“Gracias por tanto” nos lleva hasta aquella niña tímida de Monserrate que se escondía debajo de la mesa para cantar, la joven que conoció a Augusto Polo Campos y terminó inspirando algunas de sus canciones, la madre que viajaba con su hija Selena y la artista que se negó a expresar su apoyo al gobierno militar de Juan Velasco Alvarado y perdió su espacio en la televisión. También nos presenta a la Cecilia que sobrevivió dos veces al cáncer, que aprendió a salir de relaciones dolorosas y que, después de 38 años, se reencontró con alguien a quien había conocido en su juventud. Hoy comparten una vida juntas. De todos esos recuerdos, y de la decisión de contarlos sin ocultar sus heridas, habla la intérprete con El Comercio.
“He querido que el público conozca al ser humano, a la persona. Que vea que nosotros también tenemos altibajos, alegrías y sinsabores, todo lo que conlleva vivir”, explica.
La idea de escribir sus memorias llegó después de años de sentirse acompañada por el cariño de la gente. Aunque ese afecto siempre estuvo dirigido, principalmente, a la artista que aparecía sobre el escenario. Esta vez quería que conocieran también a la persona que regresaba a casa después de cada función.
No fue sencillo. Reconstruir su vida significó volver sobre episodios que creía olvidados, remover sentimientos y enfrentarse a recuerdos que todavía duelen.
“No sabes cuánto nos ha costado hacer este libro. Fue recordar una y otra vez, revivir momentos que creía olvidados y descubrir todo lo que he vivido y hecho a lo largo de estos 64 años de trayectoria”, comenta.
Entre los capítulos más difíciles de escribir estuvieron los dedicados al amor, en los que recuerda desengaños, relaciones que dejaron heridas y una historia que hoy la hace feliz.
“Creo que recién estoy conociendo lo que es la felicidad. Tiene mucho que ver con la honestidad, con todo lo bueno que una persona puede entregarte. Y a la edad que tengo puedes pensar que esto ya es para el resto de tu vida. Yo lo siento así”, confiesa.
Después de pasar veinte años sin pareja, Cecilia volvió a enamorarse en 2024. No se trataba de alguien desconocido. Era una mujer que había formado parte de su vida muchos años atrás, cuando ambas eran más jóvenes y la cantante todavía no alcanzaba a comprender lo importante que aquella persona podía llegar a ser para ella.
“Era alguien que yo ya había conocido. Era tan valiosa y yo no me daba cuenta. Que después de 38 años nos reencontremos, pasen las cosas así y digas ‘esto es para toda la vida’”, comenta.
Cecilia habla de su relación actual con una tranquilidad que contrasta con las heridas amorosas del pasado. Reconoce que necesitó un tiempo a solas para sanar y volver a empezar.
“He estado mucho tiempo en silencio, sola, para reflexionar, para curarme de otras cosas. Es bueno a veces estar solo, pero no te quedes tanto porque después es bien difícil abrir la puerta”, comentó.
Finalmente volvió a abrirla.
“Es mi amor, es quien me da paz, me da tranquilidad. Es una relación transparente, bonita, honesta. Hemos decidido dejarnos querer”, expresó.
Pero hablar públicamente de su vida afectiva también significa enfrentarse a recuerdos menos amables. Cecilia cuenta que, años atrás, cuando le preguntaron por su bisexualidad, respondió con sinceridad. La reacción de algunos medios la lastimó.
“Solamente dije que sí y eso fue suficiente para que pusieran titulares. Me dieron duro. Ya tenía a mi hija y fueron muy duros conmigo. Yo solamente no quería mentir”, recuerda.
Por eso espera que su libro sea recibido con respeto. Sabe que no podrá evitar las críticas, pero tampoco piensa renunciar a vivir con libertad.
“Ojalá que cuando tengan mi libro en sus manos no sean tan duros y que, si van a hacer una crítica, sea constructiva. Si no, igual voy a seguir viviendo y seguiré siendo feliz. Me dará mucha pena leer cosas feas, pero seguiré viajando y cantando. La música sana”, afirma.
Hoy se siente distinta. Más libre, más segura de lo que quiere y agradecida por la oportunidad de compartir su vida con alguien que la comprende.
“Mi vida es plena. Estoy siendo como quiero ser, mostrándome como soy. No estoy escondiendo nada”, asegura.
En “Gracias por tanto” también están las historias que alguna vez terminaron convertidas en canciones. Una de las más entrañables es la de “Regresa”, composición de Augusto Polo Campos que nació después de una discusión con Cecilia, entonces embarazada de su hija Selena.
La intérprete se había marchado de la casa que compartían. Él decidió buscarla y pedirle que regresara de la manera que mejor sabía hacerlo: escribiendo una canción.
“Fue una discusión y él amorosamente me hizo esa canción. Y si me hace una canción así, ¿cómo no regreso? Tenía que regresar”, contó durante la presentación del libro.
Regresó, aunque aquella reconciliación no significó que sus diferencias desaparecieran. La relación terminó, pero Cecilia recuerda que entre ambos permaneció el cariño.
Las páginas de sus memorias también recuperan su amistad con Chabuca Granda, las enseñanzas de Óscar Avilés y aquellos años en los que tuvo que abrirse camino en una industria que no siempre le ofreció las mismas oportunidades.
Hay episodios significativos, como su participación en el espectáculo de Miss Universo 1982, y otros mucho más difíciles. Uno de ellos ocurrió durante el gobierno militar de Juan Velasco Alvarado, cuando, según relata, fue apartada de la televisión por negarse a expresar públicamente su respaldo al régimen.
“Querían obligarme y yo decía que no, porque no lo sentía, no creía en eso. Un día regresé al canal tranquila, con mi ropa, y me dijeron que ya no podía entrar”, recordó.
También hubo momentos en los que la falta de dinero la obligó a empezar nuevamente. Después de vender sus pertenencias para viajar a Puerto Rico, regresó con su hija sin recursos. Dos camas de una plaza y una caja de cartón utilizada como mesa de noche fueron parte de aquel nuevo comienzo.
Algunos años después, la vida volvió a ponerla a prueba. Enfrentó el cáncer en dos oportunidades y encontró en su fe una fuerza para seguir adelante.
“Yo no creo que una enfermedad tenga que tumbarte a la cama y esperar que vengan a cuidarte. Yo no soy así. Resuelvo de alguna forma. No me puedo quedar así”, sostuvo.
Las redes sociales cambiaron esa percepción. Allí comparte anécdotas, conversa con sus seguidores y se permite mostrar su sentido del humor.
“Siempre he sido muy tímida. Parece que no, pero sí. Mucha gente tenía la imagen equivocada de que era antipática o sobrada. Yo no me siento diva ni nada. Soy igual que todos. Solamente tengo este don que Dios me dio”, explica.
También reconoce que su carrera no habría sido posible sin el público que la acompañó durante tantos años.
La periodista Mónica Delta presentó el libro de Cecilia Bracamonte en conferencia de prensa. (Foto: César Campos)
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