Eliminado Cristiano, acabado Neymar y cuarentón Messi, el Mundial 2026 traza un punto rojo en la línea del tiempo del fútbol contemporáneo, que busca cracks como los piratas tesoros: se acaba una era, quizá la primera en la que los laboratorios intervinieron a profundidad en los cuerpos de los mejores. Los ensamblaron para que su piel sea armadura, las vitaminas sirvieron para romper todos los récords goleadores y la crioterapia evitó jubilaciones prematuras.
Eliminado Cristiano, acabado Neymar y cuarentón Messi, el Mundial 2026 traza un punto rojo en la línea del tiempo del fútbol contemporáneo, que busca cracks como los piratas tesoros: se acaba una era, quizá la primera en la que los laboratorios intervinieron a profundidad en los cuerpos de los mejores. Los ensamblaron para que su piel sea armadura, las vitaminas sirvieron para romper todos los récords goleadores y la crioterapia evitó jubilaciones prematuras.
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¿Quiénes vienen detrás, persiguiendo el trono del rey del mundo? ¿Estamos ya ante un talento sobrenatural, único, que la anatomía investiga y los scouting cotizan? Pienso en tres nombres, ordenados aquí en orden de antiguedad de sus pasaportes: Kylian Mbappé, Erling Haaland y Lamine Yamal.
Mbappé tiene 27 años y la soberbia del tamaño de la Torre Eiffel. Solo en este mundial ya hizo más goles de los partidos que jugó (8 en 6 partidos), metió dos asistencias y tiene 20 tantos repartidos en tres mundiales. Hace ver a Klose, o a Gerd Muller como tiesos jugadores de fulbito de mano y, en alguna de sus trancadas hay un aire a las olas que rompen el mar de Río, es decir, los embates del gordo Ronaldo en su prime. Es quien más me gusta: 1) Tiene la edad madura de los genios como Kurt Cobain o Jim Morrison. 2) Nunca tuvo una lesión de gravedad. 3) Camina la cancha con el cinismo de los que son buenos y se saben buenos.
Haaland (25) y Yamal (que este lunes cumple 19) son distintos. Los dos hacen un Mbappé, pero tienen ambos una década aún para hacer su propia carrera. El vikingo no corre la cancha, la estudia, y parece oculto entre las piernas rivales, lejos del close up de la cámara y en el último minuto, mete un testazo y se acaba todo. Ancelotti dice que tiene el mejor timing del mundo, cara virtud en un fútbol que corre a 300 km/h. Yamal es un Quijote. Ocupa un andarivel, casi siempre el derecho, donde baila con sus rivales y es imposible quitarle la pelota. No es un goleador, (1 tanto en 3 partidos) pero tiene al menos un par de mundiales para serlo.
Dicho esto, si hay un futbolista que puede frenar a Messi en su carrera por ser bicampeón del mundo es Mbappé. Pase o no, ya es su heredero.
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