Al menos 58 miembros de las fuerzas gubernamentales en Yemen murieron el jueves en ataques con drones y misiles llevados a cabo por los rebeldes hutíes, el saldo más letal desde la tregua de 2022 entre ambos bandos.
Las fuerzas armadas responderán a esta “agresión en el momento y lugar apropiados”, prometió el Ministerio de Defensa del gobierno de Yemen, reconocido por la comunidad internacional.
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Los hutíes, respaldados por Irán, afirmaron haber actuado en represalia por el reciente refuerzo, según ellos, de las tropas yemeníes apoyadas por Arabia Saudita.
Una fuente militar informó a la AFP de 58 muertos y de “decenas de heridos”, luego de conocerse un balance inicial de 38 muertos y 29 heridos dado por fuentes médicas.
Un funcionario militar declaró que un campamento militar en la zona de Al-Ruwaik, en la provincia de Marib (centro de Yemen), había sido atacado, así como campamentos en las zonas de Al-Abr y Al-Wadiah, en Hadramaut, cerca de la frontera con Arabia Saudita.
Se trata de los ataques más letales desde el alto el fuego de 2022, que puso fin a más de siete años de una guerra devastadora en este país, el más pobre de la península arábiga.
Posteriormente los hutíes reivindicaron estos ataques.
“Nuestras fuerzas armadas llevaron a cabo una operación de gran envergadura dirigida contra concentraciones de tropas enemigas”, indicó su portavoz militar, Yahya Saree, denunciando “un importante refuerzo militar saudita”.
Asimismo, advirtió que los rebeldes se mantenían “listos en caso de escalada”.
Los rebeldes yemeníes también han atacado infraestructuras en Arabia Saudita, que ha respondido contra sus posiciones.
El mismo jueves, nuevos ataques en la frontera entre Arabia Saudita y Yemen, dejaron once civiles heridos, indicó la coalición dirigida por Riad, un balance sin precedentes en el reino en más de cuatro años de hostilidades.
Entre los heridos hay siete saudíes, entre ellos un niño de cuatro años, dos egipcios, un yemení y un pakistaní, precisó el portavoz de la coalición, el general Turki al-Malki, en un comunicado difundido por la agencia oficial saudí.
Yemen, sumido en una guerra de más de una década, se convirtió el mes pasado en el último frente de la guerra entre Estados Unidos e Irán, después de que los rebeldes hutíes rompieran el alto el fuego de 2022 con el gobierno yemení.
El miércoles, los hutíes declararon haber atacado dos petroleros saudíes en el mar Rojo y en el golfo de Adén, en el marco del bloqueo que habían anunciado en julio contra la flota saudí.
La medida pone en riesgo la capacidad de Arabia Saudita, primer exportador de crudo del mundo, para transportar su petróleo hacia los mercados internacionales, después del cierre iraní del estrecho de Ormuz.
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En julio, los rebeldes recibieron un avión iraní directamente en la capital de Yemen, Saná, lo que desencadenó ataques de represalia, y luego anunciaron un bloqueo marítimo contra Arabia Saudita y comenzaron a atacar sus petroleros.
Los hutíes están en guerra con el gobierno desde 2014, en un conflicto que ha causado cientos de miles de muertos y ha provocado una grave crisis humanitaria en Yemen.
Los rebeldes controlan Saná, y gran parte del norte del país, mientras que el gobierno internacionalmente reconocido mantiene el control de gran parte del sur.
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