Entre las múltiples cosas que un estudio de Hollywood no quiere que le ocurran, además de perder dinero, está el quedar en ridículo. Nadie quiere ser el ejecutivo que rechaza el desarrollo de una historia que triunfa en la competencia. Historias así abundan desde hace décadas, pero hay algo más de estas épocas: que al deshacerse de una película ya filmada esta encuentre hogar en otro lado y desde allí conquiste al mundo. Pasó con “Las guerras del K-Pop”, producida por Sony pero que benefició a Netflix, y ahora podría ocurrir con “Coyote vs. ACME”.
Producida por Warner Bros., “Coyote vs. ACME” (2026) sigue la historia de Wile E. Coyote, personaje clásico de caricaturas que siempre fracasa en su cacería del Correcaminos. Aparecido por primera vez en 1949, este cánido es uno de los Looney Tunes, personajes humorísticos, paródicos incluso, protagonistas de cortometrajes proyectados antes de películas y que, con la llegada de la televisión, se volvieron favoritos de los niños. Allí están también Bugs Bunny, el Pato Lucas, Porky, etc.
En la nueva cinta el Coyote demanda a la empresa que durante años le vendió la solución a sus problemas, pero cuyos artilugios siempre fracasaron: ACME. Para esto contrata al abogado de mala muerte Kevin Avery (Will Forte), quien en el camino descubrirá que el conglomerado industrial no dará su brazo a torcer. Participan también en la cinta los actores Lana Condor, John Cena, Luis Guzmán, P.J. Byrne, etc.
La película, que combina acción real con animación en dos dimensiones (en realidad es de tres dimensiones, pero con un efecto que imita el dibujo clásico), ya estaba filmada pero Warner Bros. se negó a estrenarla. La lógica fue que si no llegaba a las salas, la película, que podía o no hacer dinero en la taquilla, haría que el estudio reciba una amortización de impuestos. ¿Crear arte para nunca mostrarlo al mundo? Hollywood siendo Hollywood. Total, Warner ya había hecho eso con la película de Batichica, que jamás vería la luz por esa misma razón.
Pero con “Coyote vs. ACME” ocurrió algo que los ejecutivos no calcularon. Usuarios de internet se unieron en una campaña completamente orgánica para que Warner revierta su decisión o alguna distribuidora compre la película. Así como el animal ficticio quiere justicia contra un sistema que parece hecho para perjudicarlo, el público reclamó su derecho de consumir el entretenimiento de su preferencia.
En 2023 el estudio cedió y permitió que otras empresas adquieran la cinta. En 2025 Ketchup Entertainment pagó unos 50 millones de dólares para distribuirla y, meses después, reveló el primer tráiler. Un adelanto que hace referencia al drama de la vida real detrás de cámaras. “La película que ACME no quiere que veas”.
Y ahora “Coyote vs. ACME” llega al Perú. Las primeras críticas son positivas; en resumen indican que es la cinta de animación 2D con live-action mejor hecha desde “¿Quién engañó a Roger Rabbit?” (1988). Una historia actual, donde los grandes empresarios, que aparentan saberlo todo, se revelan como las caricaturas a las que explotan. ¿Una película paródica o documental? Tal vez es ambas.
DATO
“Coyote vs. ACME” llega a los cines este jueves 27 de agosto.



