Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Tuvieron que pasar cuatro largos años para que Sporting Cristal vuelva a saber lo que significa ganar cinco partidos consecutivos. La cifra no distingue competencias, sobre todo por la situación adversa con la que convivían los celestes. Así, el resultado son tres victorias ‘al hilo’ en la Liga 1 y otras dos de forma sucesiva en la Copa de la Liga, un certamen que ha sido minimizado por otros clubes, pero que en La Florida se tomó como parte del proceso de análisis y búsqueda de la mejor versión bajopontina con miras al Clausura.
La seriedad que le puso el club a la Copa de la Liga, claro está desde los octavos de final (en fase de grupos fue un mix con jugadores de la Liga 3), fue decisión de Roberto Mosquera, que cuando regresó a La Florida a mediados de junio, el escenario celeste era muy distinto al que se vive ahora. Los rimenses culminaron el Apertura apenas tres puntos por encima de la zona de descenso y arrastraba una campaña para el olvido, sobre todo fuera de casa. A nivel local solo había conseguido una victoria en condición de visita, el 14 de febrero frente a Juan Pablo II en Chongoyape. El equipo necesitaba resultados, pero también necesitaba recuperar una dirección que parecía haber perdido.
La primera señal llegó en el sur del país. La victoria fente a Deportivo Moquegua rompió aquella sequía como visitante y empezó a cambiar la dinámica. No fue solamente una victoria más en la tabla. Fue el resultado que permitió al equipo dejar atrás una de sus principales dificultades y comenzar a construir una secuencia positiva.
Pero, previamente, el director técnico recibió también dos duros golpes, a domicilio en Sullana y en el Callao. Luego de ello, el semblante de Cristal fue otro, la actitud de todos los jugadores ha cambiado para bien de la institución. Así llegaron más triunfos y, casi sin que se adviriera, se registró una racha de victorias que el último en sumar una situación similar había sido el mismo Mosquera, allá por la temporada 2022.
Mosquera arribó a La Florida tras un discreto primer semestre de los celestes al mando de dos entrenadores: los brasileños Paulo Autuori y Zé Ricardo.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Eso sí, el dos veces campeón nacional con Sporting Cristal como jugador (1979 y 1980) y como entrenador (2012 y 2020) apunta a la verdadera marca, a la última seguidilla de triunfos celestes, el de siete partidos celebrando, hace también cuatro años a su mando. Curiosamente, los rimenses no pudieron alcanzar ni los cinco triunfos ‘al hilo’ de ahora con Tiago Nunes (2023), Enderson Moreira (2024), Guillermo Farré (2024-2025) y Paulo Autuori (2025-2026). Es como si el destino celeste quería que un hombre de la casa, como lo es ‘Don Roberto’, enderece la dirección del equipo de sus amores.
Ahora, el equipo bajopontino trabaja de forma sigilosa en La Florida y a la espera de los retornos de Yoshimar Yotún y Miguel Araujo, ambos con la selección peruana; además de Maxloren Castro, convocado para los amistosos de la Sub 20 contra Ecuador en Quito. Los trabajos están enfocados al duelo contra UTC, este domingo en el Estadio Héroes de San Ramón. Allí no solo se apunta a cosechar la sexta victoria ‘al hilo’ y acercarse a la racha del 2022, sino ganar para seguir en la parte más alta del Clausura (a tres puntos del líder Deportivo Garcilaso y a dos unidades de Universitario).
Una idea de juego
La seguidilla de triunfos en Sporting Cristal también se basa a que ahora el equipo cuenta con una estructura detrás, sobre todo desde el aspecto táctico. Roberto Mosquera no es estático con la forma en la que se muestra su oncena en el campo. A primera vista podría entenderse como un 4-2-3-1, pero en realidad, hoy Sporting Cristal utiliza dos estructuras: el 3-5-2 para atacar y el 5-3-2 al momento de defender.
El dibujo táctico se transforma de acuerdo a la fase del juego, pero mantiene una idea: tener superioridad en el medio sector del campo, proteger la zona central, a los defensas, y liberar a sus jugadores de mayor recorrido por las bandas. Y cuando los jugadores comenzaron a entender esas funciones, Cristal empezó a parecer un equipo distinto al que encontró el entrenador a su llegada.
Maxloren Castro es una de las joyas de Sporting Cristal. Debutó en el 2024 al mando de Enderson Moreira con 16 años. (FOTO: Sporting Cristal).
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Uno de los cambios más visibles está en Maxloren Castro. El atacante ha encontrado un nuevo papel como carrilero por izquierda, una posición que le exige mucho más que aparecer cerca del área rival. Ahora debe recorrer toda la banda, ofrecer una salida cuando Cristal tiene la pelota y retroceder rápidamente cuando la pierde. Su capacidad para ir y volver se convirtió en una de las claves de la estructura de Mosquera.
En el centro del campo también hay una modificación importante. Yoshimar Yotún juega ahora con mayor libertad, con más posibilidades de adelantarse y participar en la elaboración sin quedar expuesto detrás. La presencia del uruguayo Agustín Álvarez Wallace resulta fundamental para entenderlo. Su ubicación le permite a Yotún soltarse y buscar otros espacios, mientras el mediocampista uruguayo se ocupa de sostener la estructura.
Álvarez Wallace, refuerzo de mitad de temporada, se ha convertido, así, en una de esas piezas que quizá no siempre aparecen en la fotografía del gol, pero que explican buena parte de lo que sucede antes. Es el sostén de la volante y de la defensa, el futbolista que ofrece equilibrio cuando el equipo se lanza hacia adelante y que ayuda a cerrar los espacios cuando toca defender. Su función permite que otros jugadores tengan mayor libertad sin que se pierda el orden.
Finalmente, el gol es otro aspecto que también han recuperado en el Rímac. Santiago González es hoy un hombre que está más cerca del ‘9′ que de la tarea por la banda. El ‘Santi’ está encontrando su mejor versión en los nuevos dibujos tácticos de Mosquera, quien con Michael Hoyos como referente de ataque también le da mayor efectividad de cara al arco.
El mediocampista uruguayo se ha ubicado en el mediocampo como un ancla entre la zona defensiva y la volante, brindándole equilibrio a los celestes. (Foto: Sporting Cristal)
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
El delantero que llegó a mediados de temporada no solo tiene capacidad de definición, sino también cumple su tarea táctica al ser un jugador que retrocede mucho para iniciar el juego rimense. Así, la suma de esas piezas, y en realidad de todo aquel que inicia o entra a un partido de ‘SC’, explica por qué la racha tiene un significado mayor que el simple número de victorias y en Cajamarca se podría asentar más la etiqueta de candidato a ganar el Clausura, porque en la Copa de la Liga, ya son finalistas.
****
SOBRE EL AUTOR



