Llamamos “miembro fantasma” a la sensación de que una extremidad amputada sigue conectada al cuerpo. Se manifiesta con hormigueos o dolor. Las áreas neuronales siguen generando señales a pesar de la ausencia física del miembro. Para la escritora uruguaya Fernanda Trías, lo mismo sucede con la memoria. En uno de los relatos de su libro presentado en la FIL Lima, una mujer se golpea la cabeza y sufre de amnesia: partes de una relación amorosa caen en el olvido. Y a través de la escritura, ella va dando cuenta del hormigueo producido por los recuerdos ausentes.
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—En “Miembro fantasma”, una escritora intenta recuperarse apelando a la escritura. Y en otros cuentos mantienes esta idea del escritor “en observación”, analizando cómo opera su pensamiento, su imaginación, incluso parodiando su imagen tradicional. ¿Cuál es el lugar actual del escritor?
Las grandes narrativas protagonizadas por escritores siempre han venido de la mano de autores varones. ¿Qué escritora recuerdas que haya escrito un libro memorable cuyo protagonista sea una escritora? No me viene a la mente ninguno, excepto los autobiográficos, como los de Marguerite Duras. Pero, en general, la tendencia viene de la reflexión que los escritores han hecho sobre el propio oficio. Y me puse a pensar por qué las escritoras no tenemos ese interés. De alguna manera, sentimos que ser escritor es algo que se hace desde lo masculino, y piensas que te has metido en terreno ajeno. Por supuesto, eso tiene que ver con una construcción cultural, del momento histórico que nos tocó vivir. A partir de eso, quise ironizar, desacralizar, deconstruir la figura del escritor, sacarlo de esos lugares comunes de la tradición literaria y ver cuántas maneras existen de ser escritor o escritora. A lo largo de mis cuentos, pienso el oficio desde lo que es realmente la escritura: lidiar con los propios miedos, el fracaso, la soledad, las grandes preguntas.
—Hoy el gremio tiene encima como espada de Damocles la inteligencia artificial generativa. ¿Nos llevará a pensar un nuevo lugar para los autores?
Probablemente, en la medida en que la inteligencia artificial sea capaz de ser hiperproductiva. Yo siempre fui muy crítica de la hiperproducción, de la industria que te presiona a que produzcas. Fui discípula de Mario Levrero, y siempre entendí mi vínculo con la escritura como él lo entendía: por fuera de las exigencias de producción. Él decía: “La única manera de resistirte a las exigencias del mercado es no pertenecer a él. Siempre hay que mantenerse como un escritor amateur”. Yo no tengo el miedo de que la IA reemplace a los escritores. Tal vez lo tenga el escritor que viva de escribir géneros y fórmulas. Lo que intento hacer es una artesanía que pasa por proponer una experiencia estética a partir del trabajo con el lenguaje.
—Desde lejos, se tiene una visión de la literatura uruguaya muy ligada a Benedetti, y a su libro “Montevideanos”, y su visión de un país de oficinistas, donde la burocracia alcanza niveles de absurdo. ¿Hasta qué punto tu país se ha sacudido de ese estereotipo?
Ha cambiado muchísimo. Yo me fui de Uruguay en 2005, y la transformación del Uruguay desde entonces ha sido brutal. Un día volví a Montevideo y sentí que no reconocía la ciudad. Son cambios lentos, pero que están transformando el país. Hay luchas entre lo viejo y lo nuevo, como sucede en todas partes. Sin embargo, sí siento que hay algo en la idiosincrasia uruguaya que valora la medianía. Es una identidad que se construye en contraposición a los argentinos. A toda esa expansividad del porteño le oponemos una calma que llevamos con orgullo. Y ese orgullo por la estabilidad a veces se confunde con medianía. Más que Benedetti, a mí me interesa como escritor Onetti, que también trabajó el tema de la medianía, la grisura, el temor al fracaso. Todo eso representa mucho la uruguayidad. Sin duda, el país ya no es tan gris, hay más diversidad traída por la migración, venezolana y cubana especialmente. En mi trabajo como escritora tuve que abrazar la mezcla, porque llegó un momento en que la mezcla me constituía. No podía dejar mi escritura ajena a lo que me había convertido al vivir en otros países.
“Miembro fantasma”
Autor: Fernanda Trías
Editorial: Páginas de espuma
Año: 2026
Páginas: 148




