miércoles, agosto 12

Han pasado 40 años, pero aquel Argentina-Inglaterra del 22 de junio de 1986 todavía tiene historias por contar. El gol de la “Mano de Dios”, la corrida imposible de Diego Maradona para el 2-0 y la posterior reacción de Gary Lineker son imágenes que pertenecen a la memoria colectiva del fútbol. Sin embargo, “El Partido” propone mirar ese encuentro desde otro lugar: uno que no se queda únicamente en los 90 minutos y que intenta entender todo lo que había detrás de aquella tarde en el Estadio Azteca.

Han pasado 40 años, pero aquel Argentina-Inglaterra del 22 de junio de 1986 todavía tiene historias por contar. El gol de la “Mano de Dios”, la corrida imposible de Diego Maradona para el 2-0 y la posterior reacción de Gary Lineker son imágenes que pertenecen a la memoria colectiva del fútbol. Sin embargo, “El Partido” propone mirar ese encuentro desde otro lugar: uno que no se queda únicamente en los 90 minutos y que intenta entender todo lo que había detrás de aquella tarde en el Estadio Azteca.

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Juan Cabral y Santiago Franco, directores del documental, llegaron a Lima para presentar la película que inauguró el 30 Festival de Cine de Lima PUCP. En sus dos funciones, la cinta encontró una respuesta que, según cuentan sus realizadores, confirmó que la historia podía trascender generaciones y fronteras. Porque “El Partido” no solo reconstruye uno de los encuentros más recordados de la historia de los Mundiales: también explora la relación entre Argentina e Inglaterra, el peso de la Guerra de las Malvinas y, sobre todo, la posibilidad de mirar al rival y entender su dolor. “Es el partido más icónico de la historia”, sostienen sus directores. Y esa es, precisamente, la tesis sobre la que construyeron los 91 minutos de la película.

—¿Cómo han estado en estos días en Lima? ¿Es la primera vez en Perú?

Juan Cabral (JC): Recontentos. Es mi primera vez en Lima, si.

Santiago Franco (SF): En mi caso no, yo ya vine un par de veces a filmar algunas publicidades hace un tiempo, pero sí es la primera experiencia relativa a lo que tiene que ver con el Festival de Cine de Lima.

—“El Partido” fue el documental que inauguró el Festival. ¿Cómo vivieron ese día?

JC: Fue muy especial. Personalmente lo disfruté un montón. No veía la película hace un tiempo y mientras iban presentando, porque era la inauguración del Festival, uno va entendiendo un poco el contexto porque era el aniversario 30, mostraron un corto documetal con toda la historia, entonces sentimos un pco de presión porque queríamos estar a la altura. Y creo que la película realmente logró tocar fibras porque sentía la sala muy viva. Hay partes graciosas, otras emotivas. Hay partes muy emotivas que te deja llorando. Había mucha gente muy conmovida de un partido que uno se preguntaba al inicio si iban a conectar con algo que pasó hace 40 años, pero es ahí donde te das cuenta el poder de la historia, del por qué nosotros elegimos hacer esta película que excede totalmente el fútbol, el juego llega hasta la guerra y el que somos como seres humanos ahí en el corazón de la película.

—La película se inspiró en el libro “El Partido” de Andrés Burgo. Sin embargo, ¿qué de diferente nos puede traer la cinta?

SF: Esta pregunta se responde con otra pregunta casual que surge en la primera reunión que tenemos con Andrés (Burgo), cuando nos acercamos a conversar con él para charlar sobre los derechos del libro. Y es la pregunta con la que abre la película. Hay una placa que dice: “¿Cuándo empieza un partido? ¿Cuándo termina?”. Estas dos preguntas surgen de nuestra charla con él y de alguna manera se manifiesta en la película, a diferencia del libro, expandiendo un poco más el contexto porque el libro de Andrés es una crónica de ese 22 de junio del 86, extremadamente detallada, con un montón de gemas ocultas y datos que uno quizá no sabe. Da un poco de contexto previo del lógico antecedente de la guerra de Las Malvinas y un poquito del posterior, pero nuestro documental expande eso de una manera casi extrema. La película arranca con esas dos preguntas y luego hay una secuencia de testimonios en las cuales los protagonistas, entre ellos Maradona, Bilardo, Gary Lineker, que es narrador de la película, dicen que esto es solo fútbol y nada más, que no hay que mezclar las cosas, es solo fútbol y punto.

—Esa frase la trajo a la actualidad Lionel Scaloni en la previa del Argentina-Inglaterra del Mundial 2026…

SF: Sí, dice prácticamente lo mismo. Y la película propone un viaje que arranca 225 años antes del partido, cuando hay un conquistador llamado John Byron que llega a unas islas, pone una bandera y ahí da el inicio a un conflicto geopolítico que dura hasta el día de hoy. La película hace un viaje muy dinámico, entretenido, contando un poco las idas y vueltas de las historia de estas dos naciones, desde ese inicio hasta la invención del fútbol, las invasiones inglesas a lo que era el virreinato del Río de la Plata en el 1800, los intercambios culturales que existen entre Argentina e Inglaterra, un antecedente previo a la guerra de Las Malvinas que es cuando llega a la Argentina y hay una foto increíble entre Diego y Freddie Mercury intercambiando camisetas y un año después el antecedente más potente al partido que es, por supuesto, la guerra de Malvinas. Todo eso no está directamente en el libro, pero sí de alguna manera se exuda dándole el contexto y la potencia que tiene el encuentro en sí. Pero para nosotros era importante narrar esa historia como generar esa olla de presión de una forma muy dinámica y entretenida, como para darle la entidad necesaria a la premisa que es el título de la película. Este es el partido más icónico de la historia y la película se llama “El partido”. Es casi una tesis.

JC: Te sumo también con otra de las cosas que se monta por sobre el libro es que nosotros logramos que jugadores de ambos equipos se juntaran y se juntan un terreno neutro, no los cruzamos de una y vemos el partido a través de ellos y le vamos mostrando toda esta historia que excede el partido a través de ellos. Entonces, para alguien que no sabe nada del partido o no le interesa el fútbol, te atrae y te sumerge en una historia humana con tipos de filmados, increíbles en el sentido de que los capturamos como si fueran gladiadores romanos en blanco y negro, y todo lo que es archivo está color con una restauración.

—¿Qué tan difícil fue la realización de la película?

JC: Nosotros nos pusimos la lista de los mejores documentales que habíamos visto, después una lista de documentales deportivos. Está Senna que, si no sabes nada de Fórmula 1, te metes totalmente igual. O The Last Dance de Michael Jordan que también se entiende aunque no sepas de básquetbol. Nosotros queríamos competir ahí en esas ligas. Y cuando empiezas, no sabes si vas a poder conseguir a los jugadores, el material, la música de Queen. La verdad es que todo ese engranaje se fue formando.

—¿Por qué la película dura 91 minutos?

JC: Porque el partido duró 91 minutos. Queríamos respetar esa cábala muy bilardista y lo consigue. Y cuando nos invitan para el Festival de Cannes confirmamos que la película está a un nivel técnico, emocional y de relato muy alto. La película tiene algo muy simple y muy humano que tiene que ver con el juego versus toda la tragedia que hablábamos de las guerras que lo hace algo muy relevante al día de hoy, de que seguimos tratando de resolver situaciones a través de la fuerza y del conflicto. Es increíble lo ridículo que a veces es el ser humano.

—¿Cómo lograron que tanto contexto político y futbolístico quede plasmado en 91 minutos?

JC: La dinámica a veces es como una pincelada porque puedes contar diez años de historia en una frase. También pensamos en las generaciones nuevas que por ahí no saben nada, entonces tienes que traerlos de un modo dinámico, es apasionante y está lleno de humanidad de este personaje que es Bilardo, que si no lo conoces es un técnico hiper obsesivo argentino, muy gracioso, era un doctor encima. El partido se juega en un lugar donde hay altura, entonces está la estrategia del equipo argentino que viaja dos semanas antes, es el primero en llegar a México para ese Mundial y también ves el costado inglés, que es Bobby Robson, que es un tipo super carismático. Y estas dos ideologías, estas dos super naciones de fútbol llegan ahí con todo ese peso político y entran los 22 jugadores cuando llega el momento en la película que está sonando la música de Queen, y uno atraviesa el capítulo de Malvinas, de la creación de las tarjetas amarillas y rojas, y todo eso concatena en ese ojo de tormenta perfecto que es el partido y sucede algo como extraordinario ese día que es una novela casi de Shakespeare porque hay traición, injusticia, belleza, milagros, hay algo que es una gema muy linda que es algo que se llama “La nuca de Dios”, que es una salvada defensiva de Julio Olarticoechea, que es algo medio olvidado en el partido, pero está retratado de un modo muy lindo. Y Lineker, cuando ve ese capítulo, genera como unas emociones realmente muy lindas.

Juan Cabral y Santiago Franco, directores de El Partido, la película. (Archivo personal)

/ Renato Pajuelo

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—¿Les fue complicado juntar a los jugadores, sobre todo a los ingleses?

SF: Hacer una película de cualquier estilo es como la necesidad de una concatenación infinita de milagros, favores y de un equipo maravilloso dando el cien por ciento de su energía y su talento volcado a conseguir cosas que son a priori imposibles. Juan (Cabral) tenía el anhelo desde el inicio de cuando me invita al proyecto de unir a ambos equipos. En las primeras charlas, mientras nos preguntábamos cómo conseguiremos todo, aparece la figura de Flora Fernández Marengo, productora de la película, quien se puso esa misión pretenciosa al hombro. Gary Lineker es una de las figuras mediáticas relacionadas al fútbol más importante de Gran Bretaña y uno de los más importantes del mundo. Tiene uno de los podcast de fútbol más popular del mundo. Entonces, realmente estamos hablando de una celebridad. Y Peter Shilton es la némesis de Maradona para los argentinos. Casi la representación del imperialismo, por decirlo de alguna manera.

—Son dos de los jugadores ingleses que más hablaron a lo largo de su carrera de aquel partido…

SF: Sí, por ende, era difícil convencerlos de que se sumen a este proyecto. Ahí comienza la gestión de Flora, lógicamente, y en una serie de llamadas, Juan logra mostrarles el costado que estábamos buscando. Cuando se dieron esas charlas previas, tuvimos la oportunidad de compartirles algunos capítulos, como por ejemplo el que te mencionaba de Queen en Argentina y Diego Maradona. Y ambos dos, tanto Gary Lineker como Peter Shilton, descubrieron que había un costado novedoso en lo que estaban viendo. Una de las preguntas que no hicieron al inicio fue: ¿Qué de nuevo nos pueden mostrar? Y ni los argentinos habían visto esta historia desde el punto de vista inglés, ni los ingleses desde el punto de vista argentino, lo cual es llamativo. Unir esas dos visiones le da la entidad coral y está a la altura de la premisa de que este es el partido más icónico de la historia.

—¿Cómo fue el trato con los otros jugadores ingleses? ¿Hubo predisposición a recordar un partido que perdieron?

JC: A Lineker le gustó mucho realmente le eh él también apoyó el proyecto. Nosotros le dijimos que no queríamos manipular su discurso sino darle una entidad total al otro lado porque sería inútil hacer una película de argentinos para argentinos. Para mí tiene mucho valor que llega al Festival de Cine de Lima y que el espectador entre al cine y entienda humanamente a Shilton, lo que le pasa, lo que siente él sobre esa injusticia de la “Mano de Dios” del Diego, ver su costado humano que está ofendido porque Maradona no se le acercó, no tuvo unas palabras y sientes su dolor. lo puedes entender como ser humano, empatizar con el otro y también puedes entender al argentino que a veces es medio insoportable y demás. Pero también puedes entender el dolor de Las Malvinas, puedes entender de que no somos tan disímiles eh los seres humanos. La película en el fondo va hacia eso.

—¿Cuánto tiempo les tomó la realización de la película?

JC: Dos años desde que Andrés Burgo le regaló el libro a Santi.

SF: De edición pura arrancamos en febrero del año pasado y la película la terminamos casi una semana antes de estrenarla en Cannes, en mayo. Así que eso fue como edición plena y pura. Pero luego está sumar unos meses más lo que fue el desarrollo de la investigación y un poco armar el equipo y poner primera.

—¿Encontraron algo nuevo en medio de esa investigación?

SF: En primera medida, la interconexión de materiales que los más extremadamente futboleros conocen, pero nunca se había diagramado de este modo. El partido, como tal, se había abordado muchas veces desde la carrera de Diego, desde el árbitro, desde los campeones del mundo del 86 o desde la mirada inglesa. Pero no había tenido la identidad de película el episodio en sí. Hay muchas cosas que no se habían podido explorar en profundidad y lo merecen. Y hay muchos datos que mucha gente desconoce. Y por otro lado también nosotros tenemos material exclusivo de TV Azteca, canal que transmitió el partido, que son cámaras B, ángulos que no se vieron.

JC: Todo esto lleva al espectador a un viaje mental. Hay una imagen de Maradona en un estadio vacío haciendo jueguito con una especie de mapamundi gigante y está haciendo como dominadas. Y después cortamos al gran dictador Charles Chaplin donde él está vestido de “fúler” y hay un globo terráqueo donde él termina haciendo jueguito con esa película, pero se está acercando así como demoníacamente a ese globo terráqueo. Y la película es eso, es todo ese humor, toda esa genialidad, esa tragedia y es como un viaje.

—¿Qué es lo más anecdótico que les tocó pasar, a modo personal, de la realización de la película?

SF: El encuentro de los jugadores, la primera vez que se ven. Armamos la dinámica del rodaje, filmamos varios días, justamente organizamos todo para que no se dé un cruce eventual previo al encuentro formal, que lo filmamos a varias cámaras. Hacia el final de la película sucede algo muy bello que no queremos nombrar para no perder la experiencia de transitarlo viéndola. Pero Después de tanto tiempo trabajando en el proyecto y, siendo este partido tan importante para nuestra historia y cultura, de golpe ver que 40 años después estos señores que eran héroes deportivos 40 años antes se juntan e interactúan desde una manera muy natural y muy hermosa, ver cómo el juego vuelve a unirlos, creo que es uno de los momentos más emocionantes de la película en sí y estar ahí en el rodaje fue una gran experiencia.

JC: Para mí, un momento muy lindo tiene que ver un poco de ese encuentro que contó Santi. La mañana que íbamos a entrevistar a Shilton trabajamos mucho en las preguntas. Era una entrevista de dos o tres horas. Le cuento a mi papá y me dice: piensa que la contracara de la moneda, de toda la luz que tuvo Maradona, la sombra pobre, es Shilton porque se come los dos goles lo que le debe pesar todo. Entonces estaba esa empatía de ponerse en los zapatos del otro, del respeto. Cuando estábamos yendo a filmar, le comparto eso con Santi, lo pensamos y llegamos con esa energía de entender al otro. Y ese es el mensaje de la película: ponerse en el lugar del otro.

—¿Cómo lidiaron para desarrollar las figuras de personajes muy potentes como Maradona o Bilardo y que la película no se centre en ellos?

SF: Desde las primeras conversaciones había un par de objetivos claros y uno de ellos fue que la película dure 91 minutos. Eso generó los momentos compitan entre sí, por lo tanto, lo que sale en la película se resume en una frase que surgía entre nosotros en la isla de edición: que se gane estar en la película.

—¿Para ustedes el Argentina vs Inglaterra de 1986 es el mejor en la historia de los mundiales?

JC: No, no es el mejor partido. Es el partido. Tiene que ver con algo icónico. Es el partido más icónico de la historia. La final de Qatar entre Argentina vs Francia fue un partidazo futbolísticamente hablando. El Argentina vs Inglaterra de 1986, en el primer tiempo, fue un partido de ajedrez, se podría decir que hasta aburrido. De hecho, el documental atraviesa con mucha elegancia esa parte. Es muy lindo porque te cuenta las cosas más importantes del primer tiempo que sí o sí necesitas saber para abordar el segundo tiempo donde en cuatro minutos sucede el gol más polémico de la historia de los mundiales y el gol más lindo de todos los mundiales. Y después está la salvada defensiva más potente de toda la historia. Todo eso lo hace el más icónico.

—Sé que es difícil para los argentinos comparar a Messi con Maradona. Pero, ¿Leo es como el Diego o qué le faltó para serlo?

SF: Para mí, era necesario que Messi tenga toda su carrera para que como argentinos podamos evitar compararlos, sinceramente. Hasta hace unos años se le pedía que gane un Mundial. Pero más allá de la idea de no tener mucho sentido en comparar eras o personalidades, a nosotros que nos gusta tanto el fútbol y nos interpela tanto ver a un tipo con la ’10′ en la espalda, es gratitud lo que surge después incluso de perder una final, que es algo muy duro. Si me lo preguntaban hace ocho años sí los comparaba y quizá prefería al Diego por lo que me generaba. Pero fui contemporáneo a Leo y vi su arco narrativo como de empezar a ser un jugador un poco antisocial y quizá que no representa tanto el gen argentino que sí tenía el Diego, esa personalidad extrovertida, increíble, y de golpe ver que Messi haga una transformación en cierto punto desde ese lado y su sacrificio tenga que ver con ese crecimiento que tuvo como capitán y líder, es muy conmovedor, muy difícil no estar agradecido a ambas figuras. Es como esa pregunta que le hacen al hijo: ¿a quién quieres más, a tu papá o tu mamá?

JC: Yo hago un crossover con el cine. Es como que te pregunten: Stanley Kubrick o Paul Thomas Anderson. No hay uno sin otro. Pero lo más lindo es que Kubrick fue todo lo que Kubrick tenía que ser y Paul está siendo todo lo que él tiene que ser. Y lo mismo con Maradona y Messi. Diego fue todo lo que él podía hacer. Y Leo también, aunque es increíble lo que consigue a través del tiempo. Yo creo que lo que hizo Messi no lo puede hacer Maradona y viceversa. Entonces es como incomparable, pero sí está montado una cosa sobre la otra.

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SOBRE EL AUTOR

Periodista en Deporte Total de El Comercio desde 2018, el mismo año que Perú cumplió el sueño de volver a un Mundial. Siete años en el diario con coberturas de Eliminatorias, Copa América, Mundial, Juegos Olímpicos, Juegos Panamericanos, en vivo y streaming. Ver más
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