domingo, julio 12

El amistoso entre Universitario de Deportes y Millonarios, a una semana del inicio del Torneo Clausura, fue mucho más que un ensayo futbolístico. Fue una noche para cerrar heridas, abrir otras y dejar mensajes que trascendieron el resultado. El 2-0 terminó siendo apenas la consecuencia de una jornada que tuvo tres protagonistas: el nuevo sistema de Héctor Cúper, el perdón público de José Rivera y las explosivas declaraciones de Rodrigo Ureña sobre su salida del club.

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Ante cerca de 20 mil espectadores en el Estadio Monumental, Universitario presentó oficialmente el 4-4-2 con el que pretende competir en la segunda mitad del año. La alineación inicial reflejó la idea del técnico argentino: Diego Romero; Andy Polo, Caín Fara, Matías Di Benedetto y César Inga; Jorge Murrugarra, Lisandro Alzugaray, Adrián Quiroz y Jairo Concha; Edison Flores y Alex Valera.

Más allá del dibujo táctico, durante el primer tiempo quedó claro que Cúper no negocia la concentración. Con el micrófono ambiental muy cerca de la zona técnica, se escucharon sus constantes indicaciones y llamados de atención. Quiroz, Murrugarra e Inga fueron los futbolistas que más correcciones recibieron. Cada pase errado encontraba una observación inmediata del entrenador, obsesionado con reducir errores y acelerar la circulación del balón.

El funcionamiento todavía mostraba grietas. Millonarios, dirigido por Fabián Bustos, encontraba espacios para competir y el partido se mantenía equilibrado. Sin embargo, el descanso modificó el panorama.

Desde el minuto 46 ingresaron José Rivera, Héctor Fértoli, Jesús Castillo y Jordan Guivin. El cambio fue inmediato. La circulación ganó velocidad, Jairo Concha comenzó a recibir entre líneas y Castillo asumió el control del mediocampo con una sencillez que terminó siendo decisiva.

El volante, que se iría al extranjero pronto, fue quizá quien mejor interpretó el pedido de Cúper de jugar a uno o dos toques. Desde esa claridad nació la jugada que cambió el encuentro.

Un pase largo de Castillo encontró a José Rivera atacando el espacio. El delantero controló el balón con el pecho y, ante la salida del arquero colombiano, definió con un toque suave para marcar el 1-0.

Pero el gol quedó en segundo plano. Rivera no corrió hacia la tribuna para celebrar como otras veces. Se llevó una mano al pecho, levantó la otra en dirección a los hinchas y pronunció una sola palabra. “Perdón”.

No fue un gesto improvisado. Fue una disculpa pública por aquel episodio que casi termina con su salida del club después de patear una camiseta de Universitario en un acto de indisciplina que lo dejó durante semanas lejos del primer plano. La dirigencia decidió perdonarlo y mantenerlo dentro del plantel. Él eligió responder de la única manera que conoce un delantero: haciendo goles. Y todavía faltaba otro.

Con la ventaja en el marcador, Universitario encontró tranquilidad. Cúper continuó moviendo el banco e hizo ingresar a Williams Riveros y Anderson Santamaría por Caín Fara y Matías Di Benedetto, reforzando la seguridad defensiva.

Minutos después llegó el momento más esperado por el público. Gianluca Lapadula ingresó por Alex Valera y disputó sus primeros minutos en el Monumental con la camiseta crema. El ítalo-peruano mostró exactamente lo que prometía su currículum: intensidad, sacrificio y una permanente pelea por cada balón dividido. No encontró el gol, pero dejó la sensación de que su adaptación será cuestión de tiempo. También ingresó Horacio Calcaterra, cuyo manejo del balón terminó de darle equilibrio al mediocampo.

Gianluca Lapadula ingresó por Alex Valera y disputó sus primeros minutos en el Monumental con la camiseta crema. (Foto: Fernando Sangama / @photo.gec)

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El segundo gol fue casi un espejo del primero. Otra vez Jesús Castillo inició la acción con un pase largo. Héctor Fértoli ganó la línea de fondo y envió un centro preciso al corazón del área. Allí apareció nuevamente Rivera para definir de primera. Esta vez sí celebró como siempre. Con el gesto del “Spiderman” que ya forma parte de su sello personal.

El doblete terminó de sellar una actuación que también puede interpretarse como una reconciliación con la hinchada. El perdón ya no fue únicamente un gesto. También fue una respuesta deportiva.

La primera prueba del nuevo sistema dejó una sensación positiva. El 4-4-2 mostró mayor equilibrio cuando Castillo tomó el control del mediocampo y cuando los extremos comenzaron a atacar con mayor decisión. Todavía quedan automatismos por construir, pero el estreno dejó más certezas que dudas.

Sin embargo, el momento más fuerte ocurrió cuando el árbitro ya había decretado el final. Rodrigo Ureña fue despedido con aplausos por la hinchada crema. Durante el partido, incluso, realizó un gesto hacia las tribunas que muchos interpretaron como una referencia al dinero que rodeó su salida del club.

Pero lo verdaderamente explosivo llegó en la zona mixta. El hoy volante de Millonarios sorprendió al revelar episodios inéditos de su despedida de Universitario.

“En la vida y en el fútbol no todo es dinero y uno en su trabajo espera que su jefe los trate bien. No podía aguantar ese tipo de amenazas y formas de tratarme a mí. Me pedía que por favor me fuera para no pagarme 2 días más”, afirmó.

El chileno evitó mencionar nombres, aunque dejó claro que sus cuestionamientos apuntaban hacia quienes manejaban las decisiones institucionales. “Me amenazaron para yo poder salir del club, los responsables saben de la forma que me trataron y como fue todo”, añadió.

Y luego dejó una frase que terminó llevándose la noche. “Universitario es su gente, no la persona que está a cargo de turno. Eso hay que entenderlo. El día de mañana la gente se va, llegan otros y el club tiene que salir adelante con garra y pundonor”.

Las declaraciones remecieron el ambiente crema. Sin señalar directamente a nadie, Ureña apuntó contra la dirigencia encabezada actualmente por Franco Velazco y también hacia el exdirector deportivo Álvaro Barco, con quien habría negociado los términos de su salida del club.

Paradójicamente, horas después llegó una imagen que pareció bajar la tensión. Jean Ferrari, exadministrador y bicampeón con la ‘U’ y hoy Director General de Fútbol de la FPF, visitó a Ureña, a Fabián Bustos y al comando técnico de Millonarios en el hotel de concentración. La fotografía fue publicada por el propio Ferrari en sus redes sociales junto a un mensaje cargado de nostalgia.

“Visitando a unos amigos con quienes vivimos momentos históricos, tricampeones y un título en los 100 años. Momentos inolvidables”.

El fútbol, al final, suele mezclar abrazos y heridas en una misma noche. Y el amistoso entre Universitario y Millonarios dejó suficientes historias para entender que, a veces, un 2-0 es apenas la parte menos importante del partido.

SOBRE EL AUTOR

Bachiller en Comunicación Social por la UNMSM. Trabaja en DT desde el 2013, con experiencia en RRSS. Fue Jefe de la Mesa Digital de la Zona Deportiva. Escribió en «Centenario» y «Tricampeones», libros oficiales de El Comercio y Universitario de Deportes. Es, también, coautor en «Copa América, 11 Historias» y «Crema, mi gran amigo». Ver más
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