Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

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Aunque hoy se habla de “atender a la audiencia”, El Comercio ya la vivía hace casi un siglo: a fines de los años 20 y comienzos de los años 30, multitudes se reunían frente al diario Decano para seguir el “minuto a minuto” de la selección peruana de fútbol, interactuando en tiempo real con los periodistas. No era magia: era el periodismo cumpliendo su función.
Aunque hoy se habla de “atender a la audiencia”, El Comercio ya la vivía hace casi un siglo: a fines de los años 20 y comienzos de los años 30, multitudes se reunían frente al diario Decano para seguir el “minuto a minuto” de la selección peruana de fútbol, interactuando en tiempo real con los periodistas. No era magia: era el periodismo cumpliendo su función.
EL PÚBLICO ESCUCHA EN LA CALLE EL SUDAMERICANO DE 1929
Ese certamen deportivo se jugó en Buenos Aires, Argentina, con solo cuatro equipos: el anfitrión, Paraguay, Uruguay y Perú, entre el 1 y 17 de noviembre de 1929. Los blanquirrojos debutaron con Argentina un día de fiesta, el domingo 3 de noviembre, y estaban dispuestos a dejarlo todo en el ‘Viejo Gasómetro’ del club San Lorenzo de Almagro, con 50 mil asistentes, según El Comercio.
En Lima, la expectativa era enorme. Horas antes del encuentro era imposible el tránsito de tranvías por las calles de San Antonio y La Rifa, en cuya intersección se ubicaba el entonces nuevo edificio del diario decano. Esa esquina, con su reluciente torre y balcón señoriales, lucía repleta de miles de hinchas, todos con sombreros, sacos y algunos con corbatas; apretados entre sí, esperando las noticias del partido.
Lima, 3 de noviembre de 1929. Desde el balcón de El Comercio, un altoparlante transmite a la multitud el debut de Perú en el Sudamericano de Buenos Aires. El fútbol y el periodismo mezclados en las calles de Lima. (Foto: Archivo Histórico de El Comercio, mejorada con IA)
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Para las dos de la tarde, hora en que empezó el partido, la gente ya estaba ubicada donde podía escuchar mejor lo que indicaban las noticias cablegráficas especiales de la Associated Press, que El Comercio retransmitía telefónicamente a la radio OAX, en torno al partido de Argentina y Perú. Para ello se contaba con el “altoparlante Phillips”, que el periódico ubicó en un lugar estratégico de su local. Ese servicio cablegráfico de El Comercio venía “directo del campo de fútbol a sus oficinas”.
El partido de ese día tenía como favorito al local, Argentina, pero Perú tenía con qué hacer daño. No obstante, el asedio de los atacantes albicelestes no cejó nunca. Mientras en la cancha de San Lorenzo, Perú recibía el primer gol en contra, en Lima, en la popular esquina de El Comercio, en el centro de la ciudad, los aficionados de todas las condiciones sociales y de todas las edades vivían instantes de ansiedad e impotencia ante ese primer tanto en el arco de Jorge Pardón.
Las miradas de la muchedumbre se mantuvieron casi todo el partido en lo alto del edificio, a la altura del balcón, pues en un ángulo de esa zona el speaker del altoparlante era la fuente de la esperanza nacional en ese momento. Todos tenían un sueño y era escuchar el cable del “gol peruano”, el gol del empate.
Lima, 3 de noviembre de 1929. Aficionados ante el balcón de El Comercio. El altoparlante del diario les daba la noticia minuto a minuto. (Foto: Archivo Histórico de El Comercio, mejorada con IA)
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Así, el público limeño allí presente aplaudía cuando los cables -leídos desde el interior del local por un redactor del diario- señalaban que los atacantes peruanos avanzaban; murmuraba en los momentos difíciles, o se quejaba del árbitro por un cobro en contra de los nuestros. Resurgía la ilusión cuando el altoparlante registraba frases de admiración por la esforzada defensa bicolor. Pero, el segundo gol de los argentinos enmudeció la esquina de El Comercio.
Luego del descanso entre los tiempos, los limeños allí reunidos renovaron sus expectativas, diríamos que hasta su optimismo. Nadie se movió de su lugar. En tanto, en el diario decano el movimiento periodístico era total: llamadas por teléfono, máquinas de escribir imparables, cables desparramados por el piso, y cámaras fotográficas en acción desde la propia masa humana o desde el balcón del diario, desde donde se dominaba todo el panorama.
En ese corto entretiempo, un periodista de El Comercio –cable noticioso en mano- contó a la enorme concurrencia cuáles eran comentarios que surgían sobre el primer tiempo del partido, y entonces, ante cualquier mención positiva a los blanquirrojos, todos volvían a aplaudir, repitiendo el gesto masivo con más ganas cuando escuchaban los elogios a la defensa peruana, con Antonio Maquilón y Alfonso Saldarriaga como portaestandartes y, especialmente, cuando citaban con reconocimiento a su guardameta Pardón.
Edición del 18 de junio de 1930: los rostros del combinado peruano que representaría al país en el primer Mundial de fútbol, en Uruguay. (Foto: Archivo Histórico de El Comercio, mejorada con IA)
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Si los peruanos contratacaban, como unos resortes todos avivaban frente al edificio de El Comercio. Tal vez de contrataque se podía descontar, pensaban; y andaban en esas cuando llegó, como un puñal en el centro del orgullo, el tercer gol argentino. Ese gol sí paralizó a la masa. Hubo unos segundos de silencio total. Pero, de inmediato, aparecieron los murmullos, la cólera contenida, las quejas. Era la pasión del fútbol viviéndose delante de la nueva casona del diario decano. “El público se retira convencido de que ha habido esfuerzo en el equipo peruano y que su derrota está lejos de ser deshonrosa”, dijo la nota del diario al día siguiente.
Esa vez, la derrota fue muy dura. Había muchas ganas de gritar un gol peruano, de celebrar en esa calle dominguera, pues, además, hacía tres meses que el dictador Augusto B. Leguía había dejado el poder, y se sentían nuevos aires en el ambiente nacional. Pero esa vez no fue.
URUGUAY 1930: EL PRIMER MUNDIAL DEL PERÚ Y LAS TRANSMISIONES DE EL COMERCIO
Los peruanos hicieron historia al estar presentes en el primer Mundial de fútbol, realizado en 1930 en Uruguay, cuyo combinado era para entonces el “campeón olímpico”. El debut peruano fue con Rumania, un luchado partido que los cables de El Comercio dieron cuenta en detalle, y que reunió nuevamente a la afición peruana en la fachada de la llamada “imprenta” del diario (entonces la redacción y la imprenta estaban en el mismo local). Perú jugó ese partido -su debut mundialista- el lunes 14 de julio de 1930, y con el local Uruguay lo haría el viernes 18 de julio.
En 1930, la esquina de San Antonio y La Rifa, sede de El Comercio, reunía a los hinchas que seguían las noticias del Mundial. (Foto: Archivo Histórico de El Comercio, mejorada con IA)
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Según contaron los cablegramas, la bicolor dejó el alma y corazón en la cancha contra los rumanos. Y eso también fue festejado por los varios miles de hinchas peruanos ubicados frente a El Comercio, quienes alentaron en la vía pública al equipo de todos, y en cuyo arco ya no estaba Jorge Pardón sino Juan ‘El Mago’ Valdiviezo.
El primer tiempo acabó uno a cero a favor de los rumanos. Pero en el minuto 29 del segundo tiempo, Luis Souza metió el gol peruano. Era el empate. La gente escuchó el correspondiente cable y gritó a voz en cuello y aplaudió hasta enrojecerse las palmas de las manos: era el primer gol del Perú en un mundial.
Pero el segundo y tercer gol rumanos congelaron ese entusiasmo limeño-callejero. No obstante, el público terminó aplaudiendo el esfuerzo de los peruanos. La transmisión de El Comercio, en cuya sede la “All America Cables” había instalado una oficina especial, fue un éxito y este se repetiría el 18 de julio de 1930, en su segundo partido esa vez con Uruguay.



