La Fiscalía de Colombia y el gobierno del presidente izquierdista Gustavo Petro mantienen un enfrentamiento abierto por Jobanis de Jesús Ávila, alias “Chiquito Malo”, jefe máximo del temido Clan del Golfo y quien es uno de los narcoterroristas más buscados por Estados Unidos. La disputa se centra en si se debe mantener o no la orden de captura que pesa sobre el criminal que está al frente de la mayor banda criminal del país.
La Fiscalía de Colombia y el gobierno del presidente izquierdista Gustavo Petro mantienen un enfrentamiento abierto por Jobanis de Jesús Ávila, alias “Chiquito Malo”, jefe máximo del temido Clan del Golfo y quien es uno de los narcoterroristas más buscados por Estados Unidos. La disputa se centra en si se debe mantener o no la orden de captura que pesa sobre el criminal que está al frente de la mayor banda criminal del país.
A finales de abril, el gobierno pidió a la fiscalía suspender las órdenes de arresto contra 29 miembros del Clan del Golfo e incluyó en la lista de beneficiados a “Chiquito Malo”, en el marco de las conversaciones de paz que mantiene con ese grupo.
El objetivo, explicaron las autoridades, es facilitar su traslado en junio a dos Zonas de Ubicación Temporal (ZUT), como se acordó en el marco de las negociaciones con Clan del Golfo que tienen lugar en Doha (Catar) desde setiembre del 2025.
El gobierno, que impulsa una política de “paz total” que hasta ahora muestra pocos avances, ha anunciado que más de 400 integrantes del Clan del Golfo se concentrarán el 25 de junio en una zona especial en el marco del diálogo que busca su sometimiento a la justicia.
Los soldados montan guardia junto a un camión quemado por miembros del cártel de la droga Clan del Golfo, en una carretera cerca de Yarumal, departamento de Antioquia, Colombia, el 6 de mayo de 2022. ( JOAQUÍN SARMIENTO / AFP).
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Luego de varios días de opiniones de debates y posturas mixtas entre la opinión pública, la Fiscalía de Colombia bloqueó la solicitud del gobierno el martes 12 y afirmó que mantendrá su negativa a suspender las órdenes de captura “hasta que cuente con información suficiente y verificable respecto al cumplimiento de los requisitos legales sobre el estado avanzado del proceso de paz”.
La fiscalía destacó que “Chiquito Malo” tiene una orden de extradición vigente hacia Estados Unidos que fue aprobada por una corte colombiana. El ejecutivo debe dar el visto bueno final para ejecutarla.
Según el diario colombiano “El Tiempo”, la solicitud del gobierno generó preocupación en la rama judicial, pues choca con las investigaciones y procesos que adelanta la Fiscalía, “así como con los conceptos favorables de extradición emitidos por la Corte Suprema de Justicia, en un contexto en el que entidades como ONU Derechos Humanos y la Misión de Observación Electoral (MOE) han alertado sobre la influencia de estos grupos en el voto libre de los ciudadanos en algunos territorios”.
En medio del revuelo, Petro aseguró no haber tenido conocimiento sobre la solicitud de suspender la orden captura contra el jefe criminal y anunció que se emitirá una nueva “lista completa de 400 integrantes (…) sin extraditables”, que deberán concentrarse en una zona especial durante el periodo de negociación.
El futuro del Clan del Golfo es de extrema preocupación dentro y fuera de Colombia pues el grupo trafica la mayor parte de la cocaína que se produce en el país. El cartel más grande e influyente del territorio colombiano.
De origen paramilitar, esa estructura criminal cuenta con 9.840 integrantes, según un estudio de enero pasado de la Fundación Ideas para la Paz (FIP). Además de la droga, también se dedica a la minería ilegal y el tráfico de migrantes.
Jobanis de Jesús Ávila nació en San Pedro de Urabá, un municipio del departamento de Antioquia, al norte de Colombia. Sus primeros años en el crimen se dieron en las filas paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), específicamente en el Bloque Bananero, que terminó desmovilizándose en el 2004.
Gracias a sus conocimientos de la zona de Urabá, el criminal, hoy de 49 años, fue escalando posiciones en AGC, un grupo surgido en el 2006 que tomó control de los territorios antes ocupados por las AUC, según InSight Crime, una organización cuyo objetivo es incrementar el nivel de investigación y análisis del crimen organizado en América Latina y el Caribe.
“Fue designado como comandante de la estructura Central Urabá y desde esa posición controlaba el narcotráfico en el Golfo de Urabá, clave para el envío de droga a Centroamérica y Estados Unidos. Para el año 2015, ya era considerado uno de los principales miembros de la cúpula del grupo”, señala InSight Crime.
Convertido en la mano derecha de Otoniel, la captura en el 2021 del entonces máximo capo del Clan del Golfo significó el ascenso definitivo de “Chiquito Malo”.
El grupo es conocido por su carácter sanguinario. Pese a que hay negociaciones en curso, el Clan del Golfo ha mantenido los enfrentamientos con las fuerzas militares. Uno de los últimos choques en Antioquia, dejaron dos soldados muertos y dos más heridos, según el Ejército.
“Chiquito Malo” es uno de los narcoterroristas más buscados por Estados Unidos, quien lanzó su primera acusación formal contra él en el 2015 y hoy solicita su extradición para que responda por delitos asociados con el narcotráfico.
El Clan del Golfo fue designado el año pasado por el gobierno estadounidense como una “organización terrorista”, al considerar que es “violenta y poderosa con miles de miembros” y que sus ingresos provienen del tráfico de drogas y otros crímenes.
A fines de abril se presentó una quinta acusación sustitutiva en el tribunal federal de Brooklyn contra Jobanis de Jesús Ávila Villadiego, la cual añadió nuevos cargos de conspiración para el narcoterrorismo, conspiración para proporcionar apoyo material a una organización terrorista extranjera, y proporcionar o intentar proporcionar apoyo material a una organización terrorista extranjera.
Según la imputación, su rol en el grupo criminal se extiende desde octubre del 2021 hasta abril del 2026. Durante ese periodo, Washington señala que el grupo operó como una estructura de narcotráfico con alcance transnacional.
El criminal ya había sido acusado previamente de operar una empresa criminal continua, tráfico internacional de cocaína y uso de armas de fuego para promover delitos de narcotráfico, así como otros delitos relacionados con las drogas, a través de su liderazgo continuo del Clan del Golfo (CDG), una de las organizaciones de narcotráfico más violentas y poderosas del mundo.
“El CDG, con Ávila Villadiego como su líder principal, ha seguido involucrado en cargamentos de varias toneladas de cocaína desde Colombia hacia México y América Central para su importación final a Estados Unidos. En todo el territorio controlado por el CDG en Colombia, el cartel coordina la producción, compra y transferencia de cargamentos de cocaína e impone un “impuesto” a cualquier narcotraficante que opere en estas regiones. Específicamente, el CDG cobra una tarifa fija por cada kilogramo de cocaína que se fabrica, almacena o transporta a través de las áreas que controla”, dijo en una declaración pública el Fiscal de los Estados Unidos, Joseph Nocella Jr., para el Distrito Este de Nueva York.




