‘Prefiero que gane Sánchez, porque si se excede es más fácil de sacar’, fue la verbalización de un miedo común entre los indecisos. Era el descarte de la anti política popular: vota por quien te parezca más vacable. No era vacable, en ese supuesto fatalista, Keiko, la cabeza del parlamentarismo de facto que escogió un Tribunal Constitucional y un Defensor del Pueblo a su medida. Este, a su vez, armó el concurso para escoger una Junta Nacional de Justicia ídem. Y las fuerzas del orden la aman. ¡Keiko ahora es presidenta! ¡Ni hablar! La alarma antiautoritaria no deja de chillar.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Esa última narrativa es la que permanece más fresca porque la comprendemos las 3 generaciones. ¿Pero qué tanto asidero tiene en datos y hechos? Empecemos en el Congreso porque ahí arranca todo. En el 2021, Fuerza Popular (FP) decidió no pujar por la presidencia de la mesa directiva, ni en esa temporada ni en adelante.
La razón que daban a quienes se lo preguntábamos es que no querían ‘polarizar’ más al país; pero si lográbamos que se sinceren nos contaban que no querían contaminar sus aspiraciones de gobierno con la mala imagen congresal, como les había pasado en el quinquenio anterior cuando tuvieron mayoría absoluta.
El resto de la derecha tampoco los quería, eh; pero que ellos se adelantaran a dar el paso al costado, ayudó a surgir a lo que se dio en llamar ‘el Bloque Democrático’, junto a Avanza País, Alianza Para el Progreso (APP), Somos Perú y parte de Acción Popular. Renovación Popular (RP), con egos enfrentados en su bancada y un elusivo liderazgo de Rafael López Aliaga, tuvo una presencia intermitente en el ‘Bloque’. Tomen nota de la aspereza celeste, pues va a ayudar a proyectar la dinámica bicameral desde el 26 de julio cuando se elijan a las cabezas de las cámaras.
El cálculo fujimorista no estaba fechado necesariamente en el 2026; sino en una vacancia de Pedro Castillo que se estimaba próxima pero no inmediata. La primera oportunidad no fue empujada por FP, fue pura angurria de Patricia Chirinos, entonces en Avanza País, que hizo que todos corrieran detrás de ella en noviembre del 2021. Hasta que llegó el golpe o harakiri/vacancia de Castillo el 7 de diciembre del 2022, trayendo una complicación fatal que no canceló la opción de Keiko, pero perfiló serísimos problemas de gobernabilidad.
Les menciono solo uno de esos problemas: es cierto que la cúpula naranja estuvo de acuerdo con un adelanto de elecciones, pero también es cierto que su bancada no actuó en consecuencia. Fue torpe e intransigente al acordar con los otros grupos la fecha del adelanto, como si quisieran arruinar el consenso. De hecho, este se arruinó y se dio inicio a la era del poder fáctico congresal. Ese poder existe; pero tiene límites, corresponsabilidades y algunos contrapesos. Ese poder está presente en cada congresista, reelecto o nuevo, ajeno y propio a FP y será un serio escollo para Keiko que ahora, a punto de entrar a Palacio, piensa, ¡cómo no!, que hay que acabar con la farra legislativa que horada al fisco.
No era lo que esperaba
El fujimorismo dejó de ser oposición en el 2022 y se alió a Dina Boluarte. Mantuvo su compromiso de no encabezar al Congreso; pero se acomodó y entornilló en la primera vicepresidencia y en la Comisión de Constitución. Allí lideró una reforma política que no se pensó para gobernar desde Palacio, sino desde y para el Congreso y sus clientelas. Esa brecha les pasará y nos pasará a todos la factura.
FP no reclamó a Dina una cuota ministerial reconocible. Eso se lo dejó a APP, que se excedió con la coartada de ‘bah, la gente igual le va a echar la culpa a FP’ (al final, la gente sí diferenció y castigó a APP hasta hacerle perder la inscripción). Pero FP no se contuvo, ah. Algunos de sus congresistas se las amañaron para participar en el sistema de prebendas de Dina continuado por José Jerí y José María Balcázar; mientras la cúpula se reservó ciertos vetos y consejos en materia económica. Por lo menos un ministro, José Arista, hoy senador naranja por Amazonas, llegó al MEF con venia de FP. Pero el cuoteo, el copamiento y hasta la rapiña, compromete directa y especialmente a APP.
Con Fernando Rospigliosi se rompió la regla de no presidir el Congreso justo cuando más debían evitarlo. Fernando no se lo buscó, sino que quedó por descarte tras la censura a Boluarte; pero tampoco le provocó soltarlo. Probablemente, será quien le ponga la banda a Keiko si es que se aplica a Balcázar la misma exclusión que se le aplicó a Francisco Sagasti en el 2021.

Fernando Rospigliosi rechaza eventual indulto a Pedro Castillo. (Foto: Congreso)
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
FP no quería censurar a Dina, pero tuvo que hacerlo cuando fue retada por RP en un asunto que sí gozaba de reconocimiento ciudadano: ‘echar a la que respondió con frivolidad a la inseguridad ciudadana’. Todo se resolvió en un día y no hubo tiempo de planificar la salida de Rospigliosi ni de convencerlo de que era prudente que diera un paso al costado. Rospigliosi es una gran ironía naranja, subrayada con su clásica carcajada. Keiko lo jaló a fines del 2015 como parte del viraje ‘caviar’ que quedó inconcluso en su campaña del 2016. La broma involuntaria es que el ‘jale liberal’ estaba en un proceso de conversión propia y acabó siendo más extremista, más anticomunista, más pro militar que ellos y, para remate, casi incontrolable.
La censura a José Jerí y la elección inopinada de Balcázar, a pesar de que FP votó en contra y la deploró, se convirtieron en una gran oportunidad. Los censores celestes quedaron burlados y expuestos ante el electorado por su irresponsable maniobra. Allí empezó el declive de López Aliaga en las encuestas y el posicionamiento de Keiko en el primer lugar. Aunque Rospigliosi esté al mando del Congreso, ya es más complicado sustentar que FP manda sobre el gobierno del atrabiliario Balcázar. Igual se dice que Rospigliosi ‘ordenó el pago de los aviones F 16’. En realidad, el presidente del Congreso ‘no lo ordenó’, sino que lo informó en un momento de vacío y caos de poder. Contó lo que sabía por contactos privilegiados que nunca perdió el fujimorismo en el MEF.














