No ha pasado mucho tiempo desde la última vez que tuvimos a Natalia Lafourcade en el Perú. Desde “Mujer divina”, la cantante suele incluir a Lima en casi todas sus giras internacionales y ha construido una relación cercana con el público peruano. En el 2023 estuvo en la ciudad con la gira de “De todas las flores”, una etapa en la que ya empezaba a explorar un nuevo derrotero musical y también una nueva filosofía de vida. Ahora vuelve con “Cancionera”, el disco que lanzó en abril del 2025 y que terminó marcando un antes y un después en su vida personal.
No ha pasado mucho tiempo desde la última vez que tuvimos a Natalia Lafourcade en el Perú. Desde “Mujer divina”, la cantante suele incluir a Lima en casi todas sus giras internacionales y ha construido una relación cercana con el público peruano. En el 2023 estuvo en la ciudad con la gira de “De todas las flores”, una etapa en la que ya empezaba a explorar un nuevo derrotero musical y también una nueva filosofía de vida. Ahora vuelve con “Cancionera”, el disco que lanzó en abril del 2025 y que terminó marcando un antes y un después en su vida personal.
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La artista mexicana se presentará este martes 19 de mayo en el Anfiteatro del Parque de la Exposición, en un concierto que propone un regreso al origen: la voz, la palabra y la canción en su forma más íntima. Pero el viaje de “Cancionera” también coincidió con otro acontecimiento decisivo. Mientras giraba con este repertorio, Lafourcade anunció que estaba embarazada. La primera parte del tour la realizó gestando y, luego de recibir a su bebé a fines del año pasado, retomó la gira en abril de este 2026 con una sensibilidad distinta.
“Todo lo que enmarca ‘Cancionera’ ha sido un parteaguas de mi vida. En este disco y en esta gira me convertí en madre. Estoy iniciando la hermosa y maravillosa etapa de la maternidad, una etapa llena de sutilezas, de ternura, de amor, de encuentros, de desafíos, hay tantas cosas que se presentan en la maternidad y yo apenas soy una mamá bebé, pero ya pude vivir la fuerza de lo que es dar vida, lo tremendo, lo atroz que es morir para renacer siendo madre”, cuenta Lafourcade a la revista “Somos”, tras recibirnos en el hotel limeño donde se hospedará durante su corta estancia en el país.
La maternidad transformó por completo la dinámica de la gira. Hoy la artista viaja junto a su bebé, al que llama afectuosamente “mi palomita de maíz”, y reorganizó sus tiempos para priorizar su bienestar en medio de una vida marcada por constantes cambios: muchos aviones y muchos hoteles.
Natalia Lafourcade recibió a la web de «Somos» antes de su show en Lima. (Foto: Antonio Melgarejo/ GEC)
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“Para mí ahora el bienestar de mi pequeño es muy importante, que él esté bien, que nos vaya acompañando bonito y que lo viva lo más suavecito posible, porque son muchos aviones, muchos movimientos, cambias de casa todo el tiempo. A mí me gusta decir que el escenario y los hoteles son mi casa. Cada hotel es una casa diferente, entonces cada energía, los climas, todo. Uno como que está muy al pendiente, después te das cuenta que el bebito está súper bien, que es más uno con sus ideas, pero está siendo muy maravilloso”, explica.
La cantante reconoce que volver a los escenarios no fue sencillo. Tras el nacimiento de su hijo, lo único que deseaba era quedarse en casa junto a él. Sin embargo, el regreso al tour también le permitió replantear el concierto y llevarlo hacia un lugar todavía más personal.
“Poco a poco le fui dando un nuevo giro al concierto, ahora es algo todavía más íntimo que lo que hice al principio de esta gira, donde pues es la habitación, es la habitación de la cancionera con su soledad, con su imaginación, con su con sus memorias y desde ahí pues revisito a la canción y comparto con mi público”, dice la artista, que además de la guitarra decidió volver a acompañarse también de su piano.
El universo de “Cancionera” nació de una reflexión alrededor de la llegada de Lafourcade a los 40 años. Cerca de iniciar esta nueva década de vida, la artista se propuso una serie de rituales personales, entre ellos volver al escenario sola con su guitarra y reencontrarse con aquello que la llevó a escribir canciones en primer lugar.
“Entonces me pregunté qué es el origen para mí. Me encontré con la idea de la silla en el alma, adentro del jardín interior, en el espacio más recóndito de mis memorias. En este caso, es mucho de parte de mi juventud y adolescencia, viviendo estos momentos de soledad profunda en mi habitación, donde componía mis canciones y donde soñaba con ser un artista y algún día poder cantar para muchas personas”, explica.
Ese espíritu íntimo atraviesa el concierto, cuyo escenario representa esa habitación de recuerdos donde conviven canciones, pinturas y manuscritos. Lafourcade aparece frente al público, priorizando la voz y las letras por encima de cualquier artificio.
“Este concierto es algo muy íntimo, es algo que revisita la canción desde un ángulo mucho más íntimo, desnudo, donde lo que sobresale es la palabra, la canción y entonces ahí celebro y honro a la canción, a cancioneros y cancioneras que también me han inspirado y es un momento muy de mi público y de mí, esa complicidad que se genera a través de la música y de la canción”, sostiene.
En ese homenaje a los cancioneros latinoamericanos también aparecen referentes peruanos. Lafourcade menciona entre sus inspiraciones a Eva Ayllón, Susana Baca, Chabuca Granda y Lucha Reyes. Además, recuerda el vínculo que desarrolló con el vals peruano durante la época de “Musas” y la gira de “Hasta la raíz”, cuando profundizó en distintos sonidos tradicionales latinoamericanos.
“‘Tus ojitos’ fue una canción que me encantó, recuerdo que me costó muchísimo trabajo poderla cantar, tiene una complejidad muy interesante. Yo me decía: ‘Guau, estas músicas tienen una riqueza muy especial”, cuenta Lafourcade, quien celebra esa riqueza de las canciones y sus autores en esta gira.
“Yo creo que el camino del cancionero y de la cancionera es muy bello y necesario. Lo veo como un camino de servicio. El trabajo que hacemos es necesario para la humanidad. Y no lo digo por sentirme muy especial, pero en verdad sí me siento especial también por ser cancionera y por inspirarme de tantos cancioneros y cancioneras. A través de la canción no solamente elevas tu voz personal, se eleva la voz de toda una comunidad. Hay una labor casi hasta política en la canción, hay un un acto de valentía en poder llevar la emoción, el sentimiento, la memoria. La canción es una medicina, nos alegra, nos enseña, nos confronta, nos hace reflexionar, es muy servicial la canción”, afirma.
“Cancionera” comparte con “De todas las flores” otra característica poco común en la industria actual: ambos discos fueron grabados en cinta, de manera analógica. En tiempos dominados por la inmediatez digital, Lafourcade decidió apostar por un proceso más artesanal, inspirado en la manera en la que fueron registrados muchos de los álbumes que más admira.

Durante su gestación, Natalia Lafourcade continuó girando con «Cancionera» y grabó un tema para «Norteña», el nuevo disco de Julieta Venegas. (Foto: Altafonte)
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Para la cantante, grabar de esta forma exige una presencia distinta dentro del estudio. Las posibilidades de corregir o editar son menores y, precisamente por eso, la interpretación adquiere una humanidad especial.
“A mí me gusta mucho que haya errores, porque esas imperfecciones le dan algo muy interesante a la música, aportan complicidad, energía a todo lo que ocurre en el estudio, le da un toque especial. La razón por la que lo hago es porque hay mucha humanidad en los tracks y eso se siente, se nota, muchos discos que amo fueron grabados de esa manera y se siente ese toque humano”, afirma.
En el show de “Cancionera”, que el público peruano, podrá apreciar este martes, aparecen en escena distintas versiones de Lafourcade, desde aquella niña que tocaba el piano y escribía canciones en sus zapatos hasta la artista que hoy reivindica el oficio de cantar la palabra.
“Yo soy cancionera, igual que muchos cancioneros y cancioneras y yo quiero seguir siendo una cancionera y me quiero refinar como cancionera, como poeta, como poeta cantante, cantora de la palabra, mi labor es con la palabra cantada”, dice y finaliza destacando el mensaje de autenticidad que busca dejar con el show: “La cancionera sale del alma auténtica, que es lo que lo que invita el show a revisitar la autenticidad por mucho que crezcas. Yo también creo que hay muchos seres humanos que tienen la fortuna de mientras más crecen, más auténticos se hacen porque ya les vale lo que piensen los demás, y así te vuelves más tú”.




