Por Julia Torreblanca, presidenta de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE)
Los primeros 100 días del nuevo gobierno serán clave para sentar las bases del desarrollo del país. Ninguna actividad económica puede desarrollarse plenamente sin seguridad, desde la pequeña hasta la gran minería. Recuperar la confianza exige garantizar condiciones para trabajar, invertir, generar empleo y para el día a día de todos los peruanos.
La minería es una actividad de largo plazo y requiere de instituciones a la altura de ese desafío. Con una competencia por minerales críticos y cartera de proyectos superior a los US$63 mil millones, el país necesita acelerar la exploración y construcción de nuevos proyectos y expansiones. Garantizar la estabilidad política y jurídica, así como fortalecer las instituciones públicas con más funcionarios especializados y tecnología, revisar procedimientos que hoy son barreras burocráticas y simplificar gestiones, sin reducir estándares ambientales o sociales, son pasos indispensables.
La verdadera formalización de la pequeña minería y minería artesanal debe contemplar políticas públicas claras con incentivos adecuados y acompañamiento del Estado. Por otro lado, se debe luchar contra la minería ilegal con una estrategia integral, basada en inteligencia, articulación interinstitucional, recursos, fiscalización, así como plena trazabilidad.
Se requiere del trabajo conjunto con los gobiernos subnacionales para el uso oportuno y adecuado de los recursos provenientes de la minería formal, como es el canon y regalías, a fin de cerrar las brechas de servicios e infraestructura para generar bienestar a la población. Sumando esfuerzos podemos construir un país más competitivo y próspero.














