Antes de ser el León de la cumbia, antes de que el público lo llamara ‘El Duque’, ‘Benjamín’ o por cualquier otro nombre que la actuación le fue dando, André Silva tuvo en “Misterio” su primer personaje importante: ‘Freeman’. Casi 25 años después, su carrera ha crecido con retos cada vez más exigentes. Pasó del drama a la villanía, del canto al baile, del entrenamiento militar al humor y, ahora, a la poesía.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
No es su primera participación en una obra de Shakespeare. Ya había hecho “Otelo”, también bajo la dirección de Gamarra. Pero aquella experiencia estaba atravesada por la oscuridad de los celos y el peso del drama. Esta vez, dice, la consigna es otra: jugar.
“En este caso jugamos muchísimo. Esta obra nos permite eso, entregarnos, proponer, divertirnos. Jean Pierre es un director que tiene muy claro lo que quiere hacer, pero también nos deja ser libres en escena”, señala.
Para Silva, el mayor desafío está en el texto. Shakespeare no se sostiene solo en la belleza de las palabras, sino en la precisión con que deben llegar al público.
“Lo más difícil de ‘El sueño de una noche de verano’ es entenderla. Es una obra compleja, necesita un estudio particular del texto. Hay mucha musicalidad en lo que se dice. Tiene que sonar bien y, a la vez, se tiene que entender”, explica.
Esa búsqueda confirma una idea que atraviesa toda su carrera: actuar no es únicamente interpretar, sino aprender. Aprendió canto para convertirse en el León de la cumbia. Durante un año se preparó con la maestra cubana Isabel Iñigo, porque el personaje exigía no solo parecer cantante, sino sostener ese universo desde la verdad. También entrenó baile con un coreógrafo colombiano vinculado a “La reina del flow”, porque había que moverse de forma creíble para la cámara.
“La gente cree que soy cantante y que pertenezco a un grupo de cumbia, pero no. Tuve que prepararme bastante”, cuenta.
Esa preparación abrió otros caminos: “La ópera de los tres centavos”, donde cantó en vivo, y ahora esta nueva puesta en escena, donde también vuelve a cantar.
“Las cosas se van uniendo en el destino increíblemente. Uno se va preparando y luego utiliza esa herramienta como actor”, reconoce.
LEE MÁS: “Fue el momento más feliz de mi vida”: Bruno Ascenzo habla de “Flores en las nubes”, su boda y la vida que no quiere volver a perderse
También hubo personajes que le pidieron cuerpo, resistencia y técnica. En “Chavín de Huántar”, por ejemplo, interpretó a un personaje inspirado en una persona real y tuvo que entrenar durante dos meses con fuerzas especiales del Ejército. Usó armas verdaderas, equipamiento pesado y aprendió movimientos militares.
“Al principio decía: ‘¿Para qué ensayamos tanto?’. Pero luego entendí que era necesario, porque cuando rodamos eso ya no era una limitación. Nos permitió preocuparnos por contar bien la historia”, reconoce.
Fuera de escena, el fútbol sigue siendo parte de su historia. En Once Machos FC, equipo amateur integrado por actores, exjugadores y comunicadores, Silva participa en encuentros con fines sociales. El grupo, conformado por cerca de 30 jugadores, ha recorrido distintas zonas del país e incluso ha llevado su propuesta al extranjero.
“Organizamos encuentros y apoyamos a personas que trabajan por sus comunidades. Vamos a su barrio, hacemos una actividad, jugamos fútbol con ellos y buscamos donaciones para que puedan seguir ayudando a más personas. Lo maravilloso de esto es que nos da la posibilidad de hacer lo que nos gusta y también ayudar”, comenta sonriente.
Y aunque el fútbol sigue ocupando un lugar importante en su vida, fue la actuación la que terminó marcando su camino. Para André, actuar no es solo una profesión, sino también una necesidad. Lo soñó, lo estudió, lo ejerce y todavía lo mira como un territorio en construcción. Pero esta etapa ya no está marcada solo por los personajes y los ensayos, sino también por una búsqueda más personal.
“Es una etapa maravillosa, de mucho descubrimiento. Estoy aprendiendo a darme un poco más de valor a mí mismo. Ahora que ya no estoy grabando, tengo más espacio para disfrutar de mi familia, de mí, de hacer lo que me gusta: ver una película, leer, quedarme en silencio, meditar. Creo que estoy en un momento de autoconocimiento muy importante”, afirma.
Aunque su carrera le ha exigido esfuerzo y entrega, Silva asegura que aprendió a equilibrar el trabajo con su vida personal. No siente que haya tenido que sacrificarlo todo para llegar hasta aquí.
“Nunca he dejado de hacer las cosas que me gustan, ni de estar cerca de mi familia, de mis hermanos, de mi papá. Uno tiene que encontrar los espacios para llenar esos otros vacíos que también tiene. Porque no todo en la vida es trabajo”, concluye.
El Dato:
«El sueño de una noche de verano» va desde el 13 de junio en el Teatro Británico. Las entradas en Joinnus








![“Creo que la serie [de Netflix] va a sorprender mucho”: Raphael habla de su renacer, su regreso a Perú y del futuro que ve con ilusión “Creo que la serie [de Netflix] va a sorprender mucho”: Raphael habla de su renacer, su regreso a Perú y del futuro que ve con ilusión](https://i3.wp.com/elcomercio.pe/resizer/v2/VGA5TRKX2VFQ3CXQKP5P3MX4KQ.jpg?auth=b8e2e4322902d56f01dbf49ca1222866e3967f971248b4e3e035c3de101dcee1&width=980&height=528&quality=75&smart=true&w=1024&resize=1024,1024&ssl=1)




