miércoles, septiembre 23

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Cuando deje los grandes conciertos —idea que no estipula el retiro total— Cecilia Bracamonte piensa en el dibujo con carboncillo, la pintura, las caminatas por antiguos barrios de Lima y todo aquello que la fama musical puso en segundo plano. Sin darse cuenta pasaron 60 años dedicados al escenario, camino que hoy la lleva poner su vida personal en primer plano, no sin antes dar un último gran espectáculo el 8 de noviembre en el Gran Teatro Nacional.

Cuando deje los grandes conciertos —idea que no estipula el retiro total— Cecilia Bracamonte piensa en el dibujo con carboncillo, la pintura, las caminatas por antiguos barrios de Lima y todo aquello que la fama musical puso en segundo plano. Sin darse cuenta pasaron 60 años dedicados al escenario, camino que hoy la lleva poner su vida personal en primer plano, no sin antes dar un último gran espectáculo el 8 de noviembre en el Gran Teatro Nacional.

La cantante peruana presentará a finales de octubre un nuevo disco con reversiones, jazz, fusión con vals y una incursión en el huayno.

/ Rochi León

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—El título nos da la impresión de un retiro

Hace un año estuve pensando en retirarme de los grandes escenarios con un concierto en un espacio como este. Es muy exigente y muy caro. Quiero despedirme así de las grandes presentaciones y dedicarme a escenarios más chicos, yo seguiré cantando mientras mi voz esté intacta.

—Sacarás un próximo disco a finales de octubre. ¿De qué tratará?

Tocaré algunas reversiones de temas, habrá un tema solo de jazz, otro que es una fusión de jazz con vals y muchas otras cosas nuevas que quiero probar. También hay un tema que tendrá huayno. Será la primera vez que haga un disco de este tipo.

—¿También lanzarás un próximo libro biográfico?

Se llamará igual que este concierto, “Gracias por tanto”. Estuve apoyándome con una periodista con la cual conversé y recordé cosas increíbles que pasé cuando era niña y hacía mis mataperradas, porque yo he sido terrible. También hablo de mis altibajos como artista, las duras caídas y los logros, porque la vida es así, un camino ondulante.

—¿Cuáles fueron tus “mataperradas”?

Fui muy palomilla, jugaba con los chicos del barrio, yo capitaneaba. Me escapaba para jugar pelota, trompo, matagente y gorreaba el tranvía, me subía a la parte de fierro detrás hasta que un día mi hermano me bajó de una cachetada y nunca más lo volví a hacer.

—Entre esos amigos también estaba Edith Barr…

Éramos muy amigas, éramos comadres, fue la madrina de mi hija Selena. Ella intentó enseñarme a freír huevos y cocinar, pero yo no aprendí nada. Conversábamos mucho y, cuando ya estuve embarazada, salíamos a caminar por el malecón Paul Harris. Ella iba conmigo y me aconsejaba. La amistad con Edith no la he tenido nunca más con nadie, ella fue una comadre y una dama de primera.

Bracamonte también prepara el libro biográfico “Gracias por tanto”, en el que recuerda su infancia en el Jirón Angaraes, sus años como artista y su amistad con Edith Barr.

/ Rochi León

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—¿Qué tanto de ella se quedó en ti?

Ella siempre será mi referente en todo sentido. Ella fue de las primeras en tomar las clases de canto, era elegante, tenía una forma hermosa de hablar y era delicada. Yo la admiré mucho y creo que nunca la defraudé, aunque no aprendí a freír huevo.

—El libro revisita el pasado, tu disco salda lo pendiente ¿Por qué mirar tanto al pasado?

Porque la Lima de antes era muy linda, yo crecí en el barrio del Jirón Angaraes, cerca de Montserrat. Intercambiábamos comida, festejábamos mucho, venían artistas al lugar. Extraño eso, ahora en mi edificio no sé ni quién vive, ni conozco al que vive al lado, y al que tiene una ventana siempre abierta al frente ni calato lo he visto.

—Lima ha cambiado, ¿cómo has cambiado tú?

De forma abismal, es cuestión de ver mi look, de cómo me expresaba antes y cómo lo hago ahora porque fui adquiriendo otros roces, todo cambia. He cambiado la forma en que pensaba, uno va madurando. Me encantaría volver atrás, sí, pero tampoco dejaría lo que estoy viviendo ahora, es hermoso.

—¿Qué cosas aún quedan pendientes?

Voy a viajar más, no usar tanto maquillaje, quitarme tantos adornos y ser más natural. Comer rico sin engordar, yo toda mi vida hice ejercicios y he recorrido 20 maratones hasta que el doctor me dijo que ya no podía porque me salió un quiste de Baker. De repente ahora sí voy a dedicarme a aprender a cocinar.

Una eterna amistad

Cecilia Bracamonte y Edith Barr

Edith Barr y Cecilia Bracamonte se conocieron cuando Bracamonte tenía doce años y desde entonces entablaron una entrañable amistad. Años después, ya como cantantes, coincidieron en diversos espacios como La Palizada, emblemática peña donde cantaron una vez más, ya como comadres. Barr falleció el 1 de setiembre, a los 90 años.

Sobre el concierto

«Gracias por tanto»

El 8 de noviembre, a las 7:15 p.m., en el Gran Teatro Nacional. Entradas disponibles en Teleticket. Suscriptores Club El Comercio cuentan con 15% de descuento.

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