Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

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No importa si el escenario es un castillo en Europa, una tarima en la selva o en un pequeño escritorio de EE. UU. Los Mirlos siempre terminan sus presentaciones con “La Pandilla de Doña Guillermina”. Junto a ese clásico también están temas como “La Danza de Los Mirlos”, “La Fuga del Jaguar”, “Lamento en la Selva” y “Las Noches”, todas canciones que los acompañaron miles de kilómetros al norte hasta encontrar un espacio en el Tiny Desk.
Sin embargo, Los Mirlos no son los primeros peruanos en cantar en ese espacio. En 2022 lo hizo Susana Baca, quien fue la única artista del país en participar oficialmente en el ciclo, aunque su sesión jamás pasó por las oficinas de NPR en Washington. Se grabó en la librería Babel, en Lima, rodeada de libros, vino y percusión, porque eran tiempos de pandemia. Cuando el cierre de su sede obligó a NPR a suspender las grabaciones en marzo de 2020, la cadena inventó un formato paralelo, el Tiny Desk (Home) Concert, y por ahí entró Baca con “Molino Molero”, “Dämmerung”, “Sorongo” y, antes de despedirse, con una versión afroperuana del tema de Chabuca Granda “Canterurías”.
¿Cómo se llega a ese escritorio? No hay una sola vía. Todo nació en 2008 y desde entonces conviven dos caminos: un concurso abierto —el Tiny Desk Contest— al que cada año se postulan miles de músicos sin contrato discográfico y cuyo premio es una presentación oficial más una gira, y la invitación directa, que hace el propio equipo de NPR Music guiado por el entusiasmo de sus productores. Después viene lo lento: cuadrar fechas, viajes y ensayos, algo que puede tomar semanas o meses, más aún en ediciones temáticas como la del Mes de la Música Latina, donde Los Mirlos fueron anunciados junto a Mon Laferte, Los Tigres del Norte, Panteón Rococó, Yendry, Melissa Aldana & Gonzalo Rubalcaba, Tim Bernardes y Draco Rosa.
Los Mirlos se presentaron en Tiny Desk como un septeto, con Jorge Rodríguez y su hijo Koki Rodríguez encabezando la banda.
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—El proceso de internacionalización de Los Mirlos tienen una larga historia ¿Hasta donde se remonta?
Jorge Rodríguez: Se podría decir que Los Mirlos tienen dos épocas. En el año 1980 empezamos con el proceso de internacionalización, viajamos al extranjero, especialmente a Argentina, país al que llegamos por primera vez porque nuestros LP estaban teniendo mucha difusión. Ahí grabamos la película “Las vacaciones del amor”, con Camilo Sesto y Ángela Carrasco.
La segunda es más actual, ya con la difusión de redes y nuestra aparición en el Coachella, uno de los festivales más grandes del mundo, luego vinieron más festivales y conciertos en otros lugares importantes. Ya no hay idiomas, hemos roto todas las fronteras con la música.
—Ahora su fuerte es el mercado estadounidense y el europeo, donde el fenómeno del vinilo regresó con fuerza. ¿Dónde queda Perú en esta expansión?
Jorge Rodríguez: Nuestro compromiso con el país es fuerte. Durante la gira de este año en Estados Unidos tuvimos un cruce con un compromiso en el Centro de Convenciones “Maracana”. Se pudo haber cancelado o pospuesto, pero no.
Koki Rodríguez: Entonces tomamos el vuelo, tocamos y de frente nos regresamos al aeropuerto, ni siquiera visitamos nuestra casa, por eso tenemos siempre respaldo, un duplicado de uniformes, collares, zapatos, de todo. Nosotros amamos nuestra patria, somos de palabra y respetamos lo que pactamos.
—Esa internacionalización ahora los lleva al Tiny Desk. ¿Cómo surgió esta oportunidad?
Jorge Rodríguez: Hubo una conexión de varios meses con NPR y con sus directivos, ellos ya conocían a Los Mirlos —Félix Contreras había asistido a uno de sus conciertos—. Coordinamos que sea el 28 de julio, el Día Patrio, un día especial para nosotros. De igual manera, Rockass Online también estuvo en conversaciones para que Los Mirlos pudieran tener un Tiny Desk. Esto es importante porque vamos abriendo el camino para otros artistas, para que se fijen en la cultura musical que tenemos en el Perú.
Antes de mudarse a Lima para profesionalizar su carrera musical y llamarse Los Mirlos, la agrupación nació en Moyobamba en 1968 como Los Saetas. FOTO: EL COMERCIO.
/ EL COMERCIO
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—¿Qué particularidades del formato del Tiny Desk tuvieron que considerar para llevar el sonido de Los Mirlos a esa sesión?
Jorge Rodríguez: Grabamos en Washington, en los estudios de NPR. Tienen un edificio inmenso, grande, y ahí hay un ambiente preparado para esto. Tienen sus equipos, su consola y sus micrófonos. Pero no hay nada más. Mi voz salía directa. Yo no tenía retorno para escucharme. Todo también va directo, con el volumen muy bajo hacia la consola. El volumen está muy mínimo, pero ellos lo están manejando de esa forma. Es la manera como presentan algo, sin efectos, sin reverberaciones, sin nada. Todo al natural.
—¿Y cómo hicieron para integrar ese lado psicodélico sin los efectos?
Jorge Rodríguez: Hay una suerte de fuerza verde que nos saca de problemas. El espacio era pequeño, nosotros muchos, pero funcionó porque el corazón es grande y los deseos de hacer algo nuevo fueron mayores, presentamos algo más cultural, nos enfocamos en ir más a la raíz del asunto.
—¿Esa fue la parte más difícil de grabar el Tiny Desk?
Jorge Rodríguez: Medir los tiempos. Mi hijo dio un mensaje, luego otro también dio otro mensaje, uno más también lo hizo y yo, mientras en mi cabeza está pensando: “El tiempo, Jorge, el tiempo, el tiempo”.
Koki Rodríguez: Para esto nosotros ya habíamos ensayado previamente, definimos los tiempos, qué diríamos cada uno, y el ritmo de las canciones, todo según los 18 minutos que nos dieron. Todo estaba pauteado.
—¿La grabación fue con público en vivo?
Jorge Rodríguez: Tocamos con público del lugar y llegó más gente a vernos. Eran invitados, aproximadamente un 90% estadounidenses, y el resto eran nuestros compatriotas y familiares que llegaron a acompañarnos y a ver nuestra presentación, donde no se pueden cometer errores.
—Con un extenso repertorio, ¿cómo hacer una selección que demarque su carrera?
Koki Rodríguez: Hubo mucho debate antes de decidir qué presentar porque teníamos que mostrar la cultura amazónica. Nosotros somos un grupo que difunde cultura amazónica y eso teníamos que priorizar. Y claro, también estaban los temas del nuevo disco, así que incluimos dos temas y “La pandilla de Doña Guillermina”, un clásico popular.
Jorge Rodríguez: Mi hijo es el director musical y me decía: “Papá, esto entra, esto otro no va”. Luego de analizarlo yo le daba el visto bueno y de esa forma quedamos en esa lista de canciones que tocamos allá.
Los Mirlos iniciaron hace unos días una gira sudamericana de 14 fechas por Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador y Uruguay. (Foto: Difusión)
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—Su caso fue particular, les pidieron cantar temas adicionales…
Jorge Rodríguez: Sí, el coproductor Félix Contreras, después de que terminamos los 18 minutos de grabación, comenzó a hablar en inglés, y como había varias personas que hablaban ambos idiomas, entendimos su pregunta: “¿Pueden tocar algo más?”. Nosotros no nos negamos, además que era aniversario patrio. Nos pidió que tocáramos dos temas más —“El sonido de Los Mirlos” y “El poder verde”—. Y claro, eso no va a salir en el video, fue solamente para quienes estuvieron ese día presentes.
—Según la tradición del Tiny Desk, ¿qué objetos dejaron para adornar el set?
Koki Rodríguez: Dejamos una banderita peruana, un gorrito mirlómano y una foto de recuerdo de Los Mirlos que se tomó en 1972; ahí se quedará como recuerdo. Incluso, si prestan atención a las sesiones posteriores a julio podrán ver esos detalles en el set. Estábamos ahí, solo había que prestar atención.
—Estuvieron en Coachella, grabaron en KEXP y ahora tienen una sesión en el Tiny Desk. ¿Cuál es el siguiente paso?
Jorge Rodríguez: Estaremos en Chile para arrancar nuestra gira latinoamericana. Luego nos presentaremos en seis países, donde cerraremos esta gira en noviembre, en el festival internacional Rock The Mountain. Gracias a Dios que nos da las fuerzas para seguir con lo que nos gusta y representar al Perú en el extranjero con nuestra música, arte y cultura.
Lo más antiguo, lo más nuevo
Discos de Los Mirlos
“El Sonido Selvático”
Infopesa
Lanzado en 1973, es el álbum debut de la banda y el disco que impulsó su presencia en la escena tropical peruana. Su tema insignia, “El sonido de los Mirlos”, dio título al álbum. En este trabajo, la agrupación comenzó a darle forma al sonido de guitarras eléctricas y ritmos amazónicos que luego identificaría a la cumbia amazónica psicodélica.
“The World Meets Los Mirlos”
Revancha Records y BMG
Su más reciente disco fue publicado a mediados de este año. La producción cruza la cumbia amazónica con distintas escenas musicales. Entre los invitados aparecen Juanes, Bomba Estéreo, Guaynaa, 311, Los Bunkers, Monsieur Periné y LA LOM, además de Rubén Albarrán, de Café Tacuba.
Puntada a puntada
¿Cómo se visten Los Mirlos? por Celeste Pérez
El vestuario que Los Mirlos llevaron al Tiny Desk es parte de una historia que empezó a tejerse mucho antes de esta presentación. La diseñadora peruana Alessandra Durand ya había trabajado con la banda para Coachella y el “World Meets Los Mirlos Tour”, además de vestir a Don Jorge y Koki Rodríguez para los Premios Lo Nuestro, donde ya había incorporado bordados de arte kené en la sastrería de los artistas. En esta ocasión, el reto fue llevar esa identidad amazónica a un escenario global, en una plataforma consolidada como las sesiones de NPR. “Los Mirlos son embajadores culturales de la Amazonía peruana, y el vestuario debía proyectar esa identidad de una manera poderosa y elegante”, cuenta Durand sobre la colaboración.
El proceso creativo partió de una dirección de arte pensada especialmente para el formato. Tras varias reuniones con la banda, desarrolló distintas propuestas hasta definir la paleta y el diseño final. La diseñadora también estudió las presentaciones anteriores del Tiny Desk y sus primeros planos para decidir cómo trabajar los detalles. ¿El resultado? Camisas de lino y algodón peruano, de color crema, con cuello setentero y bordados de maya kené (estilo de diseño geométrico tradicional) realizados a mano por doce maestras artesanas shipibo-konibo del colectivo Shinan Imabo. Una forma más de hacer patria.
Cabe resaltar que cada pieza tomó más de tres meses de trabajo y es única. Aunque todas mantienen una misma dirección visual, cada camisa fue bordada por una artesana distinta. La propuesta incorporó, además, la flor de ayahuasca, paneles verdes y pulseras hechas por las mismas artesanas. Los Mirlos conservaron sus clásicos pantalones verdes, zapatos blancos y collares de huayruro. Así, moda y música compartieron un mismo propósito: mostrar la identidad amazónica peruana en una plataforma internacional con un ritmo incomparable.



