jueves, octubre 8

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

Un dron militar estadounidense MQ-9 Reaper se aproxima para aterrizar en el Aeropuerto Rafael Hernández de Aguadilla, Puerto Rico, el 29 de diciembre de 2025. (Foto de Miguel J. Rodríguez Carrillo / AFP).

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Estados Unidos ha trasladado desde África hacia Sudamérica varios drones MQ-9 Reaper para reforzar la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado. Específicamente, estos aparatos ya están en Colombia y Ecuador. Las aeronaves, utilizadas para misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento y con capacidad para realizar ataques de precisión, se incorporan a una cooperación militar cada vez más estrecha entre Washington y ambos países.

El movimiento supone también un refuerzo de los recursos y capacidades estadounidenses en la región y abre interrogantes sobre hasta dónde puede llegar la participación de Washington en las operaciones contra las organizaciones criminales, bajo el paraguas del Escudo de las Américas.

En este contexto, El Comercio conversó con Fernando Carrión, académico del Departamento de Estudios Políticos de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), sede Ecuador, y experto en temas de seguridad. En la entrevista se analiza qué cambia con la llegada de los Reaper, qué objetivos puede perseguir esta nueva capacidad de vigilancia en Ecuador, el riesgo de que las organizaciones criminales desplacen sus operaciones hacia otros países y los límites que podría tener la creciente presencia de Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico en Sudamérica.

Fernando Carrión.

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—¿Qué cambia realmente para Ecuador y para la lucha contra el narcotráfico con la llegada de los drones Reaper? ¿Estamos ante un salto cualitativo en las capacidades de vigilancia e inteligencia del país?

Suma, porque lo que hemos tenido hasta ahora es la presencia de cierta tecnología tradicional, la presencia del FBI que ya está aquí en Ecuador, el peso de la DEA y también la acción en algunos frentes, como por ejemplo el Pacífico, en la zona de la frontera con Colombia, y hace poco, hace un poco más de una semana, con acciones incluso en el territorio.

Entonces, la llegada de estos drones, sin duda, apuntala aún más esta acción de cooperación entre Estados Unidos y Ecuador para la lucha contra el crimen.

—Estados Unidos ha concentrado buena parte de su ofensiva en operaciones marítimas. Incluso últimamente se han dado ataques a barcos pesqueros en Ecuador que son señalados de colaborar con organizaciones criminales. Entonces, ¿el despliegue ahora de estos drones puede marcar un paso hacia una estrategia con mayor capacidad de actuar contra objetivos en tierra?

Yo creo que básicamente lo que busca es actuar en tres espacios. Uno, consolidar lo que sería el mar, básicamente el Pacífico.

Segundo, tener un control más efectivo del aire, porque todavía hay muchas avionetas y también muchos aeropuertos desde donde salen.

Y, en tercer lugar, también el control del territorio por el tema de los corredores, principalmente los que vienen desde Colombia hacia Ecuador y, parcialmente, también desde Perú hacia Ecuador.

Un dron MQ-9 Reaper armado se desplaza por una pista de aterrizaje en Afganistán. (Foto de la Fuerza Aérea de EE. UU./Sargento Brian Ferguson).

/ SSgt Brian Ferguson

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—¿Qué tan preparada está la inteligencia ecuatoriana para identificar correctamente objetivos y aprovechar la información que le puedan proporcionar los Reaper? ¿Existe el riesgo de cometer errores o atacar objetivos equivocados?

Sí, claro. Eso es lo que ha pasado en el Pacífico. Pero, claro, la llegada de esta nueva tecnología, de estos drones, los hace mucho más certeros, mucho más eficientes.

La inteligencia cuenta con un nivel de información impresionante. Entonces, eso puede ayudar, pero, de todas maneras, se han cometido errores, y básicamente eso ha ocurrido sobre todo en el Pacífico.

—La presión militar en Ecuador y Colombia contra el crimen está aumentando. ¿Esto podría provocar que las organizaciones criminales desplacen sus operaciones hacia otros países? Ya se está dando por ejemplo en la frontera de Ecuador con el Perú?

Bueno, en general, cuando se hacen políticas focalizadas, de cualquier tipo que estas sean, lo que se ha observado históricamente en la región es que se produce lo que se conoce como el efecto globo. En México lo llaman el efecto cucaracha, que es una tendencia al desplazamiento hacia otros lugares, un desplazamiento incluso hacia otro tipo de delitos.

Y eso es lo que ha hecho que, a mediano y largo plazo, sea mucho más complicado producir políticas con resultados interesantes.

Una embarcación abordada y posteriormente atacada por el Comando Sur de Estados Unidos, en el Pacífico oriental, el 15 de septiembre de 2026. (Captura de X @Southcom)

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—¿Hasta dónde cree que puede llegar la presencia militar de Estados Unidos en Sudamérica bajo el escudo de las Américas? Apoyo de inteligencia, equipamiento, operaciones conjuntas, acciones directas en tierra… ¿Cuáles van a ser los límites?

A ver, yo lo que creo es que Estados Unidos ha tenido tres políticas en general antinarcóticos.

Una es la famosa guerra contra las drogas, que empezó en el año 1971. La segunda es lo que se hizo con el Plan Colombia, que fue básicamente una política focalizada y que después se extendió hacia México con el Plan Mérida.

Y ahora estaríamos más bien en una política con mucha fuerza bajo el Escudo de las Américas, donde están varios países integrados. Entonces, esto daría la posibilidad de tener una confrontación no en puntos específicos de ciertos países, sino en la totalidad de los que están ahí.

Y esto también se hace de acuerdo con lo que significa la coincidencia con las políticas de Estados Unidos. Esto que hablan de la doctrina Donroe [juego de palabras con Donald Trump + Monroe]. Entonces, yo creo que aquí hay un acuerdo político, por un lado; un acuerdo económico también; y, finalmente, hay un acuerdo en términos de seguridad ciudadana y lucha antinarcóticos.

Un policía monta guardia durante un operativo en el barrio donde al menos 22 personas fueron asesinadas en Guayaquil, Ecuador, el 7 de marzo de 2025. (Foto de Marcos PIN / AFP).

/ MARCOS PIN

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—En Ecuador hubo un referendo en el que también se les preguntó a los ciudadanos si estaban de acuerdo con que hubiera bases extranjeras en el país, y ganó el rechazo a esa posibilidad. En ese sentido, ¿esta cooperación militar cada vez más creciente de Estados Unidos con Ecuador está chocando con lo que expresaron los ecuatorianos en ese referendo?

En cierto sentido, sí, porque hay una afectación a lo que podríamos decir, en términos genéricos, de la soberanía.

Pero, por otro lado, no hay una instalación explícita de lo que podría ser una base militar. A pesar de que ahora se están concentrando muchas de estas acciones en Taura, que es una zona donde los militares ecuatorianos tienen mucha de su infraestructura y mucha de su presencia.

Y ahí están llegando estos drones. Probablemente, a partir de eso, se pueda hacer una interpretación en términos de que no se está respetando lo que se planteó en la consulta.

Pero también puede haber interpretaciones distintas, como es la que hace el Gobierno. Tan es así que no ha habido una manifestación explícita en términos jurídicos para que esto no continúe.

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