Las importaciones peruanas de seis categorías de prendas de vestir para verano disminuyeron tanto en valor como en volumen entre enero y septiembre de este año, en un contexto de cambios en los patrones de consumo asociados a las altas temperaturas y al fenómeno de El Niño.
Según el análisis del Instituto de Investigación y Desarrollo de Comercio Exterior (Idexcam) de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), las adquisiciones externas de estas prendas sumaron US$122.37 millones y 28.58 millones de unidades, lo que representó una caída de 10,6% en valor CIF y de 9,4% en volumen, respecto a su similar periodo de 2025.
Los shorts registraron la mayor contracción entre las categorías analizadas con caídas de 29% en valor CIF y 25% en volumen, al pasar de 6.2 millones a 4.7 millones de unidades. Este resultado estaría respondería a una estrategia más cautelosa de los importadores, quienes buscan evitar la acumulación de excedentes acumulados en el año previo- con el fin de reducir el riesgo de mantener inventarios de baja rotación en almacén.
En el caso de camisas, las importaciones retrocedieron 14,3% en valor y 22,5% en volumen. Aunque las compras se intensificaron durante el tercer trimestre, en septiembre cayeron 9%. En tanto, las importaciones de vestidos cayeron 9,1% en valor y 14,7% en unidades. Por su parte, los polos o T-shirts, la categoría de mayor volumen entre las analizadas, alcanzaron 18.6 millones de unidades importadas, una reducción de 3% frente al mismo periodo del año anterior.
Los chalecos de verano también registraron resultados negativos de 8,3% en valor y 2,5% en unidades. Si bien su demanda suele ser menor durante esta temporada, estas prendas mantienen presencia en determinados segmentos del mercado, como trabajadores de oficina.
Blusas registraron un repunte en septiembre
A diferencia de las demás categorías, las blusas experimentaron un incremento de 2,8% en el valor importado acumulado, que ascendió a US$7.3 millones. Sin embargo, el volumen cayó 9,6%, hasta aproximadamente un millón de unidades. Solo en septiembre, las importaciones alcanzaron 309.064 unidades, 23% más respecto al mismo mes de 2025.
Ante este contexto, Óscar Quiñones, jefe del Idexcam, sostuvo que la caída de las importaciones no implica necesariamente una mayor participación de la producción nacional, pues explicó que, categorías como los shorts, la reducción estaría vinculada con una estrategia de cautela por parte de los importadores para evitar nuevos excedentes, mientras el comportamiento positivo de las blusas muestra que algunas prendas mantienen oportunidades de crecimiento en determinados meses.
“Estos resultados evidencian que las empresas del sector textil y de confecciones están ajustando sus volúmenes y calendarios de compra para responder a una demanda menos estacional”, señaló.
Gamarra enfrenta pérdidas y menor liquidez
Por otra parte, el Idexcam sostuvo que los cambios de consumo generados por El Niño también afectan a los productores nacionales. Recientemente los empresarios de Gamarra informaron que durante la campaña de invierno registraron pérdidas superiores a S/1.000 millones debido a la acumulación de prendas de abrigo sin vender, como chompas, casacas y poleras.
Esta situación compromete el capital de trabajo de las mypes, que planifican sus campañas con meses de anticipación, por lo que necesitan recuperar la inversión para financiar nuevas producciones. La acumulación de inventarios reduce su capacidad para adquirir telas e insumos destinados a la confección de prendas ligeras
Fenómeno de El Niño pone en riesgo la cosecha de algodón peruano
Asimismo, el Idexcam advirtió que los efectos climáticos de El Niño están afectando al sector agrícola, poniendo en riesgo la cosecha nacional de algodón. Esto genera presiones especulativas sobre los precios de las telas y los hilados locales, encareciendo los insumos y dificultando que los confeccionistas de Gamarra compitan en precio con las prendas de verano importadas de Asia. Ante este escenario, el Idexcam señaló que los cambios climáticos están llevando al sector textil y de confecciones a replantear su planificación comercial y logística.
En tanto, para las mypes de Gamarra, el desafío consistirá en recuperar liquidez, gestionar sus inventarios y mantener su competitividad frente a una oferta importada que cuenta con precios y disponibilidad capaces de presionar los márgenes de los productores locales.

