Un hombre alza un mástil como si fuera una espada desafiando el cielo de Lima. En la cima del tubo, una acróbata reposa de costado con las piernas recogidas y el cuerpo inclinado hacia adelante. Se siente un segundo de suspenso al ver a una mujer en lo alto y la respiración del público se detiene. Pero pronto la pirueta se convierte en una acuarela del pintor peruano Pancho Fierro, cuando otros artistas se suman a la escena vestidos con la moda limeña del siglo XIX. De esta forma, La Tarumba presenta su nuevo espectáculo, “Airosa”, que tendrá lugar en la temporada de circos de 2026.
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¿Dónde y cuándo ver el espectáculo de La Tarumba?
- La temporada de circo “Airosa” se realizará en la carpa de La Tarumba ubicada en el Centro Comercial Cenco Lima Sur de Chorrillos. Cuenta con funciones de miércoles a domingo desde el 17 de junio hasta el 13 de setiembre. Las promociones de estreno para entradas de niños y adultos siguen abiertas en junio. Las entradas ya se encuentran a la venta en Ticketmaster.
“Queríamos darles una responsabilidad a los pobladores del Perú de ahora. Todavía nos falta ponerle color a este país y creer que es posible imaginarlo más integrado y equilibrado. Un Perú donde las personas se respeten y se miren como iguales”, dice. Así, a través de la mirada de Rosa, se construyen 13 actos de circo con un elenco mayoritariamente peruano.
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“Rosa inicia el espectáculo barriendo, dando un mensaje claro sobre respetar a las personas que limpian las calles, y limpian nuestras vidas frente a quienes las ensucian. Es bonito tomar el respeto por los demás, decirles ‘gracias’ y ‘buenos días’, como el coloquio normal de la sociedad peruana. Hasta un niño que visite el circo puede entenderlo”, comenta Amador ‘Chebo’ Ballumbrosio, quien dirige la orquesta en vivo y también interpreta a Pancho Fierro en otro momento.
A compás suave, el director musical toma como referencia elementos de la época colonial, con énfasis en la guitarra criolla, para enriquecer la información musical del guitarrista y construir los números. “Un tema puede durar hasta 6 minutos. Usamos la guitarra, el violín o instrumentos de cuerda, aunque los más representativos del circo sean los vientos, como la batería y la percusión. No es tan fácil, pues hay un matrimonio entre la música y el artista que se tiene que sentir cómodo”, agrega el músico afroperuano de 63 años.
En una escena del nuevo espectáculo, una acróbata gira dentro de un gran aro metálico circular, a ras del suelo, usando el impulso de su cuerpo para desplazarse sobre la plataforma de madera. En otro acto, varios acróbatas forman una escalera humana sobre una estructura modular de sillas. Como si fuera una montaña, la trapecista y profesora de circo peruana Soledad Ortiz de Zevallos trepa entre sus colegas, mientras ellos distribuyen su peso para sostenerse.
“También tengo un número de trapecio de vuelo. Nos hemos preparado desde marzo con el colectivo del circo. Al igual que yo, cada artista tiene una disciplina y llegamos aquí con esos saberes previos. Nos preparamos mucho con asesores de teatro y danza”, comenta la artista. Ortiz de Zevallos regresó a La Tarumba desde hace nueve años tras ejercer en circos de diferentes países y convertirse en madre de una pequeña.
“La vida sigue y la maternidad es un reto para los cirqueros como yo, porque obviamente el cuerpo cambia cuando eres madre, y los horarios también. Entonces, me tomé un tiempo lejos de las carpas. Hay intensidad en vivir preparando espectáculos que van de martes a domingos practicando dos veces al día para funciones por la noche. Mi trabajo es intenso”, comenta la trapecista, quien, además, siempre está investigando nuevas técnicas circenses.
El universo en el que Rosa barre nace de las creaciones del laboratorio de La Tarumba. Es la escuela donde los cirqueros nacionales y extranjeros afinan su técnica antes de entrar en temporada. Y como muchos de ellos ejercen su arte mientras cambian de país, la carpa se convierte en un lugar de ida y vuelta donde, una y otra vez, los artistas vuelven a buscar su equilibrio.














