Hoy que ha vuelto a ponerse de moda el “upapá, upapá, Cienciano es el papá”, vale la pena recordar que hace solo unos años los cusqueños malvivían en la segunda división. Que pese a haber ingresado 11 millones de dólares por sus títulos internacionales, en el 2008 apenas poseían “sesenta soles, unas cuantas copas ganadas en sus mejores años de gloria y un televisor LG”, de acuerdo con un reportaje del periodista Pedro Canelo publicado en esta casa editora. Ni siquiera tenían en custodia los trofeos de la Sudamericana y la Recopa. Eran un club a la deriva.
Hoy que ha vuelto a ponerse de moda el “upapá, upapá, Cienciano es el papá”, vale la pena recordar que hace solo unos años los cusqueños malvivían en la segunda división. Que pese a haber ingresado 11 millones de dólares por sus títulos internacionales, en el 2008 apenas poseían “sesenta soles, unas cuantas copas ganadas en sus mejores años de gloria y un televisor LG”, de acuerdo con un reportaje del periodista Pedro Canelo publicado en esta casa editora. Ni siquiera tenían en custodia los trofeos de la Sudamericana y la Recopa. Eran un club a la deriva.
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Sport Boys también estuvo a punto de desaparecer. Como Cienciano, Universitario, Alianza Lima y Melgar, recibió un salvavidas legal del humalismo para no quebrar en el 2012. Sin embargo, mientras los rojos no paran de festejar su clasificación a los cuartos de final de la Copa Sudamericana, los rosados acaban de perder dos puntos por no pagar a tiempo sus deudas con la agremiación de futbolistas.
El ’papá’ aun no ha resuelto por completo sus problemas, pero en los últimos años ha ordenado sus cuentas, sumado activos (posee hasta un hotel) y tiene un plantel competitivo. Boys también ha logrado sumar jugadores de buen nivel como Carlos Zambrano y Luis Urruti, y trabaja con un técnico atrevido como Carlos Desio. La diferencia está en el plano institucional: los diferentes administradores que se han encargado de manejarlo no le han dado estabilidad. Por eso vive en permanente agonía, acosado por problemas económicos, sin un escenario fijo donde jugar y una hinchada que no lo apoya masivamente. En el torneo Apertura apenas atrajo a 59 mil espectadores.
Cienciano. (Foto: Cienciano)
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Boys es la consecuencia viva de la falta de institucionalidad que aqueja a la mayoría de nuestros clubes. A punto de cumplir 100 años de existencia, ha tenido mecenas importantes como el comandante Jorge Labarthe, Alberto Levy o Antonio Cuba, pero en cuanto se agotó la billetera de estos y otros aportantes generosos, las angustias empezaron a carcomerlo.
Otro importante miembro de este desgraciado grupo es UTC, que ha tenido el infortunio de caer en manos de personajes más interesados en ensalzar su presencia política, que en su crecimiento. Del cuadrazo que en los ochenta arrasaba con Jesús Purizaga bajo los tres palos, Leoncio Cervera en el medio y Armando Portilla en el ataque solo queda un tenue recuerdo. La resta de diez puntos que acaba de recibir, también por deudas, prácticamente lo ha sentenciado al descenso.
En los últimos años, el grueso de los equipos de nuestra liga reemplazó a los mecenas por los ingresos por derechos de televisión. Olvidaron la necesidad de mejorar su gobernanza, diversificar sus fuentes de financiamiento y acercarse a la gente. Por eso subsisten a la buena de Dios. Tienen la consistencia de un cascarón.



