La Unión Europea ha asegurado que no puede intervenir en la decisión de Sony de dejar de producir videojuegos físicos a partir de 2028, alegando que las empresas “son libres de ofrecer juegos y servicios de la manera que consideren oportuna”, siempre que los derechos de los consumidores estén protegidos.
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La compañía de videojuegos anunció a principios de julio que dejará de producir discos físicos para todos los nuevos juegos que se lancen en las consolas PlayStation a partir de enero del año 2028, marcando así el final de una etapa para los videojuegos en CD que pasarán a ser únicamente digitales.
Esta decisión ha desembocado en críticas por parte de la comunidad de jugadores, que han señalado que se trata de un atraso en cuanto a lo que implica para la propiedad, el precio y la conservación de los videojuegos.
Ahora, la Unión Europea se ha pronunciado al respecto y ha asegurado que no puede intervenir en la decisión de la compañía de videojuegos, tal y como lo ha aclarado el comisario europeo de Justicia, Michael McGrath.
Según declaraciones a la prensa recogidas por el medio Irish Mirror, McGrath ha explicado que este tipo de estrategias están amparadas por “libertades comerciales y contractuales”, por lo que las empresas “son libres de ofrecer juegos y servicios de la manera que consideren oportuna”.
Eso sí, ha subrayado que estas decisiones son válidas “siempre que los derechos de los consumidores estén plenamente protegidos de conformidad con la legislación nacional y de la UE”.
Uno de los principales inconvenientes que conlleva la exclusividad de juegos digitales está relacionado con la propiedad del título, y es que, al contrario de cuando se compra un disco, que se puede conservar y usar durante el tiempo deseado, el formato digital solo vende licencias de uso, con lo que los usuarios quedan a expensas de que las plataformas distribuidoras no cierren los servidores o pongan nuevos requisitos para acceder a los títulos ya adquiridos.
Frente a este tipo de acciones surgió la iniciativa de Stop Killing Games en 2024, una campaña que busca resolver la “obsolescencia planificada” de los videojuegos, exigiendo legalmente que las compañías de videojuegos dejen los títulos comprados en un estado funcional cuando finalicen su soporte oficial.
Precisamente McGrath también ha hecho referencia a este proyecto en sus declaraciones, alegando que tuvieron que examinar “una iniciativa ciudadana europea sobre la cuestión de si los juegos deberían seguir estando disponibles después de que se haya lanzado una nueva edición del mismo juego”.
Sin embargo, la Comisión Europea ya emitió su decisión el pasado mes de junio, cuando determinó que no encuentran una base para proponer cambios legislativos que obliguen a los estudios de videojuegos a ofrecer formas de preservar sus títulos tras el cierre de servidores.
A pesar de esta decisión, desde Bruselas hicieron hincapié en promover el diálogo con la industria para diseñar “un código de conducta” voluntario que aborde “cómo gestionar el final del juego”.
Teniendo todo ello en cuenta, por el momento, la Unión Europea no podrá incidir sobre la postura de Sony, que seguirá adelante con el fin de los videojuegos en formato físico para el año 2028.
Cabe destacar que, en este marco, la comunidad de los videojuegos se ha organizado en una nueva iniciativa global llamada ‘Don’t Kill the Disc’, creada en Change.org, donde están recogiendo firmas para pedir a PlayStation que mantenga la producción de discos físicos como una alternativa a la versión exclusivamente digital. Actualmente, esta iniciativa cuenta con 309.736 firmas recogidas.













