lunes, mayo 18

Cuando Diego Céspedes habla de Cannes, no alude al glamour de la alfombra roja. “El festival siempre ha sido una casa, una escuela, que me recibió, me abrió las puertas antes que Chile, antes que mi propio país”, sentencia. Fue en Cannes donde estrenó su primera película corta, recorrió la primera ciudad europea y mostró su primer largometraje, “La misteriosa mirada del flamenco”, ganadora del Gran Premio del Jurado en la sección Un Certain Regard del año pasado. Volver en 2026, esta vez como parte del jurado oficial que entregará la Palma de Oro, el mayor galardón de la competencia, lo hace girar rápido a la butaca del prejuicio absoluto.

Cuando Diego Céspedes habla de Cannes, no alude al glamour de la alfombra roja. “El festival siempre ha sido una casa, una escuela, que me recibió, me abrió las puertas antes que Chile, antes que mi propio país”, sentencia. Fue en Cannes donde estrenó su primera película corta, recorrió la primera ciudad europea y mostró su primer largometraje, “La misteriosa mirada del flamenco”, ganadora del Gran Premio del Jurado en la sección Un Certain Regard del año pasado. Volver en 2026, esta vez como parte del jurado oficial que entregará la Palma de Oro, el mayor galardón de la competencia, lo hace girar rápido a la butaca del prejuicio absoluto.

Cannes, en Francia, funciona como una vidriera del cine de autor contemporáneo y como la previa más sólida de cara a la temporada de premios, dominada por el Oscar, en Estados Unidos. Este año, Céspedes se une al jurado de la selección oficial, presidido por el cineasta surcoreano Park Chan-wook e integrado por Demi Moore, Ruth Negga, Laura Wandel, Chloé Zhao, Isaach De Bankolé, Paul Laverty y Stellan Skarsgård. El grupo delibera sobre las 22 películas en competencia por la Palma de Oro.

El presidente del jurado Park Chan-wook aplaude en la inauguración del festival junto al resto del grupo deliberador, que incluyen a Ruth Negga, Paul Laverty, Demi Moore, Laura Wandel, Diego Céspedes, Stellan Skarsgård y Chloé Zhao en Cannes 2026. (Foto: AP)

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El camino que lleva a Céspedes hasta la mesa de jurados no empieza en la Costa Azul, sino en una familia trabajadora de Santiago de Chile. Su madre es ama de casa, que se gestiona con trabajos manuales, y su padre, chofer de autobús escolar, mientras que Diego recibió una beca para estudiar artes y cine en la capital chilena.

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“Chile es un país clasista, como la mayoría de los países de Latinoamérica. Yo vengo de una clase trabajadora y, si no hubiera recibido cierto apoyo, no me habrían visto como me ven ahora”, dice el cineasta de 31 años, que ya lleva tres cortometrajes y un largo hechos en su trayectoria. “A veces, es más fácil internacionalizarse antes que construir un espacio en tu propio país y luego salir”, asegura Céspedes en la entrevista virtual con este Diario.

“En Chile, en Perú, en el resto de Latinoamérica, la mayoría de quienes hacen cine siguen siendo de clase alta. Yo me siento mucho más identificado con alguien de mi clase en Perú, Bolivia o Argentina que con la clase alta de mi propio país. Somos países muy divididos. Entonces, más que sentir orgullo de ser chileno… –hace una pausa, sonríe y continúa– Me da más orgullo venir de donde vengo y haber hecho mi película con gente común, chilenos llenos de talento. Eso me enorgullece más que el hecho de ser un chileno en el jurado. Me siento mucho más latinoamericano que chileno”, dice.

Cannes 2026

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Desde la inauguración del Festival Internacional de Cine de Cannes 2026, algunos hitos quedaron en el registro. John Travolta, en su debut como director con “Propeller One-Way Night Coach”, se sorprendió al recibir una Palma de Oro honorífica en plena gala, justo antes de la proyección de su película. Además, la crítica ya empezó a fijar sus favoritos en la competencia, en torno a “El deshielo”, de la chilena Manuela Martelli (Competencia Un Certain Regard), “Amarga Navidad”, del español Pedro Almodóvar, “Coward” del belga Lukas Dhont, “Fatherland” del polaco Paweł Pawlikowski, entre otros filmes dispuestos a marcar la edición del 2026.

Lo último

Cannes es además una arena política donde se discuten temas de representación, diversidad y poder, aunque otros festivales parecen estar en desacuerdo con la idea. Ocurrió durante la Berlinale de Alemania, cuando 100 artistas y trabajadores de cine denunciaron mediante una carta abierta la situación en Gaza y la supuesta censura a las voces críticas contra la guerra. Por su parte Wim Wenders, como presidente del jurado en Berlín, dijo en febrero pasado: “Los cineastas tenemos que mantenernos al margen de la política”. Y esto despertó polémica e indignación.

Cannes, por su lado, aparece en su discurso como un festival que ensaya cambios desde adentro. “Yo creo que da pie a la ‘no censura’ y se nota en la selección de participantes que tienen una posición política. Es un festival que cree en la igualdad y la democracia. Algunos piensan que esto no es suficientemente rápido, pero yo veo en los nuevos que sí hay una intención de cambio para no censurar a los artistas”, concluye.

Códigos del western, de las telenovelas y del cine que se mezclan en «La misteriosa mirada del flamenco», aplaudida ópera prima del chileno Diego Céspedes en el Festival de Cine de Cannes 2025. (Foto: Festival de Cine de Lima)

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Mientras tanto, evita hacerse demasiadas ilusiones sobre cómo serán las reuniones con sus colegas del cine. “Lo peor del ser humano son las expectativas”, dice entre risas. Prefiere concentrarse en cosas aparentemente banales, como conseguir el esmoquin indicado para las galas, organizar la agenda entre proyecciones y eventos, porque solo le interesa aquello que lo llevó hasta ahí: sentarse en la oscuridad de una sala y disfrutar de una buena película.

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