jueves, octubre 15

El tráiler de lanzamiento de “Grand Theft Auto VI” mostró el lado más sexi de la franquicia, con una escena picante entre los protagonistas Jason y Lucía en la ducha. Y aunque este tipo de situaciones se han vuelto más y más comunes en la saga y el resto de los videojuegos en la última década, hubo un momento de que una escena de sexo en un “Grand Theft Auto” causó un enorme escándalo, incluso llegando al propio Congreso de los Estados Unidos.

Estamos por supuesto hablando de “Hot Coffee”, un minijuego oculto en la versión comercial de “Grand Theft Auto: San Andreas” (2004) que permitía a su protagonista, CJ Johnson, tener relaciones sexuales explícitas con sus parejas, acciones en las que el jugador podía interactuar de manera activa.

Ideado por el cofundador y actual presidente de Rockstar Games, Sam Houser, el minijuego formaba parte de su visión para hacer que el simulador de crímenes tuviera más elementos de juegos de roles y además transgrediera las expectativas de sus jugadores, algo que chocó con la realidad más mundana de que implementar una actividad como esta pondría al juego en la categoría de Solo para Adulto en la mayor parte del mundo en la que se encuentra el contenido explícitamente pornográfico.

Sin embargo, debido a que la decisión de no incluir este contenido se tomó poco antes de la salida del juego, este no fue eliminado del código, sino sellado de manera que fuera inaccesible para los jugadores, condenado al olvido.

Y ahí se habría quedado, si no hubiera sido por un grupo de entusiastas a la programación que incluían a un neerlandés de nombre Patrick Wildenborg, conocido en la web como PatrickW, quienes descubrieron el código para el minijuego en diciembre de 2004, pero su trabajo para restaurarlo fue dificultado debido a que se trataba de una versión para consolas, más difícil de modificar.

El lanzamiento de la versión para PC de “GTA: San Andreas” el 7 de junio de 2005 les dió la perfecta oportunidad para habilitar el contenido, lo que hicieron mediante una modificación lanzada el 9 de junio a la que bautizaron como como “Hot Coffee” (“Café caliente”), una referencia al conocido eufemismo para las relaciones sexuales y a la raza del protagonista de “GTA: San Andreas”.

La reacción no se hizo esperar mucho, con padres de familia y políticos apuntando por el blanco fácil que era la industria de los videojuegos. Pero pronto subió a las ligas mayores cuando en 8 de julio de 2005, la Entertainment Software Rating Board (ESRB), entidad responsable de la clasificación por edades de los videojuegos en Estados Unidos, anunció una investigación para determinar si Rockstar había incumplido sus reglas al no revelar la existencia del material. El organismo advirtió que la confianza de los consumidores dependía de que las clasificaciones reflejaran adecuadamente el contenido de cada producto.

Como consecuencia de la investigación, el 20 de julio el ESRB retiró la clasificación original de San Andreas, que lo consideraba apto para mayores de 17 años, y le asignó la categoría AO (Adults Only), lo que tuvo consecuencias inmediatas para Rockstar Games y su empresa matriz Take-Two Interactive, que debieron pagar los costos por la retirada de los juegos de las estanterías y la sustitución de los juegos ya vendidos. Esta nueva clasificación se mantuvo hasta que la compañía ofreció un parche para la versión de PC y publicó una nueva edición de San Andreas sin el contenido controvertido, lo que permitió recuperar la clasificación para mayores de 17 años.

No fueron los únicos problemas que sufrieron las compañías por el gobierno de Estados Unidos, y el 28 de julio del 2005 congresistas votaron por que se abriera una investigación Comisión Federal de Comercio (FTC por sus siglas en inglés) en torno al escándalo, acusándolas de no informar adecuadamente a los consumidores sobre el contenido en sus discos.

Esta se extendió hasta junio de 2006, cuando el ente gubernamental anunció un acuerdo que obligaba a Rockstar Games y Take-Two a “divulgar de manera clara y destacada en el empaque del producto y en cualquier promoción o publicidad de juegos electrónicos el contenido relevante para la clasificación, a menos que dicho contenido ya se haya divulgado suficientemente en presentaciones previas ante la autoridad de clasificación”, con cualquier infracción sancionada con una multa de US$11 mil.

El FTC declinó multar a las compañías por “Hot Coffee”, señalando que ya habían incurrido en pérdidas de US$24,5 millones por sus acciones para retirar las versiones originales del juego.

En la actualidad, el caso de “Hot Coffee” marca un hito en la historia de videojuegos no solo sobre el poder que los ‘mods’ podían tener en los juegos, sino también qué contenido era o no aceptable para la industria en esa época. Son límites que han sido transgredidos, con juegos posteriores como “Mass Effect”, “Baldur ‘s Gate 3” mostrando y el propio “Grand Theft Auto V” mostrando también escenas sexuales, pero quizás ninguno con la interacción que aquella taza de ‘café caliente’.

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