Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

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Estados Unidos e Irán anunciaron un acuerdo que puso fin a la guerra iniciada el 28 de febrero. Sin embargo, el cese de las hostilidades no cierra el debate sobre el resultado real del conflicto. Aunque la ofensiva golpeó con dureza objetivos militares, nucleares y energéticos iraníes, y mostró la superioridad militar de Washington e Israel, el desenlace dista de representar una victoria total, pues hay objetivos estratégicos que quedaron pendientes.
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Tras esa firma, se abren 60 días de negociaciones para alcanzar una paz definitiva, un proceso en el que se abordará el tema más espinoso de todos: el futuro del programa nuclear iraní y de sus reservas de uranio enriquecido al 60%, que son unos 440 kilos.
Sin embargo, hasta este momento los objetivos principales de la guerra no se han cumplido. ¿Cuáles eran esos objetivos?
1.- Provocar la caída del régimen de Irán

Un simpatizante de Hezbolá porta un retrato del difunto Líder Supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, durante una concentración en solidaridad con la República Islámica de Irán. (EFE/EPA/WAEL HAMZEH).
/ WAEL HAMZEH
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Empujado por el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, Trump inició la guerra el 28 de febrero con una campaña de bombardeos masivos conjuntos contra Irán. El objetivo principal era derrocar al régimen iraní de los ayatolas.
Ese objetivo podía alcanzarse de dos maneras: mediante la rendición total del régimen, o propiciando una revuelta popular impulsada por los ataques que termine por derrocar al gobierno.
Nada de eso sucedió, a pesar de que el gobierno iraní terminó descabezado el mismo 28 de febrero, con el asesinato en un bombardeo del líder supremo, el ayatola Alí Jamenei. Además, varios dirigentes de la cúpula del poder también murieron en los primeros días de los ataques.
Pero lejos de rendirse, Irán emprendió un sólida respuesta. Cerró el estrecho de Ormuz, desencadenando una crisis energética mundial debido al incremento del precio del barril del petróleo por encima de los 100 dólares. También disparó misiles balísticos y drones contra Israel y contra los países del Golfo aliados de Estados Unidos.
“Si preguntas por qué Israel y EE. UU. aún no han logrado el cambio de régimen, entonces todos han perdido excepto Irán”, señala un artículo publicado por Jerusalem Post tras el acuerdo de paz.
2.- La eliminación del programa nuclear iraní

Las instalaciones nucleares de Irán. (EFE).
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Israel aseguró que Irán estaba a meses de tener la bomba nuclear, y dijo que eso justificaba la guerra. Ya tenía 440 kilos de uranio enriquecido al 60% y estaba cerca del umbral del 90% para conseguir ese objetivo. Entonces, Netanyahu apuntó a acabar con su programa nuclear.
Si bien durante la guerra de los 12 días de junio del 2025 Estados Unidos e Israel atacaron todas las instalaciones nucleares iraníes, e incluso Washington usó bombas antibúnker contra los complejos donde Teherán almacenaba su uranio enriquecido, hoy se cree que ese material no ha sido destruido.
De acuerdo con una evaluación de Jerusalem Post, la guerra habría retrasado, pero no eliminado la capacidad de Irán para desarrollar un arma nuclear, un objetivo que ahora estaría a dos años de distancia. Las negociaciones que comenzarán el viernes podrían extender ese plazo.
Estados Unidos va a buscar que Irán firme un compromiso para renunciar a la bomba nuclear y que entregue todas sus reservas de uranio enriquecido para su destrucción.
3.- El alcance de los misiles balísticos

Iraníes pasan junto a misiles balísticos Sejjil (izq.) y Qadr-H, exhibidos junto a un retrato del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, el 25 de septiembre de 2017, en la plaza Baharestan de Teherán. (Foto de ATTA KENARE / AFP).
/ ATTA KENARE
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La guerra demostró que el mayor peligro actual para Israel es el programa de misiles balísticos de Irán, que es capaz de golpear territorio hebreo. Por ello, un objetivo fundamental de Netanyahu era que se imponga un límite a su alcance, que ronda los 2.000 a 2.500 kilómetros.
La distancia entre Israel e Irán es de entre 1.000 a unos 2.500 kilómetros, dependiendo del punto de lanzamiento del misil y del objetivo. Entonces, para que Irán no pudiera alcanzar territorio israelí con misiles balísticos, el límite tendría que situarse por debajo de los 1.000 km.
Durante las negociaciones, Irán se negó a incluir el tema como parte de un acuerdo para el fin de la guerra.
Una vez firmada la paz, en las filtraciones de la prensa iraní el programa de misiles balísticos de Irán no figura como asunto de negociación para los próximos 60 días.

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ofrece una rueda de prensa en Jerusalén el 15 de junio de 2026, tras el anuncio de un acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán. (EFE/EPA/RONEN ZVULUN).
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Lo que sí consiguió Israel fue degradar la capacidad de Irán de disparar de manera masiva misiles balísticos, una táctica que tiene el propósito de abrumar el escudo antimisiles Domo de Hierro y otros sistemas de defensa para que algunos de ellos alcancen sus objetivos.
Hasta antes de la guerra, Irán tenía almacenados unos 3.000 misiles balísticos, hoy posee entre 500 y 1.000.
Pero tras la firma del acuerdo, nada impedirá a Irán a destinar parte de los 24.000 millones de dólares que se descongelarán para incrementar sus reservas de misiles balísticos incluso por encima de las que tenía antes de la guerra.
4.- Acabar con la influencia regional de Irán

Los militantes de Hezbolá realizan maniobras militares para la prensa en la aldea de Aaramta, en el sur del Líbano, el 21 de mayo de 2023. (Foto de ANWAR AMRO / AFP).
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Israel y Estados Unidos buscaban debilitar la red de aliados de Irán en el Medio Oriente, sus llamados proxis: Hezbolá en el Líbano, Hamás en Gaza, los hutíes en Yemen, milicias chiitas en Irak, entre otros.
Grupos como Hezbolá y Hamas están sumamente debilitados, pero no derrotados y siguen bajo la influencia de Irán.
Jerusalem Post señala que Hamas probablemente acepte algún tipo de desarme parcial para que comience la reconstrucción en Gaza. Actualmente no tiene cohetes y se ha reducido prácticamente a cero su capacidad para amenazar a civiles israelíes. Ha pasado de ser una poderosa y sofisticada fuerza militar a una de guerra de guerrillas como lo fue en la década de 1990.

Un hombre pasa junto a una valla publicitaria gigante que representa al difunto líder iraní, el ayatolá Ali Jamenei, y a su hijo, el líder supremo Mojtaba Khamenei, en Dahiyeh, suburbio al sur de Beirut, el 15 de junio de 2026. (Foto de Anwar AMRO / AFP).
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Mientras que Hezbolá, según Jerusalem Post, pasó de tener 150.000 cohetes a solo 10.000. Pueden amenazar al norte de Israel, pero no al resto del país.
Ahora, tras el acuerdo Irán podría reactivar el financiamiento a Hamás y Hezbolá, pero Jerusalem Post asegura que eso no les ayudará a restaurar sus antiguos poderes, pues Israel no permitirá que se rearmen.
“Claramente Irán ganó”

Esta fotografía ilustrativa, tomada el 4 de junio de 2026, muestra a un hombre viendo en su teléfono móvil la transmisión en directo de un funcionario iraní leyendo un mensaje del líder supremo de Irán Mojataba Jamenei. (Foto de AFP).
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El analista internacional Francisco Belaunde Matossian dijo a El Comercio que el principal ganador con el acuerdo de paz es Irán, porque, a su juicio, Teherán no solo evitó una derrota estratégica, sino que además llega a la negociación final de 60 días en una posición más favorable.
“Claramente Irán ganó”, afirmó. Belaunde explicó que el resultado de la guerra termina acercándose al esquema del acuerdo nuclear alcanzado en el 2015 durante el gobierno de Barack Obama, del que posteriormente se retiró Estados Unidos con Trump.
“Estados Unidos al final queda como un país que ha hecho una guerra para quedarse en la misma situación del acuerdo que se firmó en 2015”, sostuvo Belaunde.
Para el analista, el desenlace deja además a Irán con una mayor capacidad de presión regional. “Irán ahora se siente mucho más con capacidad de generar crisis si es que lo atacan”, señaló, en referencia a la posibilidad de afectar el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz en cualquier momento, y a la percepción de que logró resistir la ofensiva militar.
Respecto a las negociaciones finales, Belaunde sostuvo que el núcleo seguirá siendo el programa nuclear iraní.
“Irán lo que quiere es mantener su derecho a enriquecer uranio para su programa civil”, indicó. Sin embargo, consideró que Teherán deberá hacer concesiones sobre el uranio enriquecido y aceptar restricciones vinculadas al desarrollo de armas nucleares. “Irán tendría que renunciar a desarrollar armas nucleares. Se supone que ese es todo el objeto de la negociación”, afirmó.
No obstante, advirtió que otros asuntos sensibles para Israel quedarían fuera del acuerdo. “El tema de los misiles de Irán, el alcance de los misiles de Irán, que era algo que Israel quería obtener, queda fuera totalmente de la negociación”, explicó.
Belaunde también alertó que el acuerdo no garantiza una estabilidad duradera en Medio Oriente. Dijo que si fracasa la negociación de 60 días, el Medio Oriente podría ingresar en una etapa intermedia marcada por tensiones recurrentes y episodios de violencia controlada, pero no de guerra total.
“Podría haber una situación de ni guerra ni paz”, indicó. Señaló que incluso si se alcanza un acuerdo definitivo “sería una paz muy frágil y en cualquier momento puede derrumbarse”.
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