viernes, abril 17

Guillermo Dávila volverá a Lima por el Día de la Madre para ofrecer dos presentaciones que tendrán una carga especial. Además de reencontrarse con el público peruano, compartirá escenario con Vasco, su hijo, en una fecha marcada por la ausencia, en la que la música también será una forma de acompañarse.

Lamentablemente mi hijo no tiene su mamá en este momento. Y bueno, pero va a tener su papá en ese día tan especial”, detalla el autor de clásicos como “Sólo pienso en ti” y “Cuando se acaba el amor”.

La primera vez que cantaron juntos fue a fines del 2024, en el concierto benéfico que Vasco organizó en el Perú para recaudar fondos para el tratamiento de su madre, entonces enferma de cáncer. Un año después, ella fallecería. Aquella noche, Guillermo Dávila apareció sin previo aviso: esperó detrás del escenario, salió de sorpresa, buscó a su hijo entre el público y empezó a cantar. Llevaba la letra de la canción en el bolsillo, por si hacía falta alcanzársela. Fue un momento breve, inesperado y profundamente emotivo.

Padre e hijo encontraron en la música una manera de acercarse. Y en este nuevo encuentro en el escenario, coincidirán desde un lugar más cercano y respetuoso.

No solamente va a cantar, también va a compartir conmigo. Pero no se trata de llamarlo y decirle: ‘Vasco, ven, párate ahí’. No soy así. Yo les doy a las personas el valor que merecen, y entre nosotros hay respeto y cariño”, afirma. “Él es para mí un ser humano autónomo, con valores, aciertos y también errores, como los tenemos todos. Y que yo se los diga no lo hace una mala persona, como tampoco me hace malo a mí”, aclara.

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Ese acercamiento, cuenta Dávila, se vive todavía como algo nuevo y en construcción. La distancia no ayuda —“menos mal que existe la tecnología”, dice—, pero sí parece haber entre ambos una voluntad de cuidar el vínculo lejos del ruido que durante años lo rodeó.

Por eso, cuando habla de Vasco, mide cada palabra y aclara que no quiere convertir esa relación en un espectáculo ni volver a exponer una historia que, admite, ya fue demasiado explotada públicamente.

No quiero ahondar más en eso porque sigue siendo mi vida privada. No tiene que ser público lo que hago con mi hijo. Simplemente nos queremos mucho, compartimos, y si decidimos hacer algo público, que sea siempre dentro del respeto y el cariño”, sostiene.

Esa misma cautela aparece cuando se le pregunta por el reconocimiento de paternidad de Vasco. Dávila asegura que intentó formalizarlo, pero el trámite no llegó a concretarse.

“Yo intenté hacerlo. Fui a la institución, me quedé esperando todo el día y al final alguien de ese lugar me dijo que mejor me vaya porque no iba a venir. Entonces me fui. Nunca salí a hablar de eso, y no pienso ahondar en el tema, porque ya le ha hecho demasiado daño sobre todo a un niño que ya es un hombre”, afirma.

Hoy la historia entre ambos empieza a encontrar otros espacios. Uno de ellos será la música. El próximo 23 de abril, Vasco se presentará en La Estación de Barranco y cantará por primera vez las canciones de su padre. Dávila mira ese momento con orgullo, pero sin sentir que su hijo esté repitiendo su camino. Al contrario, cree que está construyendo el suyo.

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Le encanta la música, pero él no está siguiendo mis pasos. Ahora, que cante mis canciones, claro que me llena de orgullo, porque son muy pocos los hijos que quieren cantar lo que cantan sus padres. Y si mañana decide irse por el tango o cualquier otro género, me quito el sombrero”, dice. “Lamentablemente, esta vez no podré acompañarlo. Estoy bien lejos”, remarca.

Ese proceso de revisión personal también lo ha llevado a mirar su propia historia con otros ojos. Dávila cuenta que viene escribiendo un libro biográfico y admite que, a medida que avanza, le cuesta más seguir resguardando ciertos pasajes de su vida. Ya no se trata solo de ordenar recuerdos, sino de decidir cuánto está dispuesto a decir.

Estoy tratando de escribirlo, pero ya las cosas están tan a flor de piel que he querido mantener algunas guardadas. Voy a terminar poniendo cosas que no quería poner. ¿Qué me hizo cambiar de opinión? La vida”, confiesa.

Y es, precisamente, esa vida la que le dejó claro que no sabía estar lejos de la música. Guillermo Dávila asegura que nunca pensó en dejarla, ni siquiera cuando otros la miraban como una apuesta incierta. Recuerda que, siendo joven, un amigo le preguntó qué iba a hacer de verdad cuando fuera grande, como si ser artista no bastara. La respuesta, entonces como ahora, era la misma: “seguir siendo artista”.

Más que hablar de cierre, Dávila prefiere hablar de continuidad. “No voy a terminar. Como una vez le escribí a una persona: ‘Voy a ser eterno para ti’”, concluye.

El dato

Guillermo Dávila cantará los días 8 y 9 de mayo en el Centro de Convenciones Bolívar. Las entradas están disponibles en Teleticket. 

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