En el Perú, el 31 de octubre siempre ha tenido algo de batalla cultural. En una casa puede haber niños disfrazados pidiendo caramelos y, apenas unos metros más allá, un vals criollo sonando a todo volumen. Calabazas y cajones. Halloween y jarana. Dos celebraciones aparentemente condenadas a no entenderse que, sin embargo, llevan décadas compartiendo la misma noche.
En el Perú, el 31 de octubre siempre ha tenido algo de batalla cultural. En una casa puede haber niños disfrazados pidiendo caramelos y, apenas unos metros más allá, un vals criollo sonando a todo volumen. Calabazas y cajones. Halloween y jarana. Dos celebraciones aparentemente condenadas a no entenderse que, sin embargo, llevan décadas compartiendo la misma noche.
Mario Mendoza y Sergio Cavero crecieron observando esa convivencia particular. Años después decidieron convertirla en un musical.
Así nació “Pizza Party”, una historia originalmente escrita por Mendoza y musicalizada junto a Cavero que este octubre dará un salto particularmente simbólico: llegará a Nueva York, en formato bilingüe, como parte del festival FRIGID, The Days of the Dead.
“Desde niños sentíamos que el 31 de octubre en el Perú era un día raro. Por un lado están los niños pidiendo dulces, la gente disfrazándose, los adolescentes queriendo ir a una fiesta; y, por otro, está la canción criolla, algo muy nuestro, muy nacional. Conviven al mismo tiempo”, explica Mendoza.
Pero detrás del humor, los fantasmas y las pizzas había otra historia esperando aparecer.
“Pizza Party” sigue a July, una joven que engaña a sus padres para quedarse sola en casa y organizar una fiesta de Halloween. Esa noche decide también ignorar la misa por el aniversario de la muerte de su tía Margareth. El problema es que Margareth vuelve convertida en fantasma a una casa donde la música criolla, las tradiciones y los recuerdos familiares se resisten a desaparecer.
Lo que comienza con los códigos de una comedia de terror termina abriendo heridas mucho más reconocibles.
“Parte de una premisa que podría pertenecer a cualquier película de terror de serie B, muy americana, pero tiene un trasfondo familiar. Hay cosas que se tienen que sanar entre esta tía y esta familia”, sostiene Mendoza.
July, añade, también deberá enfrentarse a su propia historia.
“Se ha olvidado un poco de dónde viene, de quién era esa casa, a quién perteneció y qué vínculos tenía con esa persona que murió. Entonces empieza a revalorizar sus raíces”.
July organiza una fiesta de Halloween sin imaginar que esa noche también deberá reencontrarse con su historia familiar y sus raíces. (Foto: Miranda Irabien)
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Mendoza reconoce que parte de ese universo proviene de experiencias propias y de historias cercanas. Familias que alguna vez estuvieron profundamente unidas y terminaron separadas por una herencia, un conflicto o un resentimiento acumulado durante años. Y también está ese personaje fácilmente reconocible en muchas casas peruanas: la tía criolla, la que ama la jarana, los valses y las costumbres que las nuevas generaciones empiezan a mirar desde más lejos.
En “Pizza Party” no hay canciones criollas conocidas insertadas para despertar nostalgia. La música es completamente original.
“Las canciones fueron creadas para servir a la obra, para ayudar a contar la historia”, explica Cavero. Aunque poseen influencias reconocibles de la música criolla, cada composición nació para acompañar un conflicto, revelar un secreto o hacer avanzar a los personajes.
El proceso tampoco consiste simplemente en que Mendoza termine un libreto y luego Cavero le añada melodías. Ambos trabajan simultáneamente. Una escena puede sugerir un vals; una melodía puede cambiar la manera en que un personaje revela algo que llevaba demasiado tiempo escondido.
“Esa es la magia del musical: se va construyendo en tiempo real”, explica Cavero.
Y si existe una canción que resume el desafío de toda la propuesta es “Sabor peruano”. Encontrar su sonido les tomó cerca de un año.
La obra tiene pasajes con sintetizadores y sonoridades vinculadas al universo estadounidense de los años ochenta, pero también momentos profundamente peruanos. “Sabor peruano” debía contener ambos mundos sin que ninguno devorara al otro.
“Tenía que encontrar la mezcla exacta. Fue la canción que más tiempo nos tomó”, recuerda Mendoza.
“Pizza Party” comenzó mucho antes de imaginar Manhattan. Mendoza escribió una primera versión, todavía sin canciones, en 2018. Recién en 2020 empezó junto a Cavero a transformarla en un musical. Trabajaron durante la pandemia, cambiaron personajes, incorporaron otros y terminaron la versión musical en 2022.
Fue precisamente durante aquellos años cuando las canciones comenzaron a circular en Spotify y redes sociales. Poco a poco, el material llegó a públicos de otros países y finalmente llamó la atención del equipo de ArtPlus en Nueva York, encabezado por la directora y productora peruana Jenny Prada.
Ahora la obra tendrá tres funciones dentro de FRIGID, The Days of the Dead, con un elenco integrado por Alessandra Rivera, Ariel Str y Mario Mazzotti y un equipo artístico internacional con profesionales de Perú, México, Argentina y Estados Unidos.
Pero llevar “Pizza Party” a Nueva York exigía algo más que traducir el texto. La nueva versión es bilingüe y suma la migración como parte esencial de la historia. Porque preservar una tradición en Lima no es lo mismo que intentar mantenerla viva a miles de kilómetros de casa.
“Al centrar la historia en Nueva York, las raíces están más lejos. Se vuelve más importante hablar de lo difícil que es mantener las tradiciones cuando uno está en otro país y de los vínculos que permanecen incluso cuando te vas”, explica Mendoza.
La adaptación conserva palabras y jergas peruanas para que, incluso lejos de casa, la obra mantenga intacta su identidad.
Para Mendoza y Cavero, Nueva York tiene además una carga particular. No se trata únicamente de exportar una producción. Es llevar un musical concebido desde el Perú, con historia, letras y música originales, a una de las ciudades que representan el corazón del teatro musical contemporáneo.
Ambos ya habían llevado otra de sus creaciones, “Cero en Conducta”, a escenarios de Argentina, España y México. Con “Pizza Party”, sin embargo, el reto era mayor.
“Para nosotros es parte de un sueño. No tenemos muchos referentes de musicales peruanos que hayan llegado a Nueva York con música y texto originales. Esta es una historia con raíz peruana y el mensaje finalmente es valorar esas raíces”, subraya Mendoza.
El Dato
“Pizza Party” llegará al festival FRIGID, The Days of the Dead con tres funciones: el 19 y 31 de octubre, y el 1 de noviembre.



