jueves, septiembre 17
Turismo espacial en crecimiento: un servicio para millonarios en el que China también pretende competir con EE.UU. | EL COMERCIO PERÚ

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

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La empresa Ctrip, la más importante del rubro de agencias de viajes en China, ha anunciado que incluirá dentro de su oferta paquetes de turismo espacial gracias a una alianza con Virgin Galactic.

La empresa Ctrip, la más importante del rubro de agencias de viajes en China, ha anunciado que incluirá dentro de su oferta paquetes de turismo espacial gracias a una alianza con Virgin Galactic.

La agencia EFE reportó que estos viajes ya son accesibles desde el aplicativo móvil de Ctrip y que tienen un costo de aproximadamente 760.000 dólares por pasajero.

La experiencia dura seis días y en ellos los turistas espaciales visitan las instalaciones del Spaceport America en Estados Unidos, el primer puerto espacial comercial del mundo y desde el que opera Virgin Galactic. Además del recorrido por las instalaciones ubicadas en el estado de Nuevo México, los viajeros tienen varios días de preparación para el viaje estelar y recién emprenden el viaje en la quinta jornada.

Los viajes turísticos espaciales son relativamente recientes y tuvieron su punto de partida a inicios de este siglo cuando el millonario estadounidense Denis Tito cumplió su sueño de viajar junto a astronautas. El hombre de negocios había sido ingeniero de la NASA durante los años 60 e hizo fortuna en la década siguiente con inversiones bursátiles.

Tras años intentando formar parte de algún viaje espacial, en los que incluso se topó con la oposición de la NASA, Tito llegó a un acuerdo para viajar a la Estación Espacial Internacional (EEI). El magnate pagó 20 millones de dólares a Roscosmos, la agencia espacial de Rusia, para recibir entrenamiento y realizar el recorrido, que finalmente se concretó el 30 de abril del 2001.

Estación Espacial Internacional. (Foto: NASA.gov)

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Aquel acto fue visto por algunos como una excentricidad de millonarios, visión que se mantiene hasta el presente, pero que no ha impedido que se haya formado una industria turística alrededor de los viajes al espacio exterior.

Los primeros clientes particulares fueron esencialmente multimillonarios que, tras gastar mucho dinero, lograron ser incluidos en operaciones aeroespaciales oficiales con destino a la EEI o la difunta Estación Mir.

Aquellos turistas espaciales gestionaban sus viajes por medio de agencias especializadas como Space Adventures, que servían de nexo con las entidades responsables de los vuelos; sin embargo, en el 2011 estos viajes de civiles enfrentarían un freno súbito a causa del fin del programa del trasbordador espacial de la NASA.

Lo anterior generó que las cápsulas rusas Soyuz quedaran como única alternativa para llevar personas a la EEI y otras operaciones, generando un cuello de botella en el que se priorizó transportar a los astronautas de las agencias espaciales de Europa, Japón y otros países que no contaban con sus propias naves.

Este fue el punto de partida para que el sector privado decidiera cubrir ese vacío, con empresas aeroespaciales como SpaceX y Blue Origin desarrollando sus propios planes de vuelos al espacio destinados a millonarios, con la novedad de que lo harían en cohetes de su propia fabricación.

Jeff Bezos fundó Blue Origin en el año 2000 para misiones oficiales, pero también pensando en vuelos privados. (Foto: BLUE ORIGIN / AFP)

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También dentro de este periodo ganó importancia Virgin Galactic, subsidiaria estadounidense de Virgin Group, conglomerado fundado por el británico Richard Branson. Esta filial fue creada en el 2004 y tenía como elemento diferencial estar específicamente dedicada al turismo espacial.

Si bien el sistema de lanzamiento de Virgin Galactic era distinto al recurrir a aviones supersónicos que transportaban a su tripulación en vuelos de dos fases, el modelo de negocio de la empresa de Branson se asemejaba a los de SpaceX y Blue Origin en el afán de contar con flotas de naves propias, en lugar de ser intermediarias.

La implementación de estos planes tardaría varios años y no sería hasta diciembre del 2018 que Virgin Galactic logró hacer historia realizando el primer vuelo espacial comercial tripulado. Branson sumaría otro hito personal el 11 de julio del 2021 al superar por escasos días a Jeff Bezos, fundador de Blue Origin, en la carrera por convertirse en el primer millonario en viajar al espacio en un cohete de su propiedad.

Bezos haría lo propio el 20 de julio de ese año a bordo de un cohete New Shepard (NS-16) de su compañía, y aquel recorrido supondría un hito por derecho propio al ser el primer viaje espacial totalmente autónomo en el que había civiles.

En diciembre de aquel mismo año, SpaceX lanzó la misión Inspiration4 en una de sus cápsulas Crew Dragon, que le dio su propio récord al tratarse de la primera misión orbital completamente civil.

Richard Branson y otros miembros de la tripulación de Unity 22 en gravedad cero, vistos mientras volaban al espacio a bordo de una nave de Virgin Galactic el 11 de julio del 2021. (Foto: Virgin Galactic / AFP)

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La firma de Elon Musk sumaría otra marca en el 2022 al lanzar junto a Axiom Space, otra empresa aeroespacial, la primera misión íntegramente privada con destino a la Estación Espacial Internacional, en lo que supuso la reapertura de los viajes particulares a la base orbital.

Un año más tarde, Virgin Galactic inició sus vuelos suborbitales regulares con las naves VSS Unity, que estuvieron en funcionamiento hasta su descontinuación en junio del 2024. Desde ese momento, la compañía de turismo espacial entró en pausa a la espera de la llegada de sus nuevos vehículos de clase Delta y ha proyectado el retorno de sus operaciones para mediados del 2027, siendo este año para el que están programadas las recientes reservas que ha promocionado Ctrip en China.

Diferencias técnicas

Vuelos orbitales y suborbitales

Los vuelos suborbitales rozan el límite del espacio a altitudes de entre 80 y 100 kilómetros, caracterizándose por ser ascensos casi verticales y de una duración más corta, de entre 10 y 90 minutos dependiendo del caso y con hasta 5 minutos de ingravidez.

La preparación para estos periplos va desde los dos a cinco días de instrucción básica para aprender a reaccionar a las fuerzas G moderadas del viaje y saber desplazarse en microgravedad, siendo necesaria una evaluación médica previa para descartar riesgos cardiovasculares, neurológicos o de otra índole.

En cuanto a los vuelos orbitales, estos deben su nombre a que llevan a los turistas espaciales hasta la órbita terrestre a más de 300 kilómetros de altura y pueden ser de tres días o extenderse hasta una semana completa, según el proveedor.

Estos viajes demandan una evaluación de salud mucho más rigurosa y una preparación de hasta medio año con entrenamientos de nivel profesional. Lo anterior incluye instrucción sobre protocolos de emergencia, supervivencia, simulaciones de acoplamiento a estaciones espaciales, manejo de trajes de astronauta y un acondicionamiento físico exigente para las aceleraciones que implica el trayecto.

Mientras que el precio de los viajes suborbitales se cuenta en cientos de miles de dólares, los paquetes turísticos orbitales tienen precios de varias decenas de millones.

El crecimiento del programa espacial de China y su abierta competencia con Estados Unidos en la materia llegó de la mano de un interés del sector privado del gigante asiático por incursionar en el turismo en el espacio exterior.

Una de las involucradas es la empresa china Deep Blue Aerospace, que ha anunciado su intención de ofrecer viajes suborbitales comerciales a partir del 2027 y comenzó a vender sus primeros boletos en el 2024, más que nada como un acto simbólico.

Modelo de la cápsula que viene desarrollando Deep Blue Aerospace, firma aeroespacial china. (Foto: Deep Blue Aerospace)

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La firma lleva poco más de una década de existencia y es conocida por el desarrollo de los cohetes reutilizables de la familia Nebula, que cuenta con motores de queroseno y oxígeno líquido. Una versión adaptada de sus cápsulas sería empleada para este proyecto, en el que se busca ofrecer viajes para seis pasajeros.

A la iniciativa turística del espacio también se ha sumado CAS Space, proyecto comercial surgido de la Academia de Ciencias de China (CAS) que en el 2021 anunció su intención de llevar turistas al espacio. Esta firma de cohetes había previsto originalmente llevar pasajeros comerciales para el 2024, pero terminó aplazando el inicio de estas operaciones para una fecha entre los años 2027 y 2028.

Los cohetes de esta entidad tienen propulsores que usan una combinación de combustibles sólidos y líquidos que también serán empleados en las versiones turísticas. Los viajes de CAS Space estarían destinados a siete tripulantes y tendrían como factor de interés complementario ofrecer espacios para la realización de investigación científica en entornos de microgravedad.

Space Transportation es otra firma que busca incursionar en el rubro, aunque desde una premisa similar a la de Virgin Galactic por recurrir a aviones complejos de alta velocidad. Lo llamativo del caso es que esta compañía aeronáutica china busca complementar esta actividad con vuelos hipersónicos que permitirían conectar ciudades como Beijing y Nueva York en menos de dos horas.

Modelo de una cápsula espacial exhibida en la primera base industrial aeroespacial comercial de China, llamada «Base Industrial Espacial CAS», en la ciudad de Guangzhou. (Foto: China Media Group)

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También dentro de ese ecosistema de la potencia oriental está InterstellOr, una de las más jóvenes del rubro al haberse fundado en el 2023 e iniciando el desarrollo de sus naves espaciales tripuladas al año siguiente.

La Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China, de control estatal, ha dado a conocer también su voluntad de convertirse en un actor relevante dentro del turismo en el espacio, prometiendo convertir a su país en una potencia del sector.

Según Orbital Radar, plataforma en línea de seguimiento de satélites, hasta la fecha cerca de 120 civiles han viajado al espacio entre misiones suborbitales y orbitales, con unos 50 viajes comerciales de este tipo. El desarrollo y consolidación de los cohetes reutilizables han sido factores cruciales para facilitar la implementación este tipo de turismo.

Pese a que tales números podrían verse como relativamente modestos, son explicables al provenir de una industria emergente, pero orientada a un público sumamente exclusivo.

Un viaje con Virgin Gallactic tiene un precio que oscila entre los 450.000 y 750.000 dólares para un trayecto de 90 minutos que lleva al pasajero a un máximo de 90 kilómetros sobre el suelo y en el que se experimentan entre tres y cuatro minutos de ingravidez.

Nave Unity de Virgin Galactic durante el vuelo del 11 de julio de 2021. (Foto: Patrick T. FALLON / AFP)

/ PATRICK T. FALLON

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En lo que respecta a Blue Origin, esta realiza sobre todo viajes suborbitales de unos 10 minutos de duración por medio de sus cohetes New Shepard, en los que lleva a sus pasajeros hasta alturas superiores a los 100 kilómetros, límite conocido como la línea de Karmán.

Lo llamativo es que esta compañía no hace públicos los precios de sus pasajes turísticos, recurriendo a acuerdos privados e incluso subastas, como sucedió con su vuelo inaugural, donde el joven hijo de un millonario neerlandés consiguió un asiento tras desembolsar 28 millones de dólares.

Diversos reportes señalan que algunas personas pudieron reservar un vuelo suborbital con la firma de Jeff Bezos con un adelanto de 150.000 dólares, pero que la compañía suele asignar el precio de sus viajes para civiles en función de un análisis independiente para cada cliente, algo permitido por la legislación de Estados Unidos, país donde tiene su sede.

Cohete New Shepard de Blue Origin, empresa de Jeff Bezos, quien es también fundador de Amazon. (Foto: Blue Origin/Twitter)

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En el 2018 fuentes al interior de la compañía espacial contaron a Reuters que los planes originales eran lanzar pasajes turísticos de entre 200.000 y 300.000 dólares, mientras que Tom Hanks declaró en el 2021 que Blue Origin le había ofrecido un vuelo por aproximadamente 28 millones de dólares. Esta aparente arbitrariedad contrasta con las invitaciones a personalidades como Katy Perry —amiga de la esposa de Bezos— para viajar gratuitamente en eventos simbólicos.

Por ahora, Blue Origin es el líder en volumen total de turistas espaciales al haber llevado a 98 personas al entorno suborbital, deteniendo estas operaciones para destinar recursos en su participación dentro del programa Artemis de la NASA. Paralelamente, Virgin Galactic encabezaba la frecuencia de vuelo del sector hasta su vigente pausa operativa.

SpaceX se diferencia de sus competidoras al orientarse a viajes orbitales y sus precios varían en función de la naturaleza de la misión y el operador de turno con el que trabaja, aunque por lo general sus pasajes se cuentan por decenas de millones de dólares.

Equipo multinacional de astronautas compuesto por Oleg Platonov, Mike Fincke, Zena Cardman y Kimiya Yui dentro de la nave espacial SpaceX Dragon Endeavour. (Foto: Bill INGALLS / NASA / AFP)

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Se estima que el precio por asiento en un viaje turístico en una cápsula Crew Dragon ronda los 50 millones de dólares y el alquiler de una misión completa de cuatro asientos en una de estas naves puede superar los US$ 200 millones.

Adicionalmente, las misiones para llevar civiles a la EEI -como las emprendidas junto a Axiom Space- tienen una duración que puede ir desde los 10 hasta los 14 días y tienen un costo cercano a los 70 millones de dólares, pues incluyen la tarifa cobrada por la NASA y el intenso programa de entrenamiento necesario para ser admitido.

Los planes de Elon Musk para su empresa son todavía más ambiciosos, pues el magnate ha declarado tener la intención de llevar turistas de forma regular a la Luna y más adelante hacer lo mismo en Marte.

Por su parte, las empresas chinas apuestan por un modelo basado en precios sustancialmente más bajos, en busca de mayor escala al negocio y aprovechando ventajas como el alcance del medio industrial local o las facilidades de inversión que otorgan las autoridades.

Esto se produce en un contexto de pugna geopolítica y una carrera espacial versus Estados Unidos, con la potencia asiática calificando de riesgo a su seguridad nacional el posicionamiento que SpaceX ha logrado en el negocio de los cohetes reutilizables y la colocación de satélites de órbita baja. Bajo la perspectiva de China, se trata prácticamente de un monopolio ejercido por una empresa de su gran rival global.

Cápsula Dragon de SpaceX aproximándose a la Estación Espacial Internacional. (Foto: NASA Johnson)

De momento y dentro de ese margen, los proyectos privados del gigante asiático están destinados casi exclusivamente a los vuelos suborbitales.

CAS Space contempla un rango de entre 150.000 y 200.000 dólares para sus futuros viajes que partirían desde el Centro de Lanzamiento de Wenchang (Hainan), mientras que Deep Blue Aerospace proyecta cifras ligeramente superiores de hasta 210.000 dólares.

Los viajes de esta última empresa tendrían una duración aproximada de 12 minutos en los que los pasajeros podrían experimentar más de cinco minutos de microgravedad, llegando a una altitud cercana a los 100 kilómetros.

InterstellOr apuntaría a un boleto turístico más alto, que duplicaría los de las otras empresas aeroespaciales chinas y se justificaría en un servicio más orientado hacia la comodidad de los pasajeros. Esta firma viene trabajando en una cápsula para hasta siete pasajeros a la línea de Karmán, ofreciendo entre 3 y 6 minutos de ingravidez.

El secretario de Estado estadounidense Marco Rubio endureció el miércoles 9 de septiembre la guerra antinarco en Ecuador tras reunirse con el mandatario Daniel Noboa, un fiel aliado del presidente Donald Trump, en medio de una gira por América del Sur. (AFP)

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