martes, septiembre 15

El ministro de Economía, Elmer Cuba, anunció comisiones presidenciales para promover reformas estructurales. Una de ellas, enfocada en los mercados financieros, busca un objetivo tan importante como postergado: ampliar y mejorar el financiamiento para las familias y las pequeñas y medianas empresas. Es una buena noticia que merece destacarse.

El ministro de Economía, Elmer Cuba, anunció comisiones presidenciales para promover reformas estructurales. Una de ellas, enfocada en los mercados financieros, busca un objetivo tan importante como postergado: ampliar y mejorar el financiamiento para las familias y las pequeñas y medianas empresas. Es una buena noticia que merece destacarse.

Un mercado de capitales profundo convierte el ahorro en crédito, hipotecas e inversión. Sin ahorro no hay crédito; sin crédito no hay empresas que crezcan, ni familias que accedan a su primera vivienda, ni infraestructura que se construya. El crecimiento no surge de manera espontánea: se financia, sobre todo, con ahorro de largo plazo.

De ahí la importancia de esta comisión y la magnitud de su desafío. El mercado de capitales peruano sigue siendo poco profundo, con pocos emisores y baja liquidez. Las pymes, que generan la mayor parte del empleo, dependen casi solo del crédito bancario. Un mercado más desarrollado complementaría la oferta bancaria con plazos más largos y aumentaría la competencia. No se trata de que el mercado financie directamente a las familias o a las pequeñas empresas, sino de que permita a los intermediarios canalizar esos recursos a tasas competitivas.

En ese esfuerzo, el ahorro previsional cumple un papel central. Es paciente por naturaleza, pues se invierte hoy para el largo plazo. Ese horizonte coincide con lo que el país necesita financiar: infraestructura que genere bienestar y empleo. Precisamente por eso, proteger ese ahorro no es solo una cuestión previsional, sino también una condición para sostener el financiamiento de largo plazo.

Desde esa perspectiva, hay un tema ineludible que la comisión también debería abordar: los sucesivos retiros extraordinarios de fondos de pensiones. Estos han tenido un costo que recae sobre el propio ciudadano, pues cada retiro redujo su ahorro acumulado y, con ello, la pensión que recibirá al jubilarse. Además, la descapitalización de ese ahorro hizo que el país perdiera su principal fuente de financiamiento de largo plazo. Entre 2020 y 2025 se retiraron alrededor de S/ 150 mil millones, una cifra cercana al 15% del PBI y equivalente al 75% de lo acumulado en depósitos de personas naturales en todo el sistema bancario.

Fortalecer el mercado de capitales y proteger el ahorro previsional son dos caras de una misma tarea: construir el capital paciente que el país necesita para crecer. La comisión tiene la oportunidad de sentar esas bases, pero preservarlas exige no volver a debilitar el ahorro de los peruanos. De ello depende, en parte, el bienestar de las próximas generaciones.

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