La sociedad israelí aún trata de digerir la noticia de la inminente firma de un acuerdo preliminar de paz entre Estados Unidos e Irán -cuya negociación se ha prolongado durante tres meses sin la participación de Israel- que está prevista para el próximo viernes en Suiza.
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El viernes se firmará el documento y comenzarán a abordarse asuntos clave como el enriquecimiento de uranio iraní, las reservas existentes y las necesidades nucleares de Irán, que prometen ser los puntos más divisivos de cara a una hipotética luz verde por parte de Donald Trump.
Entre los israelíes con los que pudo hablar EFE este martes, la figura del presidente estadounidense concentra un apoyo notable, en parte por su intermediación para conseguir el regreso de los rehenes de Gaza, pero la gratitud convive ahora con la “decepción” actual por llegar a un acuerdo con Teherán.
“Estoy un poco decepcionado (con Trump), él nos ayudó mucho, pero tiene un gran temperamento y quiere salirse de esto. Ha durado mucho para él”, dijo Erez.
Por su parte, Ido, joven israelí de 24 años, considera que Trump se equivoca al confiar en los iraníes.
“El hecho de que el presidente de Estados Unidos no viva aquí le hace pensar que puede arreglarlo y que todo estará bien. Él habla de paz para todos. Sabemos que no durará”, sentencia Ido.
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Otras como Ana prefieren poner el foco en Netanyahu y, tras su cruce de declaraciones con el mandatario estadounidense, piden al primer ministro israelí “contener su ego”.
“Tenemos que mantener a Estados Unidos con nosotros, tienen mucho poder y espero que Netanyahu vaya con Trump y no por su lado”, expresó la joven, preocupada por los apoyos internacionales de su país en un momento en el que las relaciones personales entre Trump y Netanyahu están erosionadas.
La no inclusión en la negociación del programa de misiles balísticos iraníes o su financiación a entidades satélite en la región -como Hamás en Gaza, Hezbolá en el Líbano o los hutíes- también perturba sobremanera a parte de los israelíes.
En algunos casos, la frustración empuja a algunos, como el pintor y escultor Eli Cohen, a defender que el Ejército israelí arrase el país de mayoría persa.
“Bombardear, una gran bomba que los devuelva al siglo XIV. Dejarlos sin electricidad ni agua. Sin piedad”, repite Cohen, que regenta una galería con obras que fusionan en lienzos y esculturas la bandera estadounidense y la israelí.













