Para Nicole Zignago fue importante interpretar el himno de Estados Unidos antes del reciente encuentro entre Inter Miami y Toronto FC por la Major League Soccer (MLS). Estar en medio de la cancha, cantar a capela y tener detrás a figuras como Lionel Messi, Luis Suárez y Rodrigo de Paul convirtió el momento en uno de los retos más imponentes que ha asumido como cantante. Pero después de vivirlo, otro deseo comenzó a tomar fuerza. Uno mucho más cercano y personal: cantar algún día el himno del Perú junto a la selección peruana.
Para Nicole Zignago fue importante interpretar el himno de Estados Unidos antes del reciente encuentro entre Inter Miami y Toronto FC por la Major League Soccer (MLS). Estar en medio de la cancha, cantar a capela y tener detrás a figuras como Lionel Messi, Luis Suárez y Rodrigo de Paul convirtió el momento en uno de los retos más imponentes que ha asumido como cantante. Pero después de vivirlo, otro deseo comenzó a tomar fuerza. Uno mucho más cercano y personal: cantar algún día el himno del Perú junto a la selección peruana.
“Creo que ahora me emociona mucho la idea de cantar algún día el himno de mi país en algún momento importante de la selección. Sería algo que tocaría fibras muy sensibles en mi corazón y, sin duda, un honor enorme”, afirma.
La oportunidad de cantar en Miami surgió a partir de un mensaje de WhatsApp de Rodolfo ‘El Chamo’, amigo suyo y narrador de los partidos en el estadio. Zignago aceptó de inmediato.
El mayor desafío estaba en la tonalidad. El himno estadounidense, explica, tiene un registro complejo, con pasajes muy bajos y otros muy altos. Durante las semanas previas trabajó ese aspecto y, antes de salir al campo, repetía mentalmente la nota exacta con la que debía empezar. Un semitono de diferencia podía cambiarlo todo.
“Me sabía el himno porque he vivido varios años en Estados Unidos, pero aun así tomé clases específicamente de canto para este reto. Es una pieza compleja y tenía que elegir muy bien la tonalidad. Como el himno canadiense se interpretó antes, también a capela, repetía mentalmente la nota con la que debía empezar. Durante semanas lo practiqué hasta sentirlo natural en el cuerpo”, detalla.
Era, además, la primera vez que cantaba a capela en un estadio. Los nervios fueron inevitables.
“Me preparé un par de semanas antes. Fue un reto muy hermoso”, recuerda. Lejos de querer librarse de esa tensión, Zignago la entiende como parte esencial de lo que hace.
“El día que no me ponga nerviosa me voy a dar cuenta de que ya no amo lo que hago. Ojalá nunca me pase y ese día me retiraré”, dice. Y añade: “Cantar es un momento muy sagrado, muy bonito. Me encanta ponerme nerviosa porque significa que me importa”.
Aunque disfruta del fútbol, Zignago aclara que no vive el deporte con el fervor de una hincha ni sigue a un jugador en particular. Sí vio completo el último Mundial y lo disfrutó, pero fueron sobre todo los argentinos de su equipo de trabajo quienes vivieron con especial entusiasmo la posibilidad de estar cerca de figuras como Lionel Messi.
“Me gusta el fútbol, pero no soy fanática de un jugador específico. Todo mi equipo es argentino y estaban emocionadísimos; hasta se turnaban para ver quién iba conmigo a la cancha”, cuenta.

A nivel internacional, Nic ha captado la atención de la industria musical tras ser destacada como Artist to Watch 2026 por Billboard y Uproxx. (Foto: archivo de la artista)
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Más allá de la experiencia vivida en Miami, Zignago atraviesa también una etapa de cambios personales y profesionales. Uno de ellos venía madurando desde hace tiempo: dejar atrás el nombre completo con el que inició su carrera y presentarse, desde ahora, simplemente como Nic.
“Los fans siempre me han llamado Nic y la gente cercana en mi vida también. Es un nombre que me encanta: corto y fácil de pronunciar en todos los idiomas”, explica. “Más que un cambio ha sido como regresar a casa”, enfatiza.
Esa idea de volver a casa también atraviesa “Enamorada”. Su segundo álbum nació en un momento distinto: durante años, la música había sido su refugio frente a una ruptura, una tristeza o una herida. Esta vez, en cambio, tuvo que escribir desde otro lugar: todo estaba bien.
“Siempre he recurrido a la música como confort, como casa, como un lugar para hacerme sentir entendida. En ‘Enamorada’ llegué a un punto de mi vida en el que todo estaba bien a mi alrededor y crear desde ese lugar de tranquilidad fue un reto”, confiesa.
El título del disco podría sugerir una historia de amor, pero Nic prefiere ampliar la idea. Cuando se le pregunta si está enamorada, su respuesta no apunta a una pareja, sino al momento que atraviesa y a todo aquello que ha construido alrededor.
“Estoy muy enamorada de la vista que tengo enfrente en mi vida en este momento, de las decisiones que he tomado, del lugar al que me han llevado, de las personas que me rodean, mis amigos, mi familia, mi equipo, mi carrera”, señala.
Incluso las canciones de desamor nacieron desde otro sitio: menos desde la victimización y más desde el sarcasmo, el juego o la distancia que permite mirar atrás sin quedarse atrapada allí. Por eso todas las canciones del álbum aparecen entre paréntesis.
La artista, que acumula cuatro nominaciones al Latin Grammy, asegura que el reconocimiento que más le interesa ahora no necesariamente es un premio. Quiere que más personas encuentren sus canciones y que los espacios donde canta sigan creciendo.
Entre sus sueños está presentarse algún día en un estadio en Perú y llegar al Auditorio Nacional de Ciudad de México. Pero no parece tener prisa. “Creo que las canciones me van a llevar a donde tengo que estar y llegar a donde tengo que llegar. Eso cae por su propio peso”, reflexiona.
Antes, sin embargo, hay escenarios más próximos. Su gira “Enamorada” contempla presentaciones en Perú, México y Argentina, con una fecha el 15 de octubre en el Centro de Convenciones de Barranco, otra el 17 de octubre en Arequipa, su segunda presentación en el Lunario del Auditorio Nacional de México y su debut en Buenos Aires.
También explora otro territorio al lado de Mauricio Mesones en el renovado Jammin Movistar. La conducción no estaba en sus planes, pero aceptó porque el programa habla el mismo idioma que ella: la música.
“El programa está increíble. Me siento muy segura al lado de Mauricio. Realmente no me pudo tocar mejor compañero. Nunca había conducido, así que todavía estoy aprendiendo y, si algo no sale perfecto, espero que me perdonen”, comenta.
Allí puede encontrarse con artistas que admira y, al mismo tiempo, dar visibilidad a músicos emergentes. Fuera de ese universo, reconoce, no sabe si querría continuar como conductora.
A sus sueños profesionales se suman otros más sencillos. Algún día quiere tener una casa, formar una familia y hasta cosechar sus propios alimentos. Luego se corrige cuando habla de buscar la felicidad: ya es feliz, asegura. Tiene una familia elegida, amigos y “amor por todos lados”.
Por eso “Enamorada” no describe únicamente un estado sentimental. Describe a una artista que durante años encontró canciones cuando algo dolía y que ahora está aprendiendo a encontrarlas también cuando la vida está en calma. Más vulnerable, pero también más segura.



