viernes, abril 17

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

Antes de convertirse en un fenómeno del folk con The Lumineers, la vida de Wesley Schultz —vocalista del dúo norteamericano— transcurría entre barras de bar y turnos interminables en Nueva York. “Hacía cualquier cosa para ganar dinero y poder vivir en una ciudad tan cara”, recuerda Schultz. Pero el problema no era solo económico, sino el tiempo. “Se me estaban acabando los años para ser cantante”, agrega.

Antes de convertirse en un fenómeno del folk con The Lumineers, la vida de Wesley Schultz —vocalista del dúo norteamericano— transcurría entre barras de bar y turnos interminables en Nueva York. “Hacía cualquier cosa para ganar dinero y poder vivir en una ciudad tan cara”, recuerda Schultz. Pero el problema no era solo económico, sino el tiempo. “Se me estaban acabando los años para ser cantante”, agrega.

La salida fue radical: dejarlo todo. En 2009, junto a Jeremiah Fraites, migró a Denver en busca de condiciones para crear. Ahí, lejos de la presión de las grandes capitales, encontraron una escena que les permitió empezar de nuevo. “Mi vida cambió en lo cotidiano: el simple hecho de no sobrevivir te hace ser mejor músico, aunque pasé a ser barista de mi familia”, cuenta entre risas.

El vocalista Wesley Schultz ha desarrollado proyectos paralelos como compositor para cine y televisión, ampliando su trabajo más allá del formato de banda. (Foto: Difusión)

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El despegue llegó un par de años después. “Ho Hey” irrumpió en 2012 y convirtió a The Lumineers en un fenómeno global. Pero el éxito tuvo doble filo. La banda entendió rápido el riesgo de quedar atrapada en el one-hit wonder y respondió con discos que ampliaron su identidad, consiguiendo que otros temas cobraran relevancia hasta el punto de ser incluidos en la banda sonora de Juego de Tronos.

Hoy, de cara a su llegada al Costa 21 el 7 de mayo, Schultz mira hacia atrás sin épica innecesaria. El verdadero cambio no está en los estadios, sino en dejar que las cosas simplemente ocurran: “Intentamos no tener demasiadas expectativas sobre nuestra carrera, simplemente disfrutamos el momento; incluso la gira en Sudamérica fue algo que no estaba garantizado”, menciona Schultz.

Publicado el año pasado, Automatic —álbum que hoy presentan en el concierto— no busca reinventar a la banda, sino situarla en el presente. Es un disco atravesado por la experiencia: la paternidad, el paso del tiempo y una industria que avanza a velocidad de algoritmo. “El amor por tus hijos es completamente automático. No eliges sentirlo”, explica Schultz, llevando el concepto del álbum a un terreno íntimo. Pero también hay una lectura más amplia: una sensación de vivir en piloto automático en medio de una maquinaria que no se detiene.

La irrupción de la inteligencia artificial en la creación musical atraviesa gran parte de las preocupaciones de la banda. Schultz no lo esquiva: reconoce que muchas de las lógicas de producción actuales —equipos de compositores, fórmulas repetibles— se acercan peligrosamente a lo que una máquina puede hacer. Pero marca una diferencia clave: la perspectiva. “El día en que puedan hacer lo que hace Neil Young, Nick Drake o Bob Dylan, sabremos quién ganó la guerra”, sostiene.

Antes de su fama global, The Lumineers se formó tocando en pequeños locales de Denver, donde construyó una base de seguidores fieles gracias a sus presentaciones en vivo sin amplificación eléctrica. (Foto: Difusión)

Antes de su fama global, The Lumineers se formó tocando en pequeños locales de Denver, donde construyó una base de seguidores fieles gracias a sus presentaciones en vivo sin amplificación eléctrica. (Foto: Difusión)

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En paralelo, la relación con su amigo Fraites se ha convertido en el eje silencioso del proyecto. Tras más de 20 años componiendo juntos, buscan formas de funcionar para no quebrarse internamente. “Vemos cuál es la mejor idea, no importa de quién venga. Y cuando no se escoge la idea del otro, conversamos para evitar frustraciones futuras”, afirma. Y ante los proyectos en solitario, el artista responde: “Somos como Voltron, funcionamos mejor en equipo que por separado”.

Ante las giras y las nuevas producciones en camino, algo inquieta a The Lumineers. Su ritmo de vida en Nueva York parece haberlos alcanzado en su día a día. “Firmé mi primer contrato a los 30, empecé tarde. Hoy las cosas van muy rápido, necesitamos encontrar nuestro nuevo Denver”, menciona el artista. Y, ante la urgencia de resolver ese nuevo problema en su vida artística, el tiempo vuelve a convertirse en un factor crítico. “Siento que soy Indiana Jones corriendo de una gran roca y, si no me apresuro, me va a aplastar, concluye.

Sobre el concierto de

The Lumineers

Lugar: Costa 21

Fecha: 7 de mayo

Entradas disponibles en Teleticket

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