Ya no solo es el Estrecho de Ormuz. Como si no hiciera falta otro punto de tensión en el Medio Oriente, ahora son los hutíes de Yemen, que tienen el respaldo de Irán, los que decidieron imponer un embargo marítimo contra Arabia Saudita en el Mar Rojo, poniendo trabas al crucial tránsito del petróleo y encareciéndolo.
El anuncio lo hicieron a fines de julio, y a la fecha ya han atacado ocho petroleros sauditas e impedido que otros 48 transiten por el estratégico estrecho de Bab al-Mandeb, además de afectar seriamente un aeropuerto y una instalación de la refinería saudí Aramco, cerca de la frontera yemení.
Este nuevo bloqueo en la región no es poca cosa, pues este estrecho está ubicado en la entrada sur del Mar Rojo y es vital para el comercio mundial, sobre todo en el actual contexto del conflicto empantanado entre Irán y Estados Unidos. Al estar bloqueado Ormuz, el Mar Rojo se había convertido en la alternativa para los cargueros internacionales pues conecta Asia con Europa a través del canal de Suez.

Fuerzas hutíes atacaron con drones y misiles dos petroleros saudíes en el mar Rojo. Foto: @teleSURtv/X
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“Si los hutíes logran cerrar por completo el estrecho de Bab el-Mandeb, los siete millones de barriles diarios de petróleo que los sauditas han desviado desde Ormuz a través del oleducto Este-Oeste, tampoco podrían salir por ahí. Todos tendrían que ir por el canal de Suez, y dar la vuelta al África para llegar a los mercados de Asia oriental, lo que aumentaría el tiempo de navegación y el costo”, explica a El Comercio el analista internacional Roberto Heimovits.
Si bien los rebeldes hutíes no han dejado las armas desde que se formaron en los años 90 y mantienen una guerra civil activa desde el 2014 contra el régimen oficial de su país, que es reconocido internacionalmente y respaldado por Arabia Saudita, se habían plegado a una tregua auspiciada por la ONU en el 2022. A pesar de que los sauditas intentaron durante años derrotarlos militar y políticamente, los hutíes siguen controlando el norte de Yemen, y se han convertido ahí en el gobierno de facto, demostrando su capacidad de acción, adaptación y resistencia.
DATOS
- La tregua entre los hutíes y los sauditas que se alcanzó en el 2022 se rompió en julio debido a desacuerdos económicos.
- Yemen es el país más pobre del Medio Oriente. Cerca del 80% de su población yemení depende de la ayuda humanitaria.
“Ellos controlan buena parte del noroeste de Yemen, incluida Saná, la capital, y tienen su principal bastión en una zona montañosa extraordinariamente difícil de conquistar. No necesitan mantener una estructura militar convencional expuesta. Pueden dispersar misiles, drones, centros de mando y depósitos; esconderlos, desplazarlos y volver a atacar”, señala a este Diario el doctor David Villar Vegas, profesor del Área de Estudios Hebreos y Arameos de la Universidad Complutense de Madrid.
Por eso, la coalición liderada por Arabia Saudita en el 2015 no pudo derrotarlos, ni tampoco las campañas de bombardeos estadounidenses que se realizaron durante la administración Biden y en ambos mandatos de Trump, pese a la abrumadora diferencia de poder militar. “Los hutíes han recibido golpes muy duros, pero han demostrado una capacidad extraordinaria para absorberlos. Han construido su estrategia alrededor de la supervivencia con recursos limitados”, añade Villar Vegas.
Los hutíes atacaron el puerto de Mocha en Taiz con misiles y drones, afirmando que su objetivo eran posiciones de armas y tropas respaldadas por Arabia Saudita. Foto: @realidad_int/ X
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“La estrategia saudita, del mismo Estados Unidos y de grupos dentro de Yemen no ha sido la adecuada. Los han bombardeado durante años sin hacerles mucho daño, y no han perdido casi nada del territorio del que se apoderaron en el 2014”, apunta Heimovits. El experto recuerda que hasta 1990 el país estaba dividido en Yemen de Norte (más conservador y apoyado por Arabia Saudita) y Yemen del Sur, que fue la única república marxista del mundo árabe, apoyado por la entonces Unión Soviética.
La reunificación fue apresurada y no resolvió la desconfianza mutua. En 1994, el Sur intentó independizarse, pero no lo logró, pero desde entonces existe el Consejo de Transición del Sur, que sigue persiguiendo la separación. “Este grupo tiene a los Emiratos Árabes Unidos como aliado, pero Arabia Saudita se ha opuesto a rajatabla. Si este grupo tuviera el apoyo de Occidente y también de los saudíes podría tener mucha motivación para pelear contra los hutíes. En mi opinión, ese es el gran obstáculo para que haya una oposición efectiva a los hutíes”, comenta Heimovits.
Los sobrevivientes
Al ser un grupo fundamentalista chiíta, los hutíes forman parte del llamado Eje de la Resistencia, esa órbita establecida por Irán en el Medio Oriente para ejercer su influencia. Por eso, desde hace décadas formaron y armaron al Hezbolá en el Líbano y a Hamás en Gaza.
Los hutíes derribaron al gobierno de Yemen y desde 2014 controlan gran parte del país.
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Sin embargo, estos últimos han quedado seriamente debilitados -aunque no derrotados- ante la fuerza militar israelí, por lo que los rebeldes hutíes se han convertido en el grupo aliado iraní, no solo que sobrevive, sino que tiene un inmenso poder de influencia y de amenaza potencial.
Más presión para Estados Unidos
El bloqueo de los hutíes en el Mar Rojo abre otro frente de la guerra en Irán y supone una carga adicional para el ejército estadounidense, que desde marzo no ha podido doblegar a los persas.
Si la amenaza persiste y el conflicto escala podría complicar más las cosas al presidente Donald Trump, que hace rato quiere olvidarse de la operación en Irán, pues deberá desplazar buques de guerra desde el Golfo Pérsico hacia el Mar Rojo para desbloquear otro de los cuellos de botella del tráfico marítimo mundial, lo que supone un gasto adicional de tiempo y recursos.
Como señala Villar Vegas, si además EE.UU. tiene que defender a Arabia Saudita y contener a los hutíes, la guerra con Irán se vuelve mucho más difícil de controlar: “El problema para Washington es que cada frente nuevo consume recursos militares y políticos. Y los hutíes tienen interés en elevar el costo de la guerra para EE.U. sin necesidad de enfrentarse directamente a ellos”.
“Los hutíes no son solo una milicia financiada desde el exterior. Son un movimiento político militar yemení con raíces propias. Irán les ha proporcionado armas, tecnología, entrenamiento y conocimientos, pero el movimiento existía antes de que esa relación alcanzase su dimensión actual”, señala Villar Vegas.
No obstante, el estrecho vínculo con Teherán no significa que desde allá se digiten los movimientos hutíes. “La prioridad histórica de los huties es consolidar su poder en Yemen, conservar el territorio que controlan y evitar que sus adversarios internos, sobre todo las fuerzas respaldadas por los saudíes y los emiratíes, recuperen terreno”, agrega el académico español.
Así, se trata de una relación de intereses muy conveniente para ambos lados. “Irán tiene un aliado capaz de amenazar a Israel, Arabia Saudita y las rutas marítimas sin tener que enfrentarse directamente con ellos. Los hutíes, a cambio, obtienen armas, tecnología, conocimientos y apoyo político que multiplican enormemente sus capacidades”, precisa Villar.
Por ello, los hutíes se han vuelto tan difíciles de derrotar y sus últimas acciones solo complican aún más el complejo rompecabezas del Medio Oriente.



