viernes, mayo 15

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Quienes lo han entrevistado dicen que es un hombre con los pies en la tierra, sin aires de estrella. Para armar la fiesta solo le hace falta su guitarra, un aparatito llamado looper station y ese falsetto controlado, suave, que le ha ganado millones de fans en el mundo. Su propuesta es intimista, la que encontrarías en un pub irlandés, y al mismo tiempo hecha para las ‘venues’ más grandes. Pero como todos empiezan en algún lugar, el primer show de Ed Sheeran en Lima fue el 2015 en el Jockey Club. En ese entonces prometió regresar y lo hizo en 2017; acabó ese concierto con la camiseta de la selección puesta (sabe lo que le gusta a la gente), entre gritos, y con “You need me, I don’t need you” (“Tú me necesitas, yo no”) en la garganta.

Quienes lo han entrevistado dicen que es un hombre con los pies en la tierra, sin aires de estrella. Para armar la fiesta solo le hace falta su guitarra, un aparatito llamado looper station y ese falsetto controlado, suave, que le ha ganado millones de fans en el mundo. Su propuesta es intimista, la que encontrarías en un pub irlandés, y al mismo tiempo hecha para las ‘venues’ más grandes. Pero como todos empiezan en algún lugar, el primer show de Ed Sheeran en Lima fue el 2015 en el Jockey Club. En ese entonces prometió regresar y lo hizo en 2017; acabó ese concierto con la camiseta de la selección puesta (sabe lo que le gusta a la gente), entre gritos, y con “You need me, I don’t need you” (“Tú me necesitas, yo no”) en la garganta.

Nueve años después el británico vuelve a pisar Lima, ahora como parte del Loop Tour, que lo llevará nuevamente al Estadio Nacional este mes. Con 35 años cumplidos en febrero, Sheeran es un hombre cambiado. Además de los varios millones adicionales en su cuenta bancaria –con los que ha comprado una granja, una participación en su equipo de fútbol favorito e incluso sets caros de Lego, entre otras cosas–, se casó con su amiga del colegio Cherry Seaborn, gerente en una trasnacional junto a la que tiene dos hijas. De cantarles a sus novias del pasado, ahora la familia es lo que le inspira.

A diferencia de las “estrellas”, se sabe que no pedirá nada extravagante (en Quito, Ecuador, comerá encebollado y otros platos típicos, pero totalmente orgánicos). Sí podemos revelar que el concierto en la capital peruana no empezará en el escenario, sino entre la audiencia. Asimismo, un tercio del show se desarrollará en el escenario B, situado casi al medio del estadio y separado del principal por una pasarela.

Ed Sheeran en Lima, durante su concierto en el Estadio Nacional en 2017. En aquella oportunidad, conocedor de su audiencia, vistió la camiseta peruana.

/ Andina/ Alonso Chero

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La narrativa que el cantante ha hilado desde sus inicios es la de un hombre en control de su vida. Sea con sus emociones (siempre aparece calmado) o su carrera (el llamado plan de 30 años que comentó a una revista), nadie cuestiona que desde adolescente anhelara el éxito. Tampoco le falta mística. ¿Un padre estricto? Check. ¿Dejar los estudios y apostar todo a su carrera? Check. ¿Cantar en bares para construir una base de fans a punta de esfuerzo? También check. Si hay algo que puede vencer a la leyenda del talento inmensurable, es la del artista que sí se sabe la de trabajar. Combina esas cosas y tienes una fórmula competitiva en el mercado; el márketing puede resaltar una cosa y fabricar otra. ¿Hacer malabares con tantas variables? Eso requiere algo más.

Es el 2010. A los 19 años fue a Estados Unidos por un contrato breve, pero no volvió a casa. Siguió tocando en locales chicos, a veces con públicos no tan amables; su sencillez al vestir, al expresarse, no les comunicaba nada. Pero eso terminaba al ver que la obra de este pelirrojo tenía sustancia. Un conocido de Jamie Foxx, ganador del Óscar, lo vio en uno de estos shows y lo llevó al programa radial del actor. Este reconoció su talento de inmediato, pero antes lo puso a prueba: hizo que le cante a un público afroamericano con otras sensibilidades musicales; no se iban a dejar impresionar por cualquiera. Armado con un ukelele, Sheeran entró forastero y salió héroe. Lo aplaudieron por 12 minutos seguidos.

Junto a Taylor Swift, una de sus mejores amigas. La música los unió.

/ Getty

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Foxx lo invitó a quedarse en su casa y Sheeran, obediente, aceptó. Su mecenas tuvo incluso que pagarle el taxi; a ese nivel estaba. Seis semanas después de dormir en el sillón de su nuevo amigo, las cosas empezaron a irle mejor, y ya había productores interesados en lo que tenía que decir. Un show llevó al siguiente y en 2012 lanzó su primer álbum de estudio, “+”, que dio inicio a su era de las “matemáticas” (con los años seguirían “×”, “÷”, “=” y “-”). Una producción que combinó nostalgia, romance y, sorprendentemente, crudeza; “The A Team”, el primer single, cuenta la historia de una prostituta adolescente adicta a la droga. Una precisión: este fue su primer disco con una disquera de alcance internacional. Antes había lanzado álbumes breves, ejercicios de estilo y rango. Prolífico desde siempre, escribió cientos de canciones, pero se quedó con solo unas cuantas para grabar.

En conversación con Somos, el productor musical peruano Manuel Garrido Lecca cree que estamos en la era del éxito descartable, de canciones que lo ganan todo en unos meses para, después, pasar al olvido. Ese no es el caso del pelirrojo. “Siempre va a existir la capacidad de que una persona se vincule emocionalmente con una canción y con la música en particular de un artista. ¿Por qué? Porque sus canciones te cuentan historias, te presentan una serie de hechos y vivencias con las cuales cualquiera se puede vincular. Esa, para mí, es una de las claves del éxito que ha tenido Ed Sheeran a lo largo de todos estos años, lo que le ha dado vigencia”, sostiene el productor.

“Pasé un tiempo fantástico. Pude visitar Machu Picchu y el Urubamba. Comí deliciosa comida, hice canotaje y me divertí mucho”.

Ed Sheeran. Declaraciones a El Comercio en 2017 sobre su paso por el Perú.

“Para llegar al éxito se requiere de muchas cosas. Obviamente el talento, quizá una pizca de suerte, a veces contactos y todo eso, pero sobre todo el talento y trabajo arduo. Un extra muy importante también es la honestidad y ser lo más real posible”, dice por su parte Nicole Favre, cantante peruana. “A mí me parece que Ed Sheeran es muy original, es muy él, y nunca buscó pertenecer a algo, sino que siempre fue él mismo y eso lo ha llevado hasta dónde está”. Y ese camino lo llevó a cantar con Shakira una versión especial de “Hips Don’t Lie” en 2025, prueba de su alcance.

El mismo cantante sabe que lo suyo no es el pop efímero. “Mis fans tardan un tiempo en encontrar cosas. ‘Shivers’ y ‘Bad Habits’ [del álbum ‘=’] terminaron siendo grandes éxitos, pero tardaron en encontrar su estilo, al igual que ‘Azizam’ y ‘Sapphire’ [de ‘Play’]. No son el tipo de fans que aparecen el primer día y escuchan el tema 20 millones de veces, pero a lo largo de un año sí que lo hacen”, contó en entrevista con “The New York Times”.

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“Ha hecho la carrera a costa de talento puro, que nunca se ha apoyado ni en las poses, ni en el look, ni nada”, opina por su parte Christian Meier, que será su telonero este miércoles 20. “Tiene dos buenas armas: letras fáciles de identificarse y melodías simples, pero pegajosas”.

Cualquier estrella pop sabe que todo entra por los ojos. Pero Sheeran no es de los que tienen un atuendo tras otro en sus shows. Es alguien capaz de ir a un evento social, de esos que tienen alfombra roja, con capucha, jeans y zapatillas (“GQ” lo nombró el hombre peor vestido del 2013). Ningún asistente a sus conciertos lo verá como aparece en la portada de esta revista. Allí radica otra de sus fortalezas: mientras gente como Bruno Mars tiene tantos estilos como plumas un pavo real, Ed Sheeran podría ser tu vecino que olvidó peinarse al ir a comprar el pan. Después de él han surgido otros cantantes que tienen algo de su energía; no es casual el surgimiento de Lewis Capaldi, con el que comparte cosas en fondo y forma.

1

“➕”

(«PLUS”, 2012)

La historia oscura que cuenta «The A Team» podría pasar desapercibida por ese ritmo amable con el oído que se volvería una constante en su producción musical. La potencia de la canción “Lego House” terminó haciendo que conozca a Taylor Swift, quien lo contrató como telonero en su gira “Red”.

2

“÷”

(«DIVIDE”, 2017)

Solo por «Castle on the Hill» este álbum ya habría podido ser un éxito de ventas; tono nostálgico con una pizca de dolor. Pero Sheeran también metió «Shape of You”, abiertamente sensual, pero sin salirse del estilo que lo caracteriza. Para bailar y también para tararear de camino al trabajo. La crítica estuvo dividida, con sitios especializados que lo destruyeron, como lo reflejan los 2,8 puntos sobre 5 que le dio “Pitchfork” (“escaso de imaginación”), y también los que lo amaron, en especial la tonada de influencia irlandesa “Galway Girl”.

3

«▶»

“PLAY” (2025)

Un álbum más animado si se compara con “-” (“Subtract”, 2023), que estuvo marcado por tragedias personales. Sin dejar a un lado su estilo, el músico experimentó con sonidos de otras latitudes. Un cínico podría considerarlo como una estrategia para crecer en mercados atractivos como la India, pero Sheeran siempre quiso que su música llegara a todo el mundo.

“El hecho de parecer como un muchacho ‘X’ que vas a encontrar en un pub festejando un partido del del Ipswich Town, que es su equipo, de cierta manera lo ayuda. Es ese factor que hoy está a veces olvidado y que no es la primera vez que ha funcionado en la música”, dice Garrido Lecca, quien resalta el trabajo de “obrero” de este músico de Halifax. Favre complementa la idea: “Creo que estar cerca de la gente, de parecerte a la gente normal, sin pretender ser un personaje, es lo que hoy en día más se valora”.

También está el hecho de que se ha mantenido alejado de polémicas, aunque estas terminan encontrándolo: como la demanda por supuesto plagio de un tema (que no prosperó) o el revuelo por el accidente con una espada que le dio un corte en el rostro (empuñada por la Princesa Beatriz del Reino Unido, por si fuera poco). O el hecho de que llegara un punto en el que estaba en todos lados, como un Pedro Pascal musical. Al final, es la audiencia la que hablará; pero si nos guiamos por las 3.000 millones de reproducciones en Spotify de su tema “Thinking Out Loud”, tal vez su techo sea distinto. O que de plano ese techo no exista.

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