En medio del sueño de la Copa Sudamericana y la posible clasificación a cuartos de final, Horacio Melgarejo ha vivido dos meses muy duros en Cusco. La excesiva sanción de un año de parte de la Comisión Disciplinaria de la FPF golpeó muy duro al DT del ‘Papá’, quien buscó ayuda profesional (coaching y un psicólogo) para afrontar mejores situaciones que hasta hace un tiempo no sabía. En medio de ello, su hijo Joaquín ha sido un soporte para él, así como un plantel de jugadores que lo ha dado dentro como fuera del campo. En entrevista con DT El Comercio, el entrenador habla de su liderazgo, gestión de grupo y más.
En medio del sueño de la Copa Sudamericana y la posible clasificación a cuartos de final, Horacio Melgarejo ha vivido dos meses muy duros en Cusco. La excesiva sanción de un año de parte de la Comisión Disciplinaria de la FPF golpeó muy duro al DT del ‘Papá’, quien buscó ayuda profesional (coaching y un psicólogo) para afrontar mejores situaciones que hasta hace un tiempo no sabía. En medio de ello, su hijo Joaquín ha sido un soporte para él, así como un plantel de jugadores que lo ha dado dentro como fuera del campo. En entrevista con DT El Comercio, el entrenador habla de su liderazgo, gestión de grupo y más.
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–Horacio, quisiera hablar de tu liderazgo. ¿Cómo son tus charlas antes de cada partido? ¿Qué mensaje entra en el grupo para tan buenos primeros tiempos de Cienciano?
Bueno, la charla yo la enfoco directamente a la realidad de lo que mis jugadores se merecen, que es transparencia, ir con la verdad, ser respetuoso con ellos y, por sobre todo las cosas, no mentirle. Hay que hacer ver que todo lo que se logró hasta ahora, ellos fueron los actores principales, 100×100. Todo lo que está pasando es por ellos… confiaron en lo que nosotros les planteamos, trataron de hacerlo lo mejor posible y, a partir de ahí, hacerles ver que más allá de que nos estamos enfrentando a equipos con muchísimo presupuesto, con muchísima jerarquía.
Entramos 11 contra 11 al campo y están demostrando un nivel impresionante que, con todo el respeto que se merecen los planteles que estamos enfrentando tanto Sudamericana o en Liga 1, tenemos que jugarle igual a igual. Está visto que están capacitados para hacerle frente futbolísticamente hablando a cualquier equipo. La realidad es esa, la charla va por ese lado, les hago ver todo el sacrificio que hacen de lunes a sábado, el sacrificio que hace su familia y, a partir de ahí, los chicos captan rápidamente porque son muy inteligentes. Luego, entran en la cancha y se ‘matan’ por esta camiseta.
-Lo digo por Succar dijo que en un momento se olvidó que estaba jugando con Botafogo…
Claro, eso es bueno lo que dijo Matías. Sabemos el presupuesto que tiene el fútbol brasilero en Sudamérica. Así como piensa él, lo piensan todos sus compañeros. Yo creo que una de las charlas o dos charlas más retadoras fueron el entretiempo con Lanús y Botafogo. No es fácil calmar esa emoción y euforia. Más allá de que los jugadores son profesionales, antes son seres humanos. Ir ganando 3-0 en el primer tiempo a Lanús, que con eso ya te alcanzaba para pasar, pero todavía faltaban 50 a 60 minutos, todo lo que faltaba todo el segundo tiempo…
Y el otro día primer tiempo de ir ganando 4-0 a un equipo de la jerarquía de Botafogo. En esas dos charlas, teníamos que tener mucho cuidado en las palabras que utilizábamos. Contra Lanús, el mensaje fue que no nos conformemos ni nos metamos atrás, y que vayamos por el cuarto. El otro día contra Botafogo, igual. Tratábamos de mentalizar a los chicos que lo importante era no irnos para atrás para no encajar ningún gol, pero a la vez y lo más importante era seguir buscando hacia adelante para hacer una diferencia un poquito mayor.
Horacio Melgarejo. (Foto: Getty Images)
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-Y también porque has recuperado las mejores versiones de Succar, Garcés, Hohberg, etc.
Desde que llegamos, tuvimos la posibilidad de quedarnos con jugadores que creíamos que lo iban a hacer de la mejor manera, jugadores del plantel del año pasado que se iban a adaptar de la mejor manera a nuestro sistema de juego. A partir de ahí, con chicos que conozco y otros que lo vi jugar o lo enfrenté, tratamos de armar algo importante: desde las funciones que nosotros queremos que cada uno de ellos cumplan, como excelentes personas para armar un grupo fuerte. Yo insisto: el equipo son 11, pero el grupo son todos. El grupo es lo más importante para mí, ahí cada uno, en la puerta del entrenamiento o en la puerta de los partidos, deja lo particular para volcarlo todo por el bien del grupo. No era fácil, Cienciano te manifiesta una exigencia como el fútbol de hoy, que no tiene paciencia, pero sabíamos que hicimos una gran pretemporada de la parte física y todos metieron de su parte el máximo para que salga de la mejor manera.
-Entiendo…
A partir de ahí, sabíamos que nos podía costar un poquito el arranque porque era un sistema nuevo, un entrenador nuevo, un cuerpo técnico nuevo, metodología de entrenamiento nueva, compañeros nuevos y no era fácil enlazar que salgan los partidos como nosotros queríamos en la primera fecha, pero ahora los chicos ya tienen entienden bastante el sistema, las funciones de cada uno, lo que nosotros le pedimos y a cada uno deja el máximo dentro del campo de juego. Yo siempre digo que nosotros perdonamos que puedan jugar mal porque son seres humanos y pueden tener una mala tarde, lo que no negociamos es la entrega. Así que, a partir de ahí, por eso yo creo que los resultados fueron viniendo poco a poco.
-¿Cómo ha podido construir la confianza en este equipo?
Bueno, al final uno en el campo, yo no sé si soy mejor o soy peor o si soy diferente. Hay muchos entrenadores que lo sienten también como yo. Si yo no lo viviría así al fútbol, tengo que agarrar la maleta r irme a mi casa porque me explota el corazón. Es una forma que yo lo siento, que es estar al lado del futbolista, motivándolo… Es mi forma de vivir el fútbol cuando entreno y cuando jugamos. Después soy una persona normal que trata de ser no amigo, pero sí -por decir- ser un padre de los futbolistas. Como grupo técnico, nos ponemos a disposición no solo de lo deportivo, sino lo que necesite mis jugadores con su familia a la hora que sea, pero no para sacar resultados deportivos, sino porque los sentimos así, son seres humanos y somos un grupo.
-Una familia…
Muchos chicos están acá con la familia, señora, hijos, etc. A partir del respeto y de la relación que tenemos con todos, tenemos una gestión de grupo importantísima. Yo puedo ir a comer 10 veces con un futbolista, pero a la hora de entrenar o a la hora de jugar, si le tengo que apretar, si le tengo que despertar, no me tiembla el pulso. Los jugadores son tan inteligentes que ese mensaje o ese reto que le puedo dar, saben que es para el bien del equipo.
-Siente que las críticas son injustas, teniendo en cuenta que Cienciano está en puestos para torneos internacionales para el próximo año y lo que hace en la Sudamericana…
Sí, bueno, una parte de culpa la tengo yo. En su momento, tuve declaraciones que no fueron buenas. Yo creo que eso opacó un poco el gran trabajo que están haciendo los futbolistas, el presidente y lo que es el equipo. Es algo que ya pasó, es algo que pedí disculpas, es algo que ya no quiero hablar más, pero quiero que reconozcan y le den la validez necesaria de lo que están haciendo los futbolistas, el esfuerzo y sacrificio que están demostrando, con una gran personalidad, valentía y un buen juego. A partir de ahora, quiero que se hable más del juego, sea bueno, malo, pero que se hable más del juego que de mis declaraciones pasadas.
-¿En qué aspectos siente que Cienciano todavía puede mejorar?
No somos un equipo perfecto ni mucho menos, eso lo tengo clarísimo. Por ahí, tenemos que tratar de mejorar. Por ejemplo, en el torneo local, hay que ser más eficiente a la hora de ir a jugar los partidos de visitantes, es algo pendiente que tenemos como equipo, pero eso es una responsabilidad mía como entrenador, así que eso yo creo que es un punto que hoy tenemos que mejorar y, a partir de ahí, pequeños detalles que los partidos te van dando ese análisis, para que para que uno mejore porque tiene uno tiene que ser para mí, ¿no? Hay que ser autocrítico y mirar dónde te hace falta mejorar porque si no de esa manera no aprendes.
-¿Quiénes han influenciado en Horacio Melgarejo en su estilo como DT?
Yo jugué a nivel profesional en Colombia, Argentina e Italia. Yo era como un entrenador dentro del campo cuando jugaba, era bastante pesado con mis compañeros, trataba de transmitir lo que decía el DT adentro de la cancha. Cuando llegué a España, me puse a trabajar en una empresa de representación de scouting y video análisis. La gente de esa empresa muy famosa, Paco Casal era el jefe en su momento, me insistieron a que arranque a hacer el curso de entrenador, que pruebe, que ellos creían que me podía ir bien. A partir de ahí, con el apoyo de la familia, tomé el curso de UEFA Pro en Valencia. Un cúmulo de cosas hicieron que yo me dé ese puntazo inicial para arrancar, pero tenía claro que en algún momento lo iba a hacer.
-¿Hasta dónde se atreve a soñar Horacio Melgarejo?
Bueno, soñar, como soñar, uno siempre sueña para arriba, ¿no? En el sentido deportivo, económico, estoy muy feliz en Cusco, estoy muy feliz en Cienciano, estoy en un club espectacular. La dirigencia se está portando conmigo de una forma extraordinaria. Mi cabeza está solo exclusivamente en mejorar en el torneo local, tratando de sumar puntos para que el año que viene juguemos una copa internacional y, bueno, la Copa Sudamericana, el sueño que tiene el hincha, los futbolistas, la directiva, que tiene Cusco, el Perú, hoy por hoy, nosotros estamos representando al país para que lleguemos lo más alto posible… A partir de ahí, Dios dirá hasta donde llegamos, para que Cienciano logre los máximos objetivos.
-¿Ha sentido cómo ha crecido la expectativa del equipo sobre usted y los jugadores?
La verdad que sí. Tengo muchos amigos, muchos conocidos, yo no manejo las redes, todo lo maneja mi hijo, pero me hace llegar los mensajes y el cariño de la gente de todo el Perú: de Lima, Arequipa, Huancayo, Tarma, de todos los lugares del país. Yo soy consciente porque me llamaron de todos lados del mundo, el viernes fue una locura. A los chicos también, comentaban que lo llamaban de todos lados porque no sé cuántas veces pasó, no pasó o si va a pasar, que un equipo peruano le hace 6 goles un brasilero en una Copa Sudamericana.
-Me han comentado que su hijo Joaquín ha sido un gran apoyo en estos últimos meses para usted…
Para mí, mi hijo es un apoyo importantísimo, que él esté acá. Sí, estos últimos dos meses fueron muy duros para mí, pero él estuvo al lado mío en todo momento. Por momentos, risas; por momentos, música; por momentos, discusiones, pero al ratito ya estamos de vuelta.
Yo cometí el error de dar una o dos declaraciones y me empapelaron con esa imagen. Yo sé que no soy así, la gente que me conoce, la gente que convive conmigo, sabe cómo soy. ‘Mato’ por mis jugadores, ‘mato’ por la gente que quiero, ‘mato’ por la gente que es transparente, ‘mato’ en el buen sentido, ¿no? Tuve dos declaraciones que no fueron oportunas, pero, eso tampoco me empapela los 53 años de vida, ¿no? Hice muchas cosas buenas, malas.
-Continúe…
Creo que voy por un buen camino si cambio esas actitudes que tuve con la prensa, ahora estoy tratando con un psicólogo y un coaching para que me ayuden a manejar esas situaciones que hasta hace un tiempo no sabía. Y bueno, a partir de ahí seguir trabajando, seguir mejorando, dándolo todo por Cienciano, tratar de que lleguemos lo más lejos posible. Yo siempre digo que el futbolista vive sus actuaciones y los entrenadores vivimos los resultados.
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