había entrado en ese extraño momento donde las victorias llegan tarde. Pero incluso en las noches que parecen un trámite aparecen historias capaces de quedarse un poco más.

Hay triunfos que se celebran y otros que simplemente sirven para cerrar una puerta. El de Universitario sobre Sport Huancayo fue de esos segundos. El 2-1 en el Monumental no alteró ninguna historia grande: el Torneo Apertura ya estaba perdido, la eliminación de la Copa Libertadores aún dolía y la temporada había entrado en ese extraño momento donde las victorias llegan tarde. Pero incluso en las noches que parecen un trámite aparecen historias capaces de quedarse un poco más.

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Porque el Monumental lucía raro. Extraño. Como si algo faltara. Y sí, faltaba gente. Las tribunas, acostumbradas a convertirse en una marea crema, mostraban espacios vacíos que hace algunos meses parecían imposibles de imaginar. Era el reflejo de un golpe reciente. De una eliminación internacional dolorosa y de un campeonato local que terminó escapándose antes de tiempo. Incluso el aire parecía distinto.

Alex Valera salió lesionado en el partido ante Sport Huancayo. (Foto: Fernando Sangama / GEC)

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Y aun así, Universitario sigue siendo Universitario. El tricampeón peruano sigue teniendo una costumbre difícil de romper: competir incluso cuando ya no queda mucho por pelear. Alex Valera fue el primero en recordar eso. A los 32 minutos abrió el marcador. No hubo explosión monumental ni una celebración que hiciera temblar el estadio. Hubo aplausos, sí, pero también una sensación extraña, como si el gol hubiera llegado en medio de una conversación pendiente.

Después apareció Anderson Santamaría. A los 52 minutos amplió la ventaja y parecía sentenciar una noche tranquila. Sport Huancayo reaccionó mediante Piero Magallanes a los 66 minutos. El descuento apenas modificó el marcador y nunca cambió la sensación de control que transmitía Universitario. El partido, en realidad, llevaba varios minutos teniendo otro protagonista.

Martín Pérez Guedes jugaba su último partido como futbolista profesional. La noticia había golpeado fuerte durante la semana. A sus 34 años, el argentino nacionalizado peruano decidió ponerle punto final a su carrera por motivos personales. Una decisión inesperada para un futbolista que todavía parecía tener capítulos por escribir.

Su despedida tuvo detalles que explican por qué logró algo tan difícil en el fútbol: ganarse el cariño genuino de la gente. Héctor Cúper entendió el momento. Por eso le entregó la cinta de capitán para su última función vestido de crema. Un gesto pequeño para un jugador que fue enorme dentro de uno de los ciclos más exitosos del club. Pérez Guedes no fue solamente un futbolista importante en el tricampeonato. Fue equilibrio, sacrificio y esa clase de jugador que rara vez ocupa las portadas, pero cuya ausencia termina explicando demasiadas cosas.

Martín Pérez Guedes se retiró del fútbol y jugó su último partido con Universitario. (Foto: Fernando Sangama /  GEC)

Martín Pérez Guedes se retiró del fútbol y jugó su último partido con Universitario. (Foto: Fernando Sangama / GEC)

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El minuto 80 terminó rompiendo cualquier intento de normalidad. Cuando apareció el cartel para anunciar su salida e ingreso de Jorge Murrugarra, Pérez Guedes caminó lentamente hacia el borde del campo. El Monumental se puso de pie. Su nombre comenzó a bajar desde las tribunas y él dejó de pelear contra las emociones. Las lágrimas aparecieron antes de llegar a la línea lateral.

No había nada que ocultar. Y mientras el argentino se despedía de una parte importante de su vida, otro nombre despertaba ilusión en uno de los palcos del estadio.

Piero Quispe observaba el partido en silencio. El exvolante crema regresó por unas horas al lugar donde se convirtió en campeón en 2023 antes de partir al extranjero. Bastó una imagen para activar el sueño colectivo. En redes sociales, entre conversaciones y mensajes, muchos comenzaron a imaginar un regreso para el Torneo Clausura.

Sin embargo, fuentes cercanas al futbolista señalaron a este Diario que esa posibilidad, por ahora, no existe. Quispe mantiene contrato vigente con Pumas de México y una vuelta inmediata está descartada.

Pero los hinchas viven de ciertas costumbres difíciles de explicar. Y una de ellas es seguir soñando incluso en las noches donde ya no queda nada por ganar.

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SOBRE EL AUTOR

Periodista en Deporte Total de El Comercio desde 2018, el mismo año que Perú cumplió el sueño de volver a un Mundial. Siete años en el diario con coberturas de Eliminatorias, Copa América, Mundial, Juegos Olímpicos, Juegos Panamericanos, en vivo y streaming. Ver más
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