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Nació rodeado de flashes. Mucho antes de elegir una profesión, Presley Gerber ya pertenecía a una familia que el mundo reconocía. Era el hijo mayor de Cindy Crawford, una de las modelos más emblemáticas de los años noventa, y del empresario Rande Gerber; hermano de Kaia, heredera también de ese apellido inevitablemente ligado a las pasarelas. Pero detrás de esa postal perfecta había una historia mucho más frágil.
Nació rodeado de flashes. Mucho antes de elegir una profesión, Presley Gerber ya pertenecía a una familia que el mundo reconocía. Era el hijo mayor de Cindy Crawford, una de las modelos más emblemáticas de los años noventa, y del empresario Rande Gerber; hermano de Kaia, heredera también de ese apellido inevitablemente ligado a las pasarelas. Pero detrás de esa postal perfecta había una historia mucho más frágil.
Presley Gerber murió el domingo 20 de septiembre, a los 27 años, en un centro de rehabilitación de Los Ángeles. La noticia fue confirmada por una representante de la familia y por registros del médico forense del condado. Hasta el momento, la causa de su muerte no ha sido determinada oficialmente. Su familia pidió privacidad.
Su muerte dejó una pregunta suspendida sobre una vida que parecía, desde afuera, predestinada al éxito. Presley había nacido el 2 de julio de 1999 en Los Ángeles y apenas tenía 15 años cuando empezó a modelar. Poco después ya caminaba por pasarelas internacionales y prestaba su rostro a algunas de las marcas más reconocidas del mundo.
Trabajó con firmas como Moschino, Dolce & Gabbana, Calvin Klein y Celine. También compartió campañas y escenarios con su hermana Kaia y llegó incluso a recrear junto a Cindy Crawford aquella iconografía publicitaria que había convertido a su madre en símbolo de una época.
Durante años, Presley pareció representar la continuación natural de una dinastía de belleza. Tenía el apellido, la genética, los contactos y una carrera que empezó cuando todavía era adolescente. Pero había otra parte de su historia.
Con el tiempo, Presley comenzó a hablar con una franqueza poco habitual en una familia históricamente reservada. Ya no solo mostraba campañas, viajes o fotografías cuidadosamente producidas. llamada “Mental Health Mondays”, con la que buscaba abrir conversaciones sobre salud mental, especialmente entre hombres. Su propósito era hablar de aquello que muchas veces se esconde.
Presley Gerber construyó una carrera en la moda, pero en sus últimos años decidió mostrar también el lado más vulnerable de su historia. (Foto: Evan Agostini/Invision/AP)
/ Evan Agostini
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Presley había explicado públicamente que atravesaba momentos difíciles y que quería utilizar su experiencia para acompañar a otras personas que estuvieran pasando por situaciones similares.
De alguna manera, el joven que había crecido frente a las cámaras decidió usar esas mismas cámaras para mostrar lo que normalmente queda fuera de cuadro.
Su hermana Kaia lo explicó recientemente de una manera reveladora.
En agosto, apenas un mes antes de su muerte, Kaia Gerber habló con Vogue sobre la larga lucha de su hermano contra la adicción y sobre la forma en que esa experiencia había transformado a toda la familia.
“Cuando algo así ocurre en una familia, nos afecta a todos”, contó. Explicó que durante años ella misma intentó convertirse en “la fácil”, la hija que no necesitaba ayuda, porque sentía que sus padres ya tenían suficiente preocupación con Presley.
Mientras Cindy Crawford y Rande Gerber habían construido durante décadas una vida familiar protegida de las confesiones públicas, Kaia describió a su hermano como alguien que había decidido romper ese silencio. Lo veía, dijo, como una especie de maestro dentro de la familia: alguien dispuesto a mostrarse humano frente a los demás.
Esa vulnerabilidad terminó convirtiéndose en una de las partes más visibles de Presley durante sus últimos años.
Presley, junto a sus padres, Cindy Crawford y Rande Gerber, y su hermana Kaia, en una de las imágenes de la familia Gerber. (Foto: Joel C Ryan/Invision/AP)
/ Joel C Ryan
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Su vida, sin embargo, nunca consiguió desprenderse por completo de la comparación.
Ser hijo de Cindy Crawford significaba haber nacido dentro de una historia ya escrita. Ser hermano de Kaia significaba compartir escenario con una de las modelos más reconocidas de su generación. Para Presley, construir una identidad propia ocurrió inevitablemente bajo esa enorme sombra familiar.
También hubo tropiezos públicos. En 2019 enfrentó un caso por conducir bajo los efectos del alcohol. Más adelante, sus tatuajes, sus decisiones personales y sus publicaciones generaron titulares que muchas veces desplazaron a su trabajo como modelo.
Pero en los últimos años pareció interesado en contar una historia distinta. Ya no la del joven rebelde ni la del heredero de una supermodelo, sino la de alguien intentando comprenderse.
Habló de tratamiento. De medicación. De recuperación. De miedo. Y también de esperanza.
Cindy Crawford acompañó públicamente algunas de esas confesiones. En una ocasión, cuando Presley habló abiertamente sobre los problemas que atravesaba, su madre respondió con un mensaje breve: estaba con él.
Hoy las fotografías de Presley Gerber parecen contar dos historias al mismo tiempo.
En una están las pasarelas, las campañas, los eventos y las imágenes familiares impecables. El hijo de Cindy Crawford. El hermano de Kaia. El joven que heredó uno de los rostros más reconocibles de la moda.
En la otra aparece un hombre que, todavía muy joven, decidió hablar públicamente de aquello que lo hacía vulnerable.
Presley Gerber murió mientras se encontraba en un centro de rehabilitación. La autopsia está pendiente y cualquier relación entre sus antecedentes de adicción o salud mental y su fallecimiento sería, por ahora, especulativa.
Tenía 27 años. Durante buena parte de su vida estuvo delante de una cámara. Pero en sus últimos años intentó mostrar aquello que ninguna fotografía podía revelar.



