Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

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La posibilidad de una nueva escalada entre Estados Unidos e Irán quedó en suspenso después de que Donald Trump asegurara el jueves que no atacará la República Islámica antes de las elecciones de medio mandato. La declaración se produce luego de que medios estadounidenses revelaran que el Pentágono prepara opciones militares para reanudar las operaciones contra Irán, incluso antes de los comicios estadonidenses y los de Israel. ¿Qué hay detrás de esta aparente contradicción y qué papel juega el calendario electoral en los cálculos de Washington y Jerusalén?
Israel irá a elecciones legislativas el 27 de octubre, donde el primer ministro Benjamin Netanyahu se juega su continuidad en el poder en una contienda muy ajustada y sin un bloque con mayoría asegurada. Mientras tanto, los comicios de medio mandato en Estados Unidos se celebrarán el 3 de noviembre, con un escenario adverso para los republicanos, que enfrentan el riesgo de perder el control de una o incluso ambas cámaras del Congreso, lo que dificultaría los dos años de gestión que le quedan al presidente.
Trump reaccionó el jueves a las últimas noticias y afirmó que no iniciará ataques contra Irán “en ningún momento antes de las elecciones de medio mandato”.
También afirmó que Washington está manteniendo conversaciones “productivas” con Teherán y describió la situación de Irán como “muy delicada” tanto económica como militarmente mientras mantiene el bloqueo al petróleo iraní en el estrecho de Ormuz.
El presidente Donald Trump habla en Anduril Industries en Sparrows Point, Maryland, el 6 de octubre de 2026. (Foto de Jim Watson / AFP).
/ JIM WATSON
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La declaración de Trump contrasta con los preparativos militares revelados en las últimas horas. Según Axios, el Pentágono ordenó hace varios días al Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) que concluyera los planes para una eventual reanudación de las principales operaciones de combate en Irán.
El medio remarcó que la directiva no incluía una fecha específica para el lanzamiento de los ataques, y que Trump no ha tomado ninguna decisión definitiva. Sin embargo, fuentes estadounidenses e israelíes de Axios indicaron que podría ocurrir antes de las elecciones en Estados Unidos y, posiblemente, una semana antes de las de Israel.
Axios indicó que las operaciones de combate incluirían bombardeos masivos contra objetivos nucleares, energéticos y de infraestructura iraníes.
Además, Trump habló el miércoles con Netanyahu. Fue su segunda llamada entre ambos pocos días, anotó Axios.
Por su parte, The Atlantic coincidió en que la Casa Blanca ha pedido al Pentágono que prepare opciones de ataque contra Irán que podrían ejecutarse antes del 3 de noviembre.
La posibilidad de una operación antes de las elecciones responde, según los funcionarios citados por The Atlantic, a un doble interés de Trump: presionar a Irán para que avance hacia una negociación, y tratar de reducir los precios de la gasolina, que se han convertido en un problema político para los republicanos.
La portada del diario iraní Javan muestra al presidente estadounidense Donald Trump y un titular que reza «Aterradora voz sobre el petróleo en Estados Unidos», en Teherán, Irán, 7 de octubre de 2026.(EFE/EPA/ABEDIN TAHERKENAREH).
/ ABEDIN TAHERKENAREH
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The Atlantic remarcó que existe una fuerte corriente de cautela dentro del propio entorno republicano, pues la guerra es impopular en Estados Unidos y varios candidatos de ese partido consideran que el conflicto y el encarecimiento de la gasolina están perjudicando sus campañas.
El riesgo militar también es considerable, advierte The Atlantic, porque una nueva ofensiva expondría a unos 50.000 militares estadounidenses desplegados en Medio Oriente a posibles represalias iraníes, además de poner en riesgo de nuevo a los aliados del Golfo y consumir más municiones estratégicas estadounidenses.
The Atlantic informó que la Casa Blanca considera que Irán atraviesa su momento de mayor debilidad desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, por el deterioro de su economía, la inflación y las divisiones dentro del liderazgo. Sin embargo, los sectores más duros del régimen parecen mantener una posición dominante y poco dispuesta a negociar.
Netanyahu y una posible “tabla de salvación”
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, asistió a la ceremonia conmemorativa estatal del tercer aniversario del ataque del 7 de octubre, en el cementerio militar del Monte Herzl en Jerusalén, el 5 de octubre de 2026.(Foto de DEBBIE HILL / AFP).
/ DEBBIE HILL
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La posibilidad de una nueva escalada militar con Irán llega en un momento especialmente delicado para Netanyahu, que afrontará el 27 de octubre unas elecciones en las que su gestión de la crisis iniciada con el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 estará nuevamente bajo escrutinio, advirtió el periodista y analista internacional Carlos Novoa.
“Para Netanyahu, siempre los conflictos o guerras han sido tablas de salvación”, sostuvo Novoa.
El analista precisó que una latente amenaza iraní que vaya más allá de las declaraciones podría terminar favoreciendo al primer ministro al activar uno de los resortes más poderosos de la política israelí: la necesidad de seguridad frente a una amenaza externa.
“Una acción militar tiene el efecto de unificar a una población que lo que quiere es una respuesta y que su gobernante les dé algún tipo de seguridad”, remarcó.
Sin embargo, Novoa consideró que un eventual beneficio electoral surgido del regreso a la guerra no garantiza la continuidad de Netanyahu. Insistió en que arrastra el cuestionamiento por las fallas de seguridad que permitieron el ataque de Hamás y por la gestión posterior de la crisis de los rehenes.
El cálculo de Trump
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, observa durante un evento en el Despacho Oval de la Casa Blanca el 7 de octubre de 2026. (Getty Images vía AFP).
/ ANNA MONEYMAKER
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Novoa consideró que Trump “ya asimiló que va a perder las elecciones de medio término. Pero también puede estar midiendo las consecuencias políticas de una nueva confrontación con Irán.
El analista cree que, para justificar una nueva ofensiva, Washington necesitaría construir el relato de un Irán agresivo y peligroso. Pero advierte que el problema es que ese argumento es fácil neutralizar porque Teherán solo se está defendiendo, “ataca cuando lo atacan”.
Novoa piensa que una eventual decisión de reanudar las operaciones militares podría tener un componente electoral tanto en Israel como en Estados Unidos, aunque los beneficios políticos no estarían asegurados.
Calcula que el principal problema para Trump sería que una nueva ofensiva no produzca una victoria rápida y, en cambio, termine trasladando los costos de la guerra directamente al bolsillo de los estadounidenses.
“La principal consecuencia sería el incremento del precio de los combustibles en todo el mundo y particularmente en los Estados Unidos”, advirtió.
Ese es el punto en el que una estrategia pensada para obtener réditos políticos podría transformarse en un problema electoral, remarcó Novoa. “La población estadounidense puede tolerar una operación militar limitada, pero el efecto cambia si la guerra se traduce en gasolina más cara durante las semanas previas a las elecciones”.



