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Volver al colegio cuando parecía demasiado tarde: las historias detrás de 80 personas que decidieron terminar sus estudios | EL COMERCIO PERÚ

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

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Ochenta personas que en algún momento tuvieron que interrumpir sus estudios volvieron este jueves a las aulas y recibieron sus diplomas durante la tercera edición de Reescribiendo Historias, realizada en el auditorio de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).

Ochenta personas que en algún momento tuvieron que interrumpir sus estudios volvieron este jueves a las aulas y recibieron sus diplomas durante la tercera edición de Reescribiendo Historias, realizada en el auditorio de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).

La ceremonia puso en el centro las historias de quienes decidieron retomar su educación pese a circunstancias que habían dejado sus estudios pendientes. El programa plantea que esas interrupciones no tienen por qué significar el final de una trayectoria educativa y que el acceso al aprendizaje puede continuar durante distintas etapas de la vida.

Los 80 graduados llegaron a la ceremonia a través de los programas de Fundación Dispurse y ¡EPA! – Educación Para Adultos. En el primer caso, se trata de iniciativas desarrolladas junto con distintos aliados en regiones del país; en el segundo, de una articulación que conecta a empresas con los Centros de Educación Básica Alternativa (CEBA) para que colaboradores, familiares, proveedores y comunidades puedan culminar su educación básica.

Julio del Valle Ballón: “La educación debe acompañarnos a lo largo de toda la vida”

Durante la ceremonia, Julio del Valle Ballón, rector de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), resaltó que las trayectorias personales y educativas no siempre siguen un mismo camino. Señaló que muchas personas comienzan a trabajar tempranamente, asumen responsabilidades familiares o atraviesan distintas circunstancias que las llevan a interrumpir sus estudios, por lo que consideró necesario generar oportunidades que les permitan retomarlos.

“La educación no debería entenderse como una oportunidad limitada a una determinada etapa de la vida”, sostuvo el rector, quien destacó el papel que pueden cumplir las universidades, empresas y otras organizaciones para acompañar estos procesos. En esa línea, remarcó que “en este país, la universidad tiene que estar con la gente, con las personas, a lo largo de la vida”.

Julio del Valle Ballón, rector de la PUCP, destacó el esfuerzo de quienes retomaron sus estudios mientras continuaban trabajando y atendiendo responsabilidades familiares. (Foto: César Campos / GEC).

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del Valle Ballón también se dirigió a los 80 graduados reconocidos durante esta edición y destacó el esfuerzo que implicó culminar sus estudios mientras continuaban trabajando y atendiendo las responsabilidades propias de la vida adulta. “Habla de buen corazón, habla de constancia y de una decisión de seguir avanzando en la vida y superando las adversidades”, señaló.

Para el rector, el encuentro refleja la posibilidad de incorporar la educación dentro de una mirada más amplia sobre el bienestar y el desarrollo de las personas. “No hay mejor herramienta (…) que la educación, que el saber”, afirmó, antes de felicitar a quienes decidieron completar una etapa de formación que había quedado pendiente.

El apoyo familiar detrás de cada historia

La historia de Leidy Cornejo representa una de esas trayectorias interrumpidas. Ella dejó el colegio después de sufrir bullying por parte de profesores de su antiguo centro educativo. Años después, pudo retomar sus estudios mediante el programa Mente Brillante, con el apoyo de CBC y de su familia. Incluso cuando tuvo dificultades con la conexión a internet, decidió continuar. “Los profesores del antiguo colegio me hacían bullying. Y ahora he aprovechado para terminar mis estudios”, contó.

Leidy Cornejo, una de los 80 graduados de la tercera edición de ‘Reescribiendo Historias 2026’, que fueron reconocidos durante la ceremonia realizada en el Teatro NOS de la PUCP. (Foto: César Campos / GEC).

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En otros casos, el principal obstáculo fue económico. Delfina Chávez, natural de Áncash y residente en Lima, tuvo que dejar sus estudios porque sus padres no podían apoyarla económicamente. Convertida en madre soltera, años después encontró una oportunidad para retomarlos mientras cumplía con sus responsabilidades familiares.

Delfina Chavez, una de los 80 graduados de la tercera edición de ‘Reescribiendo Historias 2026’, que fueron reconocidos durante la ceremonia realizada en el Teatro NOS de la PUCP. (Foto: César Campos / GEC).

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“Es un poco difícil para mí, yo soy madre soltera y debía hacerme cargo”, explicó durante la entrevista con El Comercio. La experiencia de sus compañeras también fue una fuente de motivación para no volver a abandonar las clases. Hoy, después de recibir su diploma, asegura estar cumpliendo un sueño que había quedado pendiente. Su siguiente meta es continuar estudiando y convertirse en médica.

Para Graciana Díaz, también procedente de Áncash, la historia comenzó en una familia de seis hermanos cuyos padres no tenían los recursos para sostener sus estudios. Décadas después, fueron sus tres hijas las que la llevaron de regreso a las aulas.

Graciana Díaz, una de los 80 graduados de la tercera edición de ‘Reescribiendo Historias 2026’, que fueron reconocidos durante la ceremonia realizada en el Teatro NOS de la PUCP. (Foto: César Campos / GEC).

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Quería ayudarlas con sus tareas, pero sentía que no contaba con los conocimientos necesarios. “Me motivó por mis hijas, tengo tres hijas ahora para enseñarles sus deberes del colegio”, relató. El proceso implicó compatibilizar sus responsabilidades como madre con el estudio, pero hoy se declara “muy orgullosa” de haber culminado esta etapa. Su objetivo es seguir aprendiendo mucho más.

Del trabajo al aula y del aula a nuevos proyectos

Entre los graduados también estuvo Juan Valladolid, quien había iniciado sus estudios en un CEBA de Chulucanas, Piura, pero tuvo que interrumpirlos cuando el centro cerró durante la pandemia. La posibilidad de retomarlos llegó posteriormente, mientras continuaba trabajando en una empresa agroindustrial, donde permanece desde 2013.

El proceso no fue sencillo, pues durante algunas campañas llegó a cumplir jornadas de hasta 12 horas y regresaba a casa cansado, lo que dificultaba cumplir con sus tareas. En un momento incluso repitió un año y estuvo cerca de abandonar nuevamente sus estudios. Sin embargo, el respaldo de sus hijas, su familia y sus compañeros de trabajo lo animó a continuar hasta obtener su diploma.

Juan Valladolid, uno de los 80 graduados de la tercera edición de ‘Reescribiendo Historias 2026’, que fueron reconocidos durante la ceremonia realizada en el Teatro NOS de la PUCP. (Foto: César Campos / GEC).

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Para Valladolid, culminar esta etapa representa un logro personal y familiar que también dedica a la memoria de su padre. Ahora, tras completar sus estudios, se ha propuesto seguir formándose mediante un curso técnico relacionado con su trabajo. “Yo sé que puedo y lo voy a cumplir”, afirmó.

La falta de recursos también marcó la trayectoria de Andrea Lázaro. Sus padres no pudieron financiar sus estudios y ella tuvo que trabajar desde joven. Vendió pollos, cigarrillos y realizó otras labores mientras intentaba estudiar durante las noches.

Con el tiempo, el apoyo de personas cercanas volvió a abrirle el camino hacia la educación. Una profesora vinculada a su entorno familiar la motivó a continuar y, posteriormente, su hija de cinco años se convirtió en una de sus principales razones para seguir aprendiendo.

Andrea Lázaro, una de los 80 graduados de la tercera edición de ‘Reescribiendo Historias 2026’, que fueron reconocidos durante la ceremonia realizada en el Teatro NOS de la PUCP. (Foto: César Campos / GEC).

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“Ella [su hija] se volvió mi motivo para estudiar y para aprender que nunca es tarde para cumplir nuestros sueños”, explicó a El Comercio al referirse a su hija. Ahora, después de graduarse, Andrea quiere continuar su preparación y convertirse en administradora de negocios.

La historia de Deivi Nashnate también comenzó con una necesidad familiar. Dejó el colegio durante el tercer año de secundaria porque los recursos de su familia no alcanzaban y tuvo que trabajar para ayudar en casa y cuidar a su hermano menor.

Deivi Nashnate, uno de los 80 graduados de la tercera edición de ‘Reescribiendo Historias 2026’, que fueron reconocidos durante la ceremonia realizada en el Teatro NOS de la PUCP. (Foto: César Campos / GEC).

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A los 17 años llegó a Lima y continuó trabajando. Más adelante, su ingreso laboral a Campo Fe de Huachipa le permitió encontrar un incentivo adicional para terminar sus estudios. “La empresa me motivó a que yo culmine mis estudios, porque la verdad en un trabajo cuando tú estás te piden los estudios”, contó.

El esfuerzo implicaba terminar la jornada laboral y conectarse luego a clases virtuales para cumplir con las tareas. Sus compañeros también fueron parte de esa motivación. Hoy se siente orgulloso de haber culminado la secundaria y espera estudiar una nueva carrera. “Seguir luchando y nunca bajar los brazos”, mencionó a El Comercio.

Empresas y organizaciones que amplían el acceso a la educación

Las historias de los graduados forman parte de una red más amplia de iniciativas. ¡EPA! – Educación Para Adultos nació desde la sociedad civil para articular al sector privado con los Centros de Educación Básica Alternativa (CEBA). El programa no crea una oferta educativa paralela, sino que facilita que las empresas acerquen a sus trabajadores y otros miembros de su entorno a la oferta pública existente.

Más de 60 empresas han convocado a más de 1.900 personas para retomar sus estudios a través de los CEBA. En la primera convocatoria del reconocimiento empresarial de Reescribiendo Historias 2026 participaron 14 empresas y cinco fueron seleccionadas como finalistas.

Representantes de empresas, gobiernos locales y organizaciones que impulsan programas para facilitar el retorno a los estudios participaron en la tercera edición de Reescribiendo Historias.

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Tres empresas fueron reconocidas durante la ceremonia. Hortifrut Perú, con su iniciativa Impulso Hortifrut, ha beneficiado desde 2022 a 273 estudiantes, entre ellos 108 graduados y 16 egresados que actualmente continúan estudios superiores. Agrícola Don Ricardo, mediante su programa Un lugar para crecer, elevó la permanencia de sus estudiantes de 60,7% a 93,1% entre 2025 y 2026, y cuenta este año con 18 graduados. Lima Expresa, con Más allá de nuestras vías, amplió la iniciativa hacia familiares, proveedores y comunidades de influencia.

Representantes de empresas, gobiernos locales y organizaciones que impulsan programas para facilitar el retorno a los estudios participaron en la tercera edición de Reescribiendo Historias.

La educación también alcanza a los adultos mayores

La ceremonia también reconoció experiencias destinadas a personas adultas mayores. Desde 2019, Pensión 65, junto con gobiernos locales y Fundación Dispurse, ha contribuido a que 680 usuarios de 25 distritos y 10 regiones accedan a procesos de alfabetización digital. El programa utiliza la aplicación FOCUS, materiales impresos y acompañamiento para desarrollar una alfabetización básica, digital, funcional y crítica.

Representantes de empresas, gobiernos locales y organizaciones que impulsan programas para facilitar el retorno a los estudios participaron en la tercera edición de Reescribiendo Historias.

Tres gobiernos locales fueron reconocidos por estas iniciativas: las municipalidades distritales de San Marcos, en Áncash, y Chontabamba, en Pasco, y la Municipalidad Provincial de Ambo, en Huánuco. En San Marcos se sostuvo con recursos propios un proceso continuo de alfabetización digital; Chontabamba destinó presupuesto mediante una ordenanza municipal y articuló esfuerzos con Pensión 65, Fundación Dispurse, el COAR y la Universidad Daniel Alcides Carrión; mientras que Ambo destinó tablets, infraestructura y facilitadores, y desarrolló una alianza con la Universidad Privada de Huánuco para incorporar a estudiantes universitarios como tutores.

Elsa y Norma, graduadas de la tercera edición de ‘Reescribiendo Historias 2026’

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