Amanda Miguel cantó “Él me mintió” mucho antes de saber cuánto podía doler una mentira de amor. Cuando grabó aquella canción que terminaría convirtiéndose en una de las más emblemáticas de su carrera, era joven y aún no había vivido algunas de las heridas que años después harían que cada palabra sonara diferente.
Amanda Miguel cantó “Él me mintió” mucho antes de saber cuánto podía doler una mentira de amor. Cuando grabó aquella canción que terminaría convirtiéndose en una de las más emblemáticas de su carrera, era joven y aún no había vivido algunas de las heridas que años después harían que cada palabra sonara diferente.
“Todos los días la canto de distinta manera, según mis experiencias, mis recuerdos y mis memorias”, aclara. “Quizás cuando la grabé ya me habían mentido y ni me había enterado”, comenta con una sonrisa pícara.
Han pasado más de cuatro décadas y “Él me mintió” sigue encontrando nuevas voces que la hacen propia. Muchas pertenecen a mujeres que ni siquiera habían nacido cuando Amanda Miguel la grabó, pero que reconocen en esa historia de desamor una emoción todavía vigente.
De allí nace el nombre de su actual gira, “Él me mintió World Tour 2026”, con la que llegará a Lima el próximo 21 de noviembre para presentarse en el Anfiteatro del Parque de la Exposición. Lo hará acompañada de su banda y con un repertorio que recorrerá las canciones que la convirtieron en una de las voces más reconocibles de la balada latinoamericana.
“Yo soy la reina de las despechadas. Por eso la elección”, asegura.
Mucho antes de que el empoderamiento femenino se instalara en la conversación cotidiana, Amanda Miguel ya cantaba a mujeres que reclamaban, sufrían, se enfurecían y también sabían irse.
“Mis letras son intensas. No canto ninguna canción de ‘arroz con leche, me quiero casar’. Todas tienen un trasfondo de reclamo”, afirma. Y añade: “No he sido migajera con mis canciones ni lo soy personalmente. Soy una mujer muy clara: es sí o no”.

Amanda Miguel sigue llevando al escenario canciones que convirtieron el desamor, la fuerza y la vulnerabilidad en parte de su sello artístico. (Foto: Iván Flores & Germán Nájera / Weshootmuch)
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Esa intensidad terminó convirtiéndose en una de sus señas de identidad. Sin embargo, los años también cambiaron la forma en que Amanda se acerca a esas mismas canciones.
“Como interpretaba en los ochenta no interpreto ahora. Ahora soy otra persona, con muchísimo más carácter”, reconoce.
Amanda está convencida de que la música puede convertirse en refugio cuando alguien atraviesa una pérdida, un desamor o, simplemente, necesita sentirse menos solo.
“Uno, cantando, puede servirle a la gente para crecer, madurar, ser más feliz, sentirse acompañado. Sé que mucha gente escucha mi música porque se siente acompañada. Y cuando voy a un show, ellos van y yo también me siento acompañada mientras canto”.
Después de la muerte de su esposo, Diego Verdaguer, en enero del 2022, subir al escenario dejó de ser natural para Amanda Miguel. Ambos tenían prevista una gira y, tras la enfermedad del cantante, los planes cambiaron abruptamente.
“Al principio no pude continuar. Necesitaba llorar más que cantar. Y llorar te prohíbe cantar. Se te hace un nudo en la garganta horrible cuando te emocionas. Pero hay que aprender a dejarse llevar, agradecer mucho y seguir adelante. Los amores del alma ya no están para abrazarlos ni besarlos, pero están en el corazón. Ahí se quedan vivos”. reflexiona.
Hoy recuerda a Diego desde la ausencia, pero sin quedarse detenida en ella. Su familia, sus nietos y la música la ayudaron a seguir.
“Soy muy feliz. He encontrado mi camino ahí”, asegura. “Voy, canto y la gente me llena el alma y la batería para seguir cantando 50 años más”.
Amanda también recuerda una etapa en la que su carrera quedó en pausa. Fue en los años ochenta, cuando quedó embarazada de Ana Victoria. Según cuenta, la industria no vio con buenos ojos la noticia: su imagen estaba asociada a una figura sensual y la maternidad parecía chocar con lo que entonces se esperaba de una estrella.
“Cuando quedé embarazada de Ana Victoria me discriminaron bastante”, afirma. “La compañía dejó de apoyarme por completo”.
Amanda decidió alejarse durante los primeros tres años de vida de Ana Victoria. Retomar su carrera no fue fácil.
“Regresar me costó un montón”, reconoce.
Hoy, al ver a su hija criar a sus propios hijos sin dejar de trabajar, siente que aquella elección valió la pena.
Durante décadas, el cabello negro de Amanda Miguel fue parte de su imagen. En la pandemia dejó de teñirlo y decidió conservar sus canas.
“Vi crecer mi pelo blanco y pensé: ‘Qué hermoso’. Ya no me lo pinté más”, explica. “Trato de no trasnocharme, no enfriarme y no cansarme de más. Todo eso se paga”.
Amanda acaba de grabar “Me haces bien” junto a uno de sus nietos y trabaja en un álbum de folclore latinoamericano titulado “Yo soy Amanda Miguel”. También tiene en marcha producciones registradas en el Auditorio Nacional y colaboraciones con artistas de generaciones más jóvenes.
A estas alturas, no parece interesada en demostrar que puede seguir siendo aquella Amanda de los ochenta. Prefiere ser la de ahora.
“Estoy feliz. Estoy contenta, tranquila. Tengo gente que me acompaña y que amo”, dice.
Amanda Miguel cantó junto a su nieto Lucca Miguel en una emotiva versión del tema «Me Haces Bien». (Foto: Iván Flores & Germán Nájera / Weshootmuch)
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Después de 46 años de carrera, todavía quiere cantar, acompañar y sentirse acompañada. Y cuando vuelve a interpretar “Él me mintió”, la canción conserva la misma intensidad, aunque ella ya no sea la misma mujer que la grabó.



