Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

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Hace apenas tres noches, Robbie Williams se arrodilló sobre el escenario del Movistar Arena de Bogotá, miró a un público desbordado y gritó un “¡qué chimba!“ que selló el primer concierto que realiza en Colombia. Hoy, en cambio, el hombre que hizo sold out en el país cafertero se encuentra en la suite presidencial del Belmond, en Miraflores, donde descansa y espera que llegan las nueve de la noche para cantar en el Arena 1 Park. Afuera, en la vereda, ocurre exactamente lo contrario. Decenas de fanáticos hacen guardia desde el lunes, cuando el cantante llegó a la capital, con la esperanza de un saludo, un gesto, una foto.
Hace apenas tres noches, Robbie Williams se arrodilló sobre el escenario del Movistar Arena de Bogotá, miró a un público desbordado y gritó un “¡qué chimba!“ que selló el primer concierto que realiza en Colombia. Hoy, en cambio, el hombre que hizo sold out en el país cafertero se encuentra en la suite presidencial del Belmond, en Miraflores, donde descansa y espera que llegan las nueve de la noche para cantar en el Arena 1 Park. Afuera, en la vereda, ocurre exactamente lo contrario. Decenas de fanáticos hacen guardia desde el lunes, cuando el cantante llegó a la capital, con la esperanza de un saludo, un gesto, una foto.
Todo empezó esa noche del lunes, cuando Williams llegó a Lima procedente de Bogotá, la ciudad donde inició su gira latinoamericana. Desde entonces el plan ha sido casi monacal, pues el martes lo pasó entero en su habitación, guardando energía para el estreno. El contraste con el Robbie del domingo es llamativo. Sobre el escenario habló sin freno con su público, destacó a sus músicos y bromeó sobre la altitud de Bogotá, que le hacía más difícil respirar. Lima, a nivel del mar, será más amable con sus pulmones, aunque la expectativa no se mide en metros.
El álbum “Britpop” ya se encuentra disponible y contiene canciones como “Rocket”, “Spies”, “Pretty Face” y “All My Life”, entre sus nuevos temas.
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El encierro, eso sí, no fue sinónimo de ayuno. Williams probó diversos platillos peruanos sin salir del hotel, mientras su banda y sus coristas hacían lo contrario y recorrían la ciudad, con paradas en restaurantes de Miraflores, San Isidro y Barranco, como una pequeña expedición gastronómica tras la fama culinaria de Lima. Es la división de tareas que escogió para su primer día en la capital. La estrella se resguarda y el grupo, ocho músicos y vocalistas en escena según se vio en Bogotá, hace de explorador. No sería raro que algo de ese recorrido termine mencionado esta noche desde el escenario, porque si algo dejó claro Williams en Colombia es que le gusta hablar de lo que vive en cada ciudad, al punto de ponerse la camiseta de la selección Colombia.
Con ese ánimo se acerca la noche más esperada. En su entorno hay mucha expectativa por el debut y una esperanza concreta, la de que el público limeño esté a la altura. No es un deseo menor, porque en Bogotá la vara quedó altísima. Las entradas llevaban meses agotadas, el recinto cantó cada tema a todo pulmón y el propio cantante soltó un “No puedo creer que ustedes me conozcan, es una locura”. Más aún, dijo que, por mucho que ame a su público europeo, ninguno se compara con el latinoamericano. Lima aparece con un panorama diferente: la segunda fecha es un completo sold out, mientras la de hoy aún no termina de vender las entradas.
Con “Britpop”, Robbie Williams consiguió en enero de 2026 su decimosexto álbum número uno en el Reino Unido, superando el registro de 15 que tenía The Beatles. (Foto: AP)
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La calma de estos días tiene algo de noticia. Desde que pisó Lima, Williams no ha hecho ningún pedido especial, de ningún tipo, y hoy almorzará en el propio Belmond, sin cambiar de escenario, antes de encarar la noche. Basta mirar hacia atrás para medir el contraste. Cuando visitó Minsk en 2015, según el rider que difundió la prensa local, viajaba con una comitiva de 120 personas y exigía tres camerinos solo para él, seis más para su equipo y cinco oficinas, además de 280 toallas, cuatro periódicos británicos, 50 kilos de hielo y nada menos que 30 sofás en el backstage. Uno de esos camerinos estaba reservado para su padre, Peter Williams, que lo acompañaba como corista. Comparada con esa lista, una suite presidencial y un almuerzo en el hotel parecen la rutina de otro artista.
Quizá la respuesta esté en el Robbie que Bogotá conoció el domingo, un artista de 52 años que habló de su esposa y de sus hijos, de sus años de arrogancia y descuido, de lo perdido que estaba antes de ser padre y hasta de aquella llamada a Noel Gallagher para ofrecerse como voz de Oasis, que Noel respondió con una carcajada y colgándole. Es un showman que hace de la conversación con el público parte del espectáculo, y su propio equipo lo describe con admiración. Lo normal es que el show no se detenga, actúa con lluvia o con nieve, pues si los fans se mojan, él también. En la gira de estadios del año pasado, además, montó una pasarela extendida y un escenario secundario en pleno corazón de la multitud para un tramo acústico, solo con un guitarrista y la gente.
“Better Man”, película biográfica sobre Robbie Williams, recibió una nominación al Oscar a los mejores efectos visuales en la edición de 2025.
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En lo estrictamente musical, el libreto ya tiene antecedentes. En Bogotá, el concierto arrancó pasadas las nueve de la noche con “Let Me Entertain You”, “Let Love Be Your Energy” y “Rock DJ”, siguió con “Supreme”, “Strong” y “Candy” y se cerró cerca de las once, tras dos horas de música, con “Feel” y “Angels”. El repertorio de referencia que circula para Lima, que Williams puede alterar sobre la marcha, suma tentativamente títulos como “Millennium”, “Come Undone”, “She’s the One” y “My Way”. Hay además un detalle de color que Lima puede copiar o superar. En Bogotá el público llegó con sudaderas rojas, banderas británicas e incluso máscaras de mono, en alusión a “Better Man”, la película biográfica del cantante. Las puertas abren a las 5:00 p. m., “The Lottery Winners” sube a las 8:00 y Williams, a las 9:00.
Para Lima, además, esta noche pesa por partida doble. Es la primera vez que Williams pisa el Perú y, según la productora One Entertainment, la capital será la ciudad con mayor convocatoria del Britpop LATAM Tour 2026, una gira con la que el británico vuelve a la región tras unas dos décadas de ausencia. El cantante ya había dejado entrever su curiosidad antes de llegar, cuando dijo “Perú es muy místico, siempre he querido ir”.
La presentación del jueves 24 de septiembre aparece como sold out en la página oficial de Robbie Williams, mientras que la primera fecha corresponde al miércoles 23. (Foto: Difusión)
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Queda, entonces, la escena de hoy, con un cantante que descansó, comió y esperó, una banda que ya conoce media Lima por sus restaurantes y decenas de fanáticos que llevan días frente al hotel, a la espera de que se abra una puerta. Lima, con dos noches por delante y la mayor convocatoria de la gira según sus organizadores, tendrá a Robbie Williams rondando por Lima en vehículos polarizados o, si así lo desea la estrella de pop, caminando por las calles.



